Ugo Sin Hache

Actualidad, cultura, crítica social y reportajes varios. Mi mente es una montaña rusa.

  • Llevo más de 20 años muy conectado a redes. He pasado por multitud de proyectos personales. Algunos me han dado algo de dinero, otros no. He tenido pocos éxitos (aunque exitazos) y fracasos, muchos fracasos. Estoy totalmente seguro de que las redes me han dado más alegrías que tristezas en general. Además me han dado relaciones maravillosas y me han hecho aprender en multitud de ámbitos. Así como resumen, creo que las redes e internet han sido muy positivas para un chaval como yo, con una discapacidad y con muchos problemas para salir de casa durante gran parte de su vida.

    Sin embargo, no quería escribir sobre todos estos años de redes que muchos seguro que conoceréis. Hoy sólo quería escribir sobre mi vida sin apenas redes sociales. Apenas para alguien como yo que ha creado una BARBARIDAD de contenido en redes. Por poner un poco de contexto, hace dos meses yo subía uno o dos vídeos diarios en Instagram y TikTok, escribía mucho en Bluesky, estaba activo en foros y además escribía en este blog. Pero ya no era sólo subir contenido, era estar atento a comentarios, a respuestas a mis vídeos, realizar contactos con gente destacada para crear futuros vínculos que pudiesen ser útiles y pasarme el día con el móvil en la mano para saber todo lo posible sobre actualidad para así crear más contenido. No era por hobby sino por trabajo, porque las redes me permitían ganar algo de dinero aunque admito que ha sido mucho menos de lo que me gustaría.

    Bueno, pues dicho todo esto, quiero confesar que llevo un mes y pico sin subir vídeos ni apenas contenido. Escribo aún en Bluesky mis 3 o 4 posts diarios, sigo entrando en alguna red pero la creación de contenido la he reducido al mínimo. Quería parar un poco ante la vorágine mental que me producía estar tan activo. ¿Sabéis qué ha pasado? Que me siento mejor. Así de simple. Me siento bien sin casi redes aunque a veces reconozco que tengo algo de ansiedad por mi futuro económico y laboral. Pero a nivel personal. he respirado aire fresco. Sigo haciendo ejercicio diario como siempre, sigo informándome de la actualidad por placer y no por trabajo, sigo leyendo libros con el objetivo de aprender/formarme y sigo disfrutando de internet… pero sin presión. Me he dado cuenta de lo jodida que tenía mi cabeza con las redes. Cada contenido que subía me generaba estrés. Primero por la obsesión por las visitas o seguidores nuevos, luego por los comentarios que recibía todos los días. Gente que insultaba, gente agresiva, gente que intentaba tratarme bien pero se pasaba de paternalista, gente que quería contarme cosas negativas aunque mi intención en el vídeo/foto/contenido fuese positiva. Siempre había alguien que me absorbía mi positividad.

    Es curioso todo esto porque he vivido enganchado a redes, me han ayudado un montón, sí, pero en los últimos años he trabajado mucho la aceptación personal y he empezado a entender algo sobre mí. Antes necesitaba las redes para sentirme bien conmigo mismo y ahora mismo las necesito más por trabajo pero lo de estar bien conmigo mismo ya no es un factor conectado a internet. ¿Qué significa esto? Que de repente al alejarme un poco de ellas, he entendido el agobio que me generaban en mi día a día. No necesitarlas a nivel personal me ha hecho entender también que estoy en ellas por dinero, no por puro placer. Porque la adicción a las redes no me genera el placer que pensaba. Sólo es adicción. Ya está.

    ¿Voy a dejar las redes sociales? Pues sinceramente no lo creo. Es parte de mi trabajo y además tengo vínculos con ciertas organizaciones. No puedo desaparecer sin más. Sería irresponsable por mi parte. De hecho, en pocos meses tengo un evento nacional en el que participaré y han contado conmigo por mi labor en redes sociales. No estaría bien de repente abandonarlo todo. Lo que sí creo es que me tengo que tomar la vida de una forma diferente. La vida y las redes sociales. No sé qué haré, no sé qué pasos voy a dar pero lo que tengo claro es que algo tengo que hacer. Hoy sólo quería escribir este artículo como desahogo. Y ya que estamos, os hago una recomendación final. Si vuestro trabajo no depende de redes sociales, os aconsejo daros de vez en cuando un descansito de ellas. A lo mejor os siento igual de bien que a mí.

    Uy, me está quedando más largo de lo que esperaba este artículo y me doy cuenta que debería haber acabado ya pero no tengo un final para todo lo que he escrito porque aún no sé ni qué voy a hacer yo dentro de dos semanas. Lo que sí sé es que esta noche voy a cenar unas salchichas con pisto muy ricas. Y sin estar pendiente de redes.

    Foto de una pierna con un pantalón corto dando un paso en pleno paseo.

  • Hace dos meses le regalé a mi pareja un pack de dos entradas para ver el musical de El Rey León, una de las obras de teatro más famosas del mundo. Y ayer por fin llegó el día en el que disfrutaríamos de ella. ¿Qué tal fue mi experiencia? ¿Me gustó? Bueno, vayamos por partes porque hay mucho que comentar…

    El dinero

    Tenía que empezar por este tema. Antes de entrar en lo que es la obra, tengo que hablar de este punto que a mí me parece importante. Sí, es muy caro. No hay justificación ni excusa de nada. Tenía un pack de entradas «baratas» y seguían siendo carísimas. Sé que mucha gente valora la experiencia y que el dinero al final lo consideran como un factor secundario si acaban disfrutando del evento. Yo es que soy incapaz de eso. Puedo disfrutar más o menos una experiencia pero el dinero me duele siempre. Y ya no es sólo el coste de la entrada. Es que cuando entras, todo lo que hay dentro es como si fuese un atraco legal. Miramos para ver cuánto costaba un refresco y el precio mínimo era de 7€. 7€ por una Fanta. ¿Qué llevaba? ¿Pepitas de oro incrustadas en el vaso? Evidentemente consumimos la bebida más recomendable. Una botella de agua que mi pareja rellenó en los baños del teatro. No os preocupéis que es agua de Madrid. Es potable…. Pero sí, ir a ver al Rey León es CARO.

    Las diferencias sociales

    Nada más llegar al teatro, me alucinó una estampa bastante cruel que había en la entrada. Gente haciendo cola para un teatro caro y a unos dos metros, un señor sin hogar durmiendo en el suelo. Supongo que la gente apartaba la vista o ignoraba la situación pero a mí todo esto se me queda en la retina. La definición del sistema capitalista, la injusticia social de una ciudad que te vende la libertad como una tarde de cervecitas con los amigos y no como un lugar donde puedas tener un hogar accesible y barato para vivir.

    Yo a lo mejor soy un despreocupado para muchos pero decidí ir con pantalones cortos de chándal y una camiseta blanca con perrito gracioso como dibujo. En algún momento esperando a entrar me sentí desubicado. Había gente muy arreglada, con vestidazos en caso de las mujeres y con algún que otro amago de traje en caso de los hombres. Hay que decir que no era lo único que había, que también vi a chavales con pantalones cortos, que no era el único. Pero lo que tuve claro es que este teatro en concreto no era para todo el mundo. O tienes pasta o lo normal es que ni vayas. Es una pena sinceramente porque la cultura debería ser asequible y cercana a la sociedad.

    ¿Y la obra qué?

    A lo mejor has entrado aquí esperando una reseña de El Rey León y yo me estoy yendo por las ramas pero es que necesitaba contaros lo que os he contado. Al final, una experiencia no sólo se vive en el momento sino también en lo que pasa antes y después. Pero bueno, vamos a lo importante, al musical de El Rey León. ¿Qué me pareció? Pues… UNA MARAVILLA. Lo reconozco, me ha encantado desde el principio hasta el final.

    Los actores y actrices estuvieron sensacionales. Derrochaban talento por todos lados. Como friki de Disney que soy, admito que se me hacían un poco raras algunas canciones porque había algún cambio leve de palabras pero aún así me acostumbré. Están todos los temazos clásicos de la película y además añaden temas extras del musical que son auténticas joyas. La canción «Él vive en ti» es una gozada. Aparece un par de veces y claramente «vive en ti» porque no se te va de la cabeza durante horas.

    Además de las canciones, añado que es un homenaje maravilloso al teatro por los disfraces, las figuras artesanales, los recursos teatrales clásicos. Es una obra que representa a la perfección todo lo que es este arte escénico. Sin tecnología muy moderna, sin grandes avances. Se enfrentan al público con las herramientas teatrales de toda la vida. Y funciona muy bien.

    El Timón andaluz

    Posiblemente esto fue lo que más me chocó. Han decidido en esta obra que Timón, el suricato amigo de Pumba, sea andaluz con todos los clichés posibles. Hasta se viste de sevillanas en un momento de la historia. Yo he vivido esto con incomodidad. ¿Y eso? Porque entiendo que usar el cliché andaluz del tipo gracioso y chistoso es algo bastante rancio pero es que al mismo tiempo ME HACÍA GRACIA. Timón era un cliché con patas y aún así ha sido seguramente el personaje más aplaudido de la obra. ¿Qué hacemos con esto? En fin, que yo también aplaudí un montón a este señor estereotípico aunque admito que me dio mucha vergüenza ajena el momento sevillanas, la verdad.

    ¿Vamos con las conclusiones ya?

    He escrito ya bastante y hay que ir cerrando este artículo. ¿Qué conclusiones saco de El Rey León? Pues que es una obra disfrutable, divertida, maravillosa, con gente con mucho talento que homenajea al arte del teatro. ¿El problema? Que me parece muy cara y eso empaña un poco mi visión de este musical. Me duele que haya gente que ni se plantee ir a este tipo de eventos por el dinero que cuesta. Muchas personas se perderán una obra cultural sobresaliente.

    En fin, que ojalá en el futuro las obras de teatro sean más asequibles y todos tengamos a mano la cultura porque nos hará mejores personas.

    Entrada al teatro para ver El Rey León. Se puede ver la cola de gente y un cartel en el fondo con la obra.

  • 31.000 hectáreas se han quemado en el incendio de Niebla (Huelva) y también hay fuegos activos en la zona de Huesca que ya rozan las 10.000 hectáreas. Me duele mucho esto pero me duele un poco más que, al no ser Madrid o alrededores, tiene un foco mediático menor. Me da pena porque el incendio de Niebla es enorme y yo me he enterado de rebote. No es el tema principal de la semana.

    ¿Y de qué se habla esta semana? Pues estamos todos hablando del eclipse básicamente y a mí esto me hace reflexionar sobre el funcionamiento de los medios de comunicación. La forma de priorizar noticias es un tema interesante para analizar así que allá vamos.

    Lo primero que he hecho es pasarme por los principales medios esta mañana. ¿Alguno lleva en primera plana un incendio de 30.000 hectáreas? No, la verdad es que no. Las noticias relevantes tienen que ver con el eclipse, con Marruecos y con Ayuso. Son los tres focos importantes de información. También hay algo de política variada pero nada realmente importante.

    ¿Por qué pasa esto? Yo tengo varias teorías al respecto que no sé si me compráis. La principal es la teoría geográfica. Todo lo que no sea Madrid o Barcelona pasa a un segundo plano. No es tan relevante como otros temas. Las noticias tienen que estar enfocadas en estas zonas o en algo muy genérico como puede ser la política nacional, la internacional o un evento de impacto mundial como puede ser el eclipse. Ah, y tienen que ser noticias de Occidente, por supuesto. No hay grandes titulares sobre China pero sí los hay sobre Trump.

    Otra teoría que tengo es la teoría del cansancio. Esta es la teoría con menos empatía del mundo pero creo que es perfectamente posible. La gente se cansa de leer lo mismo. Si hace un mes hubo un montón de noticias sobre el incendio de Ávila, la gente ya no está tan interesada en «lo mismo» aunque sea un incendio diferente. La saturación de información agota y los medios lo saben. Todo tema viral o relevante pierde fuelle con el tiempo. Con esta teoría siempre me viene a la cabeza la guerra de Ucrania que sigue estando activa. Este conflicto ocupó un montón de portadas, contenido y reportajes en primera plana en todos los medios del mundo. ¿Qué ha pasado? Pues nada porque todo sigue igual de activo. De vez en cuando nos llegan noticias sobre ese conflicto pero ya se ve relegado a las noticias menos relevantes de la sección internacional.

    Con esta teoría de que la gente se cansa de lo mismo, entra un asunto que me da mucho miedo. ¿Los medios informan o venden? Porque sí, entiendo que son trabajos y tienen que vender pero la labor del periodismo es informar. La respuesta debería ser «ambas» pero ¿qué tiene más importancia? Si una noticia no da clicks ni genera interés, ¿la relegan a posiciones más ocultas en el periódico o la web? Si esto es así, ¿significa que una noticia sólo es importante si vende mucho?

    Y la última teoría es la de los intereses ideológicos o comerciales. La información en función de quien te pague o quien te lea. La publicación de noticias con la intención de manipular a tu audiencia. Esto es algo que, con sus más y sus menos, tienen todos los medios. ¿Cuál es la noticia más destacada de estos momentos en ElDiario? Una noticia sobre Ayuso pero para mal. ¿Y en El Mundo? Una sobre el PSOE para mal. Ambas noticias pueden ser ciertas pero lo importante aquí no es eso sino la prioridad que le dan.

    En fin, que España se sigue quemando aunque ya no ocupe tanto espacio en medios y yo he escrito este artículo para recordártelo aunque he aprovechado para analizar un poco a los medios de comunicación.. Que a lo mejor estás cansado de este tema y buscas otro tipo de noticias más alegres. ¿Te has dado cuenta que hay muy pocas noticias positivas en los medios? ¿La alegría y la felicidad no venden? Bueno, paro ya de hacer preguntas que esto daría para muchas más reflexiones sobre los medios. Me voy ya que hoy he quedado. Habrá que vivir un poco, ¿no?

    Un bombero en medio de un incendio forestal

  • Ayer hice lo mismo que miles de personas. Salí de casa y me dirigí a algún lugar donde poder ver bien el eclipse. Elegí un parque elevado para compartir ese momento con mi pareja y un amigo. Y evidentemente no estaba solo con ellos. En el parque en cuestión había decenas o cientos de personas. Mucha gente buscaba el mejor sitio para poder contemplar el eclipse que paralizó España a las ocho y pico de la tarde.

    ¿Queréis saber algo curioso? No escuché ningún insulto en ese parque. Tampoco vi a gente quejarse del eclipse o decir que era una pérdida de tiempo. Ni rastro de personas que hablaban de que esto era una conspiración. Nadie me recriminó por ir a ver algo ni me dijeron que lo que yo quería hacer era una mierda. Ninguna queja en ese parque. Ni tampoco por el camino de regreso a casa.

    Estuve además viendo fotos de otros parques y otros lugares desde donde se vio el eclipse. Ni una muestra de decepción, hastío u odio. Ni una muestra de asco. Todo lo que pasaba en el mundo real era apacible, tranquilo y feliz aparentemente. Añado además que vi bastante respeto y educación. Ni una pelea ni violencia física o verbal. Que sí, que por estadística habría alguna, eso seguro, pero en general la gente fue pacífica.

    Y oye, hasta hubo un aplauso. En el momento cumbre del eclipse se empezaron a escuchar aplausos, gritos de felicidad y palabras de celebración. Un montón de gente disfrutamos de ese momento. Todos juntos. No nos conocíamos de nada pero ahí estábamos todos por un tema en común, el eclipse, y el rato fue muy agradable.

    Parece mentira todo lo que estoy contando porque las redes parece que están llenas de negacionistas, de gente que disfruta odiando, de insultos por todos lados, de personas que desprecian tus gustos o simplemente de energúmenos que disfrutan burlándose de lo primero que ven. En redes la toxicidad es enorme. Y permanente. No disminuye prácticamente nada y da igual en qué red social te encuentres. Posiblemente cambie la edad, los gustos o la ideología de la gente en función de la red social en la que se encuentre pero la toxicidad y el «odiarlo todo» es un rasgo común que está en todas.

    ¿Pero os dais cuenta de las diferencias? En redes hay odio, insultos y polémica pero en el mundo real todo esto se reduce a la mínima. Y sí, por supuesto que en el mundo real hay momentos de tensión, crímenes, violencia o mal rollo pero no es la norma. No es lo que vives en el día a día. Al menos en España. Yo salgo todos los días de casa y no veo casi nunca a personas peleándose o insultándose. Si entro en redes, esto se puede ver diariamente. Es lo común. Piénsalo. ¿A que casi siempre que entras en redes te encuentras una polémica o gente insultándose? ¿Por qué no pasa esto cuando sales a la calle?

    No sé, es un tema que siempre me da para pensar. Las redes sociales reflejan una parte del mundo real pero ni por asomo son un espejo de lo que ocurre en la realidad. Las redes son burbujas donde los algoritmos nos suelen impulsar a odiar. Y como en el mundo real ese algoritmo no es tan potente, el odio se reduce bastante. En fin, ojalá más eventos como el del eclipse donde la gente se comporta de forma civilizada, educada y simplemente quiere disfrutar un rato de algo que no ocurre habitualmente.

    Foto del eclipse de ayer

  • Podría escribir algo coherente o con sentido hoy. Podría escribir algo para reflexionar o algo que permita generar un debate. Podría optar por la filosofía o por la psicología para analizar algún tema. Podría hacer mil cosas en este artículo pero es que es domingo.

    He optado por la nada. Por escribir sin un fin, sin un principio. Escribir por escribir. Amontonar palabras. Así a simple vista parece que tengan sentido porque están formando frases pero si lo piensas, no estoy llegando a ningún lado. Tampoco hay un camino. Aunque es cierto que también hay párrafos. De momento dos. Quizás haga más párrafos. ¿Abro un tercer párrafo? Venga, voy a hacerlo.

    Y aquí estamos. En un tercer párrafo que no lleva a ningún lado. Aunque de momento tengo que decir que sólo es una línea. Bueno, dos líneas en estos momentos. ¿Dos líneas ya se considera párrafo? Aunque si alguien me lee desde un móvil, cosa bastante probable, esto no serán tres líneas como estoy viendo ahora sino unas cuantas más. Nunca pienso en el formato pantalla de móvil y posiblemente sea el formato donde más se me lee. Oye, ¿empiezo un cuarto párrafo ya?

    Cuatro párrafos a lo mejor es suficiente para ser domingo. Mucho he escrito para no llegar a ningún sitio. Además, no voy a promocionar este artículo en Bluesky. Sólo me leerá la gente que reciba un correo o los que entren a mi blog por su cuenta y riesgo. ¿Y qué imagen añado a este artículo? Pues una que ya haya usado otras veces. Creo que es lo mejor. Así no tengo ni que pensar. Es domingo y voy a disfrutarlo siendo lo menos productivo posible. Es más, creo que no voy ni a escribir un final adecuado para est

    Una capibara mirando a cámara en un campo verde

  • Una denuncia de una mujer destroza la vida a un hombre. Esta frase la hemos escuchado y leído un montón de veces en los últimos tiempos pero me resulta curioso que hemos tenido oportunidades de sobra para comprobar si es cierta con ejemplos muy visibles en los medios. ¿Analizamos algunos?

    El más evidente y claro, el de Rubiales. Este señor fue denunciado por Jenni Hermoso y luego condenado por el famoso episodio del beso que todos hemos visto mil veces. Le echaron de su puesto en la Real Federación Española de Fútbol y el siguiente paso para muchos sería la cancelación total. Según la teoría, Rubiales habría terminado su vida pública y se le habría relegado al ostracismo. ¿Qué ha pasado realmente? Pues que el tipo ha publicado un libro hace un año, una editorial ha aceptado que este señor tenga poder para hacer eso. Pero es que además acudió bastante gente a la presentación de su libro y se vivió un suceso vergonzoso con su tío. Cuando se acabó lo del libro, Rubiales se ha dedicado a participar en radio, televisión, concede entrevistas y da bastante su opinión sobre fútbol. Estoy seguro que habrá cobrado pasta por algunas de esas participaciones. Lo último ha sido decir que Pedro Sánchez es el culpable junto a Infantino de que la final del Mundial 2030 a lo mejor se dispute en Marruecos. Esto lo dijo en una entrevista en el Marca, que guste o no, es uno de los periódicos más leídos y con más visitas del país. No me extrañaría verle pronto como fijo en algún medio conservador.

    ¿Os acordáis de Dani Alves? Llegó a estar en prisión con una acusación de violación. En 2024 le condenaron a 4 años y 6 meses de cárcel pero un año después fue absuelto debido a la falta de fiabilidad del testimonio de la denunciante y las inconsistencias en la sentencia anterior según el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Más allá de las dudas que pueda generar todo esto, si volvemos al principio, Dani Alves debería pasar al anonimato y tendría que esconderse de la vida por la denuncia de una mujer. Bueno, pues tengo noticias sobre la actualidad de este exfutbolista. Hace apenas tres meses participó en The Change Madrid, un evento evangélico que reunió a 35.000 personas en la capital de España. Alves dio un discurso religioso y fue aclamado por todo el público. Las ovaciones que recibió eran similares a las que recibía cuando era una leyenda en el fútbol. Pero no se queda ahí el asunto. Sabemos que Alves ya ha participado en varios eventos así y empieza a ser una estrella en el mundo de la religión evangélica. No creo que gane lo mismo que en el fútbol pero podemos afirmar que le va bastante bien. Sí, le va bien tras haber sido denunciado por violación.

    Y ahora me apetece pasar a un caso relativamente reciente que no tiene tanta popularidad como los otros anteriores. Rafa Mir es un futbolista atacante que hace poco fue condenado a 8 años de cárcel por agresión sexual con violencia. ¿Va a ir a la cárcel? ¿La denuncia y la condena le han destrozado la vida? Pues la verdad es que no. Lo único es que no va a jugar ahora en España. Este futbolista pertenece al Sevilla pero el conjunto hispalense lo ha cedido al Aris de Salónica, un equipo griego. Este tipo cobra 2 millones de euros al año del club andaluz y no le han rescindido el contrato. Es decir, que va a seguir cobrando lo mismo y va a seguir jugando al fútbol. Va a seguir haciendo lo que le gusta y lo único que ha cambiado en su vida ha sido que tendrá que jugar al fútbol en otro país, algo que pasa con muchos otros futbolistas. Con la pasta que cobra, dudo que tenga problemas para seguir manteniendo la vida que tiene. Ah, eso sí, el futbolista ha pedido un permiso a la Audiencia Provincial de Valencia para mudarse a Grecia y veo que se la han concedido. Lo único que tendrá que hacer es firmar en el consulado español de Salónica una vez al mes para seguir con su vida.

    Hay bastantes más casos públicos de hombres denunciados que han seguido con su vida como si nada o que han dejado pasar un tiempo para volver a reaparecer con más fuerza. También creo que hay hombres que habrán tenido que cambiar su modelo de vida por estas denuncias pero… ¿destrozados? Tengo serias dudas de esto. De lo único que no tengo dudas es de que las familias de las 36 mujeres asesinadas este año sí estarán destrozadas de verdad. 12 mujeres más que el año pasado por estas mismas fechas. Esto es lo realmente preocupante. Pocas denuncias se hacen para lo que se debería.

    Luis Rubiales sonriendo

  • «¿Sobre qué escribo hoy?» Esto es lo que pensaba esta mañana en mi paseo matinal. Quiero escribir todos los días, estoy dispuesto a ello y además me viene genial. A veces escribo sobre actualidad, otras sobre películas o series, alguna vez me da por escribir un relato… pero el acto de escribir me fascina y quiero que sea un hábito más mío. Así que mi mente estaba concentrada en el tema del día que iba a tocar.

    Trump había dicho una barbaridad sobre el baloncesto femenino, Ayuso sigue siendo protagonista por el tema de los áticos, estoy viendo una serie que fue mainstream el año pasado y además estoy leyendo un libro sobre el pasado de Palestina e Israel. Temas tengo de sobra para elegir. Mi cabeza ahora mismo es como una lavadora en marcha con un montón de ropa moviéndose sin parar en círculos. Cada pieza es un tema. Pero no dejan de moverse y me resulta difícil escoger una.

    Y de repente, un perro. ¿Recordáis que estaba paseando esta mañana? Pues mientras andaba, un perro blanco similar a un samoyedo pero con menos pelo, se me ha puesto a un lado. No estaba pegado a mí sino que avanzaba a un metro y pico de mi lado izquierdo pero tras una valla de un parque. El perro blanco paseaba en el parque y yo estaba fuera pero pegado al mismo. Nos separaba una valla de metal alta con barrotes de color negro oscuro desgastado. Y de golpe, adiós al perro. Unos arbustos han tapado mi visión del perro. Mi cabeza lo que ha hecho ha sido volver a los temas de los que hablaba antes.

    Y otra vez el perro. Sí, los arbustos han durado poco. Se me ha vuelto a abrir la visión del parque y el perro seguía a mi lado. Ni me había mirado, ni tampoco le había llamado la atención mi presencia. Supongo que estaba paseando en busca de algún lugar para hacer sus necesidades. Pero ahí estaba, a metro y pico de mí. Mi compañero temporal de paseo. Y mi mente se ha rendido. Ha dejado de pensar en temas y se ha puesto a pensar en el perro.

    Parecía un perro muy majo. Como he dicho antes, era como un samoyedo pero con menos pelo o más delgado. Tampoco soy experto en perros, la verdad. Sólo sé que se le veía feliz. ¿En qué estaría pensando? Supongo que en encontrar un lugar para mear. Es un perro. ¿En qué va a pensar sino? Oye, ¿ese «sino» es junto o separado? Creo que junto aunque no lo tengo claro. El perro seguro que tiene las cosas más claras que yo. Los perros viven bastante bien si sus dueños se portan con responsabilidad. Paseos diarios, le dan la comida y la bebida, les llevan de viaje y les atienden si les pasa algo.

    Además, un perro no tiene preocupaciones políticas, ideológicas o sociales. ¿Eso es bueno o malo? A ver, yo quiero tener esas preocupaciones. Me parece necesario tener conciencia social. Lo que pasa es que también tengo que admitir que alguna vez me he aislado del mundo o he desconectado de redes y me ha sentado bien ese parón. Oxigena mi mente. El problema (o virtud, a saber) es que no soy capaz de acabar con mi curiosidad. Necesito saber de todo siempre. Enterarme de todo. Ya me pasaba antes de la existencia de las redes sociales. Leía periódicos en papel siendo muy joven. Parecía un señor mayor. Siempre he tenido la necesidad de estar informado.

    ¿Habéis visto la de vueltas que estoy dando por un perro que se me ha cruzado en mi paseo matinal? Pues bienvenidos a mi mente. Supongo que muchos somos así. Cuando se nos cruza algo ligeramente diferente en nuestra vida rutinaria, le damos mucha más importancia de la que realmente tiene. ¿Pero sabéis qué? También creo que la vida es más divertida y emocionante si tú le aportas algo de especias a sucesos cotidianos. ¿Aportar especias? Un símil un poco raro pero es lo que me ha venido a mi mente.

    Creo que voy a ir acabando ya este pequeño artículo que al final no es tan pequeño como creía que iba a ser. Sólo espero que el perrito blanco de esta mañana esté genial y que su vida sea agradable. Al menos así hay alguien en el mundo que no tiene preocupaciones.

    Un samoyedo blanco corriendo entre plantas grisácea.

  • La ONG Caminando Fronteras ha publicado hace unas horas que ya hay 141 muertos en el espigón de El Tarajal, en la frontera entre los reinos de España y de Marruecos. Este número lo he visto en un medio que no es ni generalista. El resto de medios habla de los muertos por encima y se centra más en razones geopolíticas, en debates o en reportajes sobre la ultraderecha. El número de muertos no es tan relevante. No importa tanto.

    Por cierto, los 141 muertos no son definitivos. En medios de Ceuta informan que aún hay cuerpos flotando en el mar. Han pasado días y aún hay cuerpos flotando. Pensad un poco en esta barbaridad. El gobierno español ha hecho 77 autopsias y sólo ha identificado a dos personas. El resto de muertos estaban en aguas marroquíes y es el gobierno de Marruecos el que se encarga de todo. Cada dato que leo me hace sentir fatal. Estamos ignorando como sociedad a gente que ha muerto relativamente cerca de nosotros y no hay apenas información sobre ellos. Tampoco hay interés. Son fantasmas sin nombre. Rostros sin identificación.

    No paro de pensar en que esos 141 muertos tendrían nombres y apellidos si fuesen europeos. Una tragedia dentro de Europa habría llenado la prensa de reportajes de cada uno de esos muertos. No sólo sabríamos quiénes eran sino que conoceríamos hasta la calle donde viven. Habría entrevistas a familiares, historias en primera persona de los supervivientes y multitud de información al respecto pero claro, hablamos de Europa. Como ha sucedido en el continente africano, estas personas ya no existen.

    Que alguno a lo mejor piensa que es por la distancia. En Europa están más cerca que en África. Vale, entendido. ¿Y qué hubiese pasado si ocurre una tragedia en EEUU? Está mucho más lejos de nosotros que el continente africano, ¿verdad? Pues ya os digo que lo sabríamos todo de las víctimas. Los estadounidenses se habrían encargado de hacerles todo tipo de reportajes y los europeos harían lo mismo porque «son de los nuestros». No como los africanos que parece que sean extraterrestres para nosotros.

    Sí, ya sé que hay mucha geopolítica detrás de esta tragedia. Ya sé que hay muchos intereses por parte de varios países. Sé todo eso pero me sigue alucinando la falta de información que hay alrededor de 141 muertos. Son un número. No parece que sean personas. Los medios de nicho o alternativos hablarán de ello pero los generalistas directamente pasarán muy por encima del dato porque eso no es relevante para ellos.

    En fin, sé que no me lee mucha gente pero quiero dar las gracias a El Salto, el medio en el que he visto la cifra de los 141 muertos y que además ha realizado un reportaje con un montón de datos sobre ellos. No han podido aportar muchísima información porque no hay pero ya han hecho más que la inmensa mayoría. Os dejaré a continuación el artículo de El Salto por si queréis leerlo.

    https://www.elsaltodiario.com/frontera-sur/141-muertes-ceuta-tarajal

    Costa y playa de El Tarajal con la valla metálica en el fondo.

  • Esta mañana nada más despertar me he encontrado con una noticia que afirmaba que George R. R, Martin, autor de Juego de Tronos, ha anunciado que está pasando por una depresión y por momentos de tristeza. Añadía que envejecer no tiene gracia en referencia a que hace un año había llegado a los 77.

    Envejecer muchas veces no es agradable pero imaginad además que tienes un montón de seguidores que le están recordando constantemente que se va a morir pronto y que espabile para escribir los libros que le faltan. Imaginad miles de comentarios haciendo referencia a que se va a morir. Hasta llegaron a decirle a la cara que si sus obras las iba a acabar Sanderson cuando él falleciese. ¿Cómo no va a sentirse mal el hombre? ¿Cómo no va a sentirse como una mierda si no paran de recordarle su edad como si fuese algo malo?

    Yo no soy nadie al lado de Martin pero llevo como dos semanas sin subir nada audiovisual a redes. ¿Y sabéis qué? Estoy algo mejor por ello. Cada vez que subo contenido, recibo comentarios sobre mi discapacidad. Hable o no de ella. Algunos comentarios negativos, otros positivos, unos cuantos de ánimo… pero parece que no puedo vivir sin sentir constantemente el señalamiento de mi «sufrimiento». Aunque no sufra, da lo mismo. Aunque diga mil veces que tengo una vida tranquila y más o menos agradable. Da igual. Siempre llega el comentario de «mucho ánimo» o el insulto. O los comentarios pasivo-agresivos. O los que me dicen que les inspiro y soy un ejemplo aunque mi vídeo sea una chorrada. Y me pesan, lo admito. Me generan malestar. No sé si llegará a la depresión pero creo que iba camino de ello en muchos momentos.

    No todo en las redes sociales son insultos o comentarios negativos. También hay apoyo y buenas intenciones. El problema que yo veo es que vivimos en un mundo con multitud de noticias negativas. Un mundo decadente que parece que va a peor por como lo pintan en los medios. Y esto se traslada a los comentarios en redes sociales. Noto agresividad o negatividad en casi todos los ámbitos. Y yo también colaboro, lo admito. Me dejo arrastrar por ello. A veces siento que estoy desaprovechando la vida. No creo que tenga depresión actualmente pero sí siento un vacío cada dos por tres, una sensación de no saber qué hago en el mundo. A veces me siento en el sofá, entro en Instagram o TikTok y consumo contenido (porque no es ver, es consumir) sin parar. Al hacerlo, entro en un bucle que me dirige a la nada, a la parálisis vital.

    En fin, reflexiones que me apetecía escribir. Por suerte en los últimos tiempos estoy aprendiendo a desconectar un poquito más. Estoy leyendo más libros y alejándome un poquito más del móvil. Ojalá George R. R, Martin vaya a terapia y se rodee de gente que le aprecie. No conozco demasiado a este escritor pero creo que ha hecho bien en hablar públicamente de depresión. Es un primer paso para cambiar cosas a mejor en la sociedad.

    Con vuestro permiso, voy a cerrando esto ya que tengo que leer un ratito.

    George R.R. Martin en una conferencia de prensa

  • Esta frase la ha dicho Ferran Torres, el autor del gol que dio a España el Mundial de fútbol. La ha soltado en la CNN cuando le han preguntado sobre por qué se puso la gorra con el lema trumpista adaptado a España. Ese ‘Make Spain Great Again’ que todo el mundo vio y que generó multitud de debates en redes sociales.

    ¿Sabéis qué pienso cuando alguien dice la frase «No sé de política»? Posiblemente esté en lo cierto en que no sabe de política o no le interesa saber pero también creo que todo es política. No mojarse públicamente, decir que no quieres hablar de ello, es mojarse. Parece contradictorio pero en la política se toman decisiones importantes que cambian sociedades. Si te resulta indiferente que ocurran barbaridades, entonces dejas claro que eres cómplice. Y esto no va por Ferran sino por la equidistancia habitual de mucha gente. Porque la equidistancia, la falta de protesta o la inacción es un peligro para nuestro mundo.

    La situación de la sanidad, de la vivienda, de la seguridad, de los precios de la comida, de la educación o de la cultura depende exclusivamente de la política. Si dices que «no sabes de política», te estás desentendiendo de algo que nos afecta a todos. Estás mostrando públicamente tu egoísmo. Estás enseñando al mundo que las injusticias te generan indiferencia. Sinceramente prefiero mil veces que alguien diga que es de derechas o de izquierdas a que se la sude la sociedad.

    También existe la otra opción, la de la vergüenza. Esta es muy típica. Eres de derechas pero no quieres decirlo públicamente porque crees que te puede afectar a la imagen. Se suele decir mucho que el equidistante normalmente es de derechas y la verdad es que la mayoría de veces suele ocurrir. ¿Veis? Esto no nos pasa a la izquierda. No tenemos problemas en admitir que somos progresistas. Con nuestras contradicciones o dilemas internos como siempre pero sin vergüenza por admitir nuestro bando ideológico.

    En fin, que yo lo siento mucho por Ferran Torres aunque ni me va a leer pero no mojarse también le define. O es un ignorante con mucho dinero que prefiere pasar de la sociedad en la que vive dando la espalda a injusticias o tiene vergüenza por admitir que es de derechas. Ambas opciones me parecen perjudiciales.

    Ferran Torres besando la copa del Mundial con la bandera de España como capa y la famosa gorra trumpista.