Llevo varios días viendo a gente insultar a los españoles que están en Dubai y no paro de pensar en una cosa. El objetivo del insulto viene porque ellos han pedido ayuda a la embajada española y se supone que se habían ido de España para no pagar impuestos. La idea del desprecio tiene que ver con que se supone que estas personas están en contra del Estado y del sistema público pero luego acuden a él en caso de necesidad. La crítica hacia ellos es lógica, la verdad. ¿Pero sirve?
No paro de pensar en si realmente sirven estos insultos y este desprecio. No sé vosotros pero a mí me insulta alguien por una opinión distinta a la mía y yo me alejo de esa persona. Aunque su insulto tenga un peso lógico, aunque tenga una base coherente, si a mí alguien me dice que soy gilipollas, mi primera reacción es alejarme de él o responderle con otro insulto. No me sale razonar y además el resquemor por el insulto hace que me cueste razonar un gran tiempo después del choque. Quizás acabe razonando aunque muchas veces yo suelo abandonar el tema en cuestión porque me siento incómodo. Así que claro, veo insultos a españoles en Dubai y lo que pienso es que esta gente se va a alejar más.
¿Pero y si en vez de insultos, explicamos y elogiamos el funcionamiento de los impuestos? Es decir, gracias a los impuestos, van a recibir algo de ayuda en un país extranjero. Gracias a los impuestos no estarán solos. Y todo esto es un mínima parte de todo lo que hacen los impuestos. Sanidad, educación, seguridad, transporte, infraestructuras para que te llegue la luz y el agua a casa. ¿Cuánta gente sabe todo esto? Porque siempre vemos críticas a los impuestos pero pocas veces se ve el funcionamiento de los mismos. Y sí, la gestión muchas veces es mejorable, la sanidad pública no funciona a veces bien ni el transporte o la educación. Pero imaginad un país sin servicios públicos, un país donde la gente más pobre no puede acudir al hospital, al colegio o no tiene transporte para trasladarse a cualquier sitio. ¿Y si explicamos más esto en vez de criticar a la gente que está en contra de los impuestos?
Muchas veces siento que estamos eligiendo la peor estrategia para convencer a alguien acudiendo a los insultos. Que alguno dirá eso de que hay gente que no puede ser convencida pero también hay gente que sí. Con que se convenza a una persona, a mí ya me parece un éxito enorme. Y no es necesario convencer a la persona a la que se ataca sino también al público que lo ve. Porque en redes sociales casi todo es público. Siempre he sentido que el insulto es un desahogo temporal pero que no debería ser la norma porque no ayuda en nada a la sociedad. Quizás esté muy solo en esto, más en esta era de redes sociales donde el odio es lo que más se lleva y la obsesión de «ganar debates aplastando al rival» es lo más común en nuestra época. Pero bueno, prefiero vivir solo con estas ideas que caer en la vorágine de desprecio constante. Alguno me dirá que la sociedad es dura y que no se puede ser tan buenista pero yo es que no creo que sea incompatible. El buenismo tal y como se entiende a día de hoy me parece un acto revolucionario en un sistema donde la norma es ser agresivo y violento.
¿Hay momentos para insultar y ser cruel con alguien? Por supuesto. ¿Hay que hacerlo todo el rato? No, para nada. Hay que luchar por ser constructivo y buscar herramientas para convencer porque sigo creyendo que una sociedad mejor siempre es posible. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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Esta mañana hablaba de que debo tomarme más en serio el mundo real y menos en serio el mundo digital. ¿Pero no es acaso el mismo mundo? ¿No estamos todos en ambos mundos? Pues la verdad es que nunca lo he sentido así. Noto una brecha enorme entre mundos, algo que nos hace muy distintos en función de dónde estemos. ¿Y eso por qué? Pues voy a hablaros de las diferencias que veo yo desde siempre.
La apariencia
En el mundo real podemos maquillarnos o arreglarnos pero la base somos nosotros. Nuestra cara, nuestro nombre que no solemos ocultar y nuestro cuerpo. En el mundo digital las reglas cambian totalmente. La mayoría se ponen nombres falsos y fotos falsas. Hay gente que da nombres y apellidos pero lo habitual es tener un pseudónimo y un avatar/imagen que nos represente. El 99% de la gente se esconde tras imágenes o nicks. También tenemos en el mundo digital un perfil con una descripción que nos define pero esa descripción tampoco es objetiva ya que es nuestra perspectiva, no una perspectiva neutra. Yo puedo decir que soy buena gente pero en realidad podría ser una persona horrible. A mí me han insultado personas en redes que dicen en sus perfiles que son padres maravillosos o fervientes cristianos que aman a todos sus hermanos.
La personalidad
¿Nos comportamos igual en el mundo real y en el digital? A mí me parece que es muy obvio que no. En el mundo real sentimos más respeto por los demás y también tenemos más miedo por las consecuencias de nuestros actos. ¿Por qué? Porque somos reales. No sólo nos pueden golpear sino que tampoco podemos salir corriendo con facilidad. Ya que muchas veces estamos en nuestros barrios o cerca de nuestra casa. No podemos hacer un acto horrible porque la gente nos conoce.
En el mundo digital nos escondemos tras perfiles ficticios y podemos ser como queremos o podemos fingir roles o personalidades de diferentes tipos. En el mundo real eres José María pero en el ficticio puedes ser perfectamente GuerreroVikingo y mostrar dureza en tus palabras. Dureza que no muestras en el mundo real por miedo, falta de confianza o directamente porque no eres así. Tener la herramienta del anonimato nos hace ser como queramos sin miedo a consecuencias. Algunos aprovechan esto para ser más crueles, otros para ser más extrovertidos. Pero casi todo me parece un juego de fingir. Muchos se crean deseos de lo que les gustaría ser y no dicen cómo son en realidad.
El algoritmo y el odio
Las redes sociales sacan muchas veces lo peor de nosotros porque suelen mostrarte contenido polémico o de odio. Esto lo tengo muy comprobado desde hace tiempo. Hago vídeos y creo contenido en redes desde hace años y se viralizan siempre los polémicos, los impactantes, los que tienen insultos o faltas de respeto. Esta viralidad también provoca reacciones sobredimensionadas de gente que no es así pero que sigue al rebaño. Somos seres sociales que vivimos de copiar a la masa y si la masa insulta, muchos lo hacemos por repetir una conducta social. He hablado con gente que me ha insultado por mi discapacidad y que me ha pedido perdón luego. ¿Sus argumentos? Pues cosas como «todos los estaban haciendo», «pensaba que no lo ibas a ver», «no creía que te afectase». Estas respuestas sólo me hacen pensar que simplemente son borregos siguiendo al rebaño. ¿Y qué hace el rebaño? Generar odio constante porque es lo que consumen en redes sociales.
Los códigos sociales
Otra cosa que diferencia el mundo real del digital son los códigos sociales o las formas de comunicar. Memes, GIFs, imágenes, frases hechas que sólo se entienden si estás en Twitter, Bluesky o Instagram. El lenguaje muchas veces nos define y casualmente es muy distinto entre ambos mundos. Yo he hablado de temas en el mundo real que comento en Bluesky, en Instagram o que comentaba en el extinto Twitter y la gente me miraba raro. Bueno, más raro de lo normal. Gente que no tenía ni idea de los códigos sociales de algunas redes sociales porque no las viven. ¿No os ha pasado esto?
Personas e ideas
Esto es un poco más complejo de explicar pero lo voy a intentar. Cuando compartimos algo en el mundo real, lo compartimos con todo. Nuestra opinión, nuestra cara, nuestra expresión corporal, nuestra ropa, nuestra imagen en general. ¿Qué pasa en redes sociales? Pues que muchas veces sólo compartimos ideas y dejamos de ser personas. Sólo somos ideas escritas, salvo que hagas vídeos. Entramos en discusiones por ideas y olvidamos muchas veces que somos personas o que son personas la otra parte de la discusión. Podemos acabar ofendiendo al otro lado porque no acabamos de creernos que es una persona, nos centramos en la idea que no nos gusta. Somos palabras, no cuerpos. Esa es mi sensación desde hace años. El mundo de las ideas es el mundo de las redes sociales. El mundo real abandona este concepto de ideas para convertirse en un todo donde no sólo importa lo qué dices sino cómo lo dices, quién eres o qué aspecto tienes.
Querer destacar o ser uno más
Esto me parece siempre muy llamativo. En el mundo digital mucha gente quiere destacar con posts o contenidos llamativos para conseguir likes, reposts o para hacerse virales. Esto no suele pasar tanto en el mundo real. Tú no vives para destacar la mayoría de veces, no sientes la necesidad de compartir cosas ingeniosas o cosas llamativas porque el mundo real no te da likes ni recompensas instantáneas. Cambia tu forma de actuar.
¿Son lo mismo o son diferentes?
Sí, al final somos la misma persona en el mundo real y en el digital pero con todo lo que he comentado, noto una brecha enorme en la realidad. Cuando he desvirtuado a gente del mundo digital, normalmente ha sido agradable pero nunca he dejado de pensar que era todo un poco raro porque parecen personas algo distintas a la sensación que tienes en el mundo digital. Me hace gracia porque siempre digo que asocio a la gente con su avatar y si su aspecto no tiene que ver con la imagen en redes sociales, te cuesta un poco asimilar el asunto.
Supongo que muchos pensaréis que el mundo real y el mundo digital son el mismo mundo pero yo, lo siento mucho, siempre pensaré que son dos universos muy diferentes.
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En estos Goya me he dado cuenta de un montón de cosas interesantes que necesitaba comentar en este artículo. Necesito expresar todo lo que siento así que voy a intentar ser lo más claro posible.
Lo primero que hay que decir es que ha sido maravilloso que la película Sorda haya tenido presencia y visibilidad en la gala. Esto ha provocado que se hable de muchas cosas sobre discapacidad. Hasta aquí, todo genial. Las personas discas nos hemos sentido representadas, se han tocado nuestros problemas y hemos sido protagonistas. Todo genial, ¿no? Pues preparaos que me voy a desahogar bien a partir de ahora.
El actor Álvaro Cervantes, ganador de un Goya a Mejor Actor de Reparto por Sorda, dijo en su discurso que había descubierto la palabra capacitismo durante el rodaje de la película. Muy bien por él y muy bien por mencionarla en su discurso. ¿Pero sabéis qué? He recibido comentarios de gente que me seguía, diciéndome que no sabía qué era esa palabra y alguno hasta me ha dicho que pensaba que era algo positivo. Esto me ha incomodado un poquito porque he hablado mucho de ello pero tiene que venir un actor normativo para que la gente de repente se dé cuenta. Aún así, esto no es lo que más me ha molestado. Siempre es bueno que la gente se entere de lo que es la palabra capacitismo sin importar si viene de una persona normativa o una discapacitada. Lo que me ha molestado más es que Álvaro Cervantes ha sido ampliamente elogiado por ello y reconozco que he sentido cierta envidia. ¿Y eso? Porque de mí se han burlado cuando insistía mucho con la palabra capacitismo. He tenido que leer a gente mofándose del concepto o usarlo con ironía/burla. Y no paraba de pensar en que eso no lo harían con la palabra «racismo», por ejemplo. Pero con capacitismo sí había libertad para tomársela a broma. Añado que la burla o la ofensa no venía de gente alejada de mi ideología sino de personas afines a mí.
Así que me ha dolido un poquito ese gran apoyo a Álvaro Cervantes por mencionar una palabra que la gente disca ha dicho un montón de veces en los últimos años y a la que se la ha discutido o ridiculizado por ello hasta el punto de que muchos (y me incluyo a veces) han dejado de usarla de forma tan habitual.
Y ahora vamos a pasar al otro punto que me ha molestado incluso más. Miriam Garlo ganó el Goya a Actriz Revelación por la película Sorda y se convirtió en la primera actriz sorda en ganar un Goya. Esto es fantástico pero ¿habéis visto su discurso? El discurso lo hizo hablando y también con lengua de signos. ¿Qué hizo RTVE? Pues cambiar de plano o alejar mucho la cámara consiguiendo que la lengua de signos fuese en muchos momentos inapreciable. Esta discriminación a esta lengua me ha hecho pensar en cómo está la sociedad a día de hoy en temas de inclusión. RTVE se supone que es un medio más progresista que conservador, es la tele de Broncano, de Malas Lenguas, la que sufre el acoso de Vox o del PP cada dos por tres… Bueno, pues me fastidia bastante que un medio teóricamente progresista no sea tan inclusivo en una gala que debería serla. Sobre todo cuando una de sus películas nominadas va sobre discapacidad. En este punto siempre pienso lo mismo. Aunque la izquierda tenga algo más de sensibilidad en estos temas, seguimos muy lejos de una verdadera inclusión. El rechazo que sufre mi colectivo viene por todos lados sin importar ideología, condición, género o nacionalidad. Somos la última mierda de la sociedad, el último escalón, ciudadanos de tercera.
Sí, se están dando avances en los últimos años. Y sí, las redes sociales nos están ayudando a visibilizar todas las injusticias que sufrimos pero aún queda muchísimo por hacer. Estamos a años luz de otras luchas sociales y el camino es complicadísimo porque tenemos que combatir contra gente que además muchas veces es cercana a nuestra forma de pensar. Es duro combatir contra gente que está en tu trinchera. Es lo que más me duele a mí. Pero bueno, seguiremos levantando la voz. Aunque incomode, aunque moleste. Seguiremos sin callar.
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En este 2026 estoy pasando por diferentes géneros literarios porque quiero probarlos todos. Paso de uno a otro sin problema y sin prejuicios. Ahora estoy con la sección infantil y he elegido una obra que me parecía muy inocente. Hablo de Pippi Calzaslargas. Si tenéis una edad, seguramente recordéis como yo esa serie de la niña pelirroja que tenía dos coletas a los lados, era muy fuerte y vivía con un mono y un caballo. Yo la veía de pequeño con los ojos de un niño. No era especialmente fan pero la serie estaba graciosa porque Pippi era muy llamativa. Fuerte, rara, tenía un mono, sus actitudes me hacían gracia…
Ese era mi recuerdo de Pippi. Recuerdos muy inocentes y básicos. ¿Qué ha pasado ahora? Pues que estoy con la obra escrita (bueno, es audiolibro pero es la obra igualmente) y me está impactando en muchos aspectos. ¡Pippi es anarquista! ¡Y feminista! ¡Y antisistema! Pero es que no se esconde ni un poco. Pippi se enfrenta a policías, rompe normas sociales preestablecidas, cuestiona siempre a la autoridad y duda de las cosas que tienen valor según el mundo capitalista. Además se niega a trabajar o a seguir conductas socialmente aceptadas.
Hay varias escenas que necesito comentar. La primera es la del desafío a la autoridad. Unos policías van a detenerla porque una niña no puede vivir sola. ¿Qué hace Pippi? Los ridiculiza todo el rato. Los ridiculiza por placer, los humilla porque no está de acuerdo en que alguien pueda tener más poder que ella. No cree en jerarquías. Esto pasa con policías, con profesores, con directores o con cualquier rango de poder. Nadie está por encima de Pippi pero OJO que tampoco está por debajo. Pippi trata a todos por igual. Aunque humille o ridiculice, no pierde el tono de tratar a alguien como un igual. Juega con todo el mundo porque cree que a todos les gusta jugar. Hasta se pone a bailar con unos ladrones que querían robarle.
Espera, espera. Me detengo con los ladrones porque es reseñable. Como digo, unos señores querían robarle todas sus monedas de oro y ella dice: «Me parece bien pero yo también puedo hacer lo mismo que vosotros, ¿no?». Y lo que pasa es que los ladrones le roban y ella roba a los ladrones recuperando lo que le han robado. Ojo que no dice que quiere recuperar lo suyo sino que va a hacer lo mismo que ellos. Pero no acaba aquí la cosa. En una estructura de héroe-villano, el héroe (Pippi) derrotaría a los villanos (ladrones) y les castigaría para que no vuelvan a hacer eso. ¿Qué hace Pippi? No sigue la norma establecida. Pippi no busca derrotar a los villanos. Lo que busca es divertirse y que todos estén bien. Les obliga a bailar la polca con ella y cuando ve que están cansados, les invita a comer en un gran banquete. Los ladrones acaban saciados de tanto comer y se van contentos de la casa de Pippi. ¿Y sabéis lo mejor? Que Pippi acaba dándoles una moneda de oro a cada uno porque han sido majos bailando con ella. No hay claramente villanos ni tampoco héroes.
Y ahora os tengo que contar la escena del forzudo. Sí, un señor forzudo llega en un circo a la ciudad de Pippi y ella va a verle. Pasa lo que imagináis, que Pippi le vence como era de esperar ya que ella es muy fuerte. Pero yo me quiero detener unas frases. Presentan al forzudo como «el hombre más fuerte del mundo» y cuando Pippi va a enfrentarse a él, sus amigos le dicen que no vaya porque es «el hombre más fuerte del mundo». ¿Y sabéis qué dice Pippi? Dice que se cree totalmente que él es el hombre más fuerte del mundo pero que ella es «la niña más fuerte del mundo». No niega la condición del señor sino que separa géneros. Y hablando de géneros, Pippi se empeña todo el rato en romper roles de género porque ella no es como las demás niñas. No es como su amiga Anika. Pippi viste con ropa rara que no tiene un género concreto, tiene además unos zapatones gigantes que tampoco son de niña y su forma de ser no es femenina como marcaban los cánones de la época.
Podría seguir hablando de Pippi porque hay muchos más rasgos que rompen esquemas de la época (de 1945) y creo que siguen rompiendo algunos esquemas hoy en día pero creo que voy a ir dejándolo ya. Tengo que añadir que es un libro infantil con tono infantil pero yo es que soy un señor de 40 años y no puedo evitar sobreanalizar todo. En definitiva, que ahora puedo decir que Pippi Calzaslargas es una mujer anarcofeminista.
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Sí, Tejero ayer se desclasificó. Ya hemos visto mil memes y chistes sobre este tema pero yo he querido hacer un profundo trabajo de investigación sobre las diversas formas coloquiales de hablar de la muerte. Con profundo trabajo de investigación quiero decir que he buscado en Google un buen rato y he elegido algunas expresiones para analizarlas aquí. Por cierto, cuando yo muera, tenéis permiso para hacer chistes o memes sobre mí. Venga, vamos a la faena.
– Estirar la pata. Esta expresión me hace mucha gracia porque en mi cabeza sale alguna escena cómica de dibujos animados donde alguien cae fulminado al suelo y durante la caída, una pierna se mantiene como estirada hacia arriba.
– Criar malvas. ¿Sabéis por qué existe esta expresión? En los cementerios solían crecer las malvas que son unas flores silvestres bonitas. Que tú las estés criando significa que tu cuerpo está sirviendo de abono para estas flores.
– Palmar. Esta forma de decir que has muerto hace referencia a lo que hacían en las funerarias para medir a alguien que acaba de morir. Lo medían mediante palmos. Cuando ya tenían la medida de un muerto, podían hacer el ataúd a la perfección.
– Doblar la servilleta. Bueno, esto tiene una explicación muy sencilla. En muchas comidas, cuando doblas la servilleta, es que has dado por finalizado el banquete.
– Ha cerrado sesión. Esta expresión me encanta porque es claramente signo de los nuevos tiempos. Cerrar sesión en un ordenador es apagarlo totalmente. También hay una variación curiosa que es ponerte en «pantalla azul» aunque esto muchas veces no tiene por qué llevar a la muerte sino a algún desmayo o algún estado crítico. La pantalla azul en ordenadores hace referencia a un problema grave del sistema.
– Amochar. A ver, esto reconozco que se lo he escuchado únicamente a Broncano pero sé que hay regiones de España donde se dice. Según he leído, amochar significa coloquialmente «perder en algunos juegos» o «agachar». Supongo que si pierdes en algo, enseguida puedes relacionarlo con la muerte.
– Pasar a mejor vida. Esta expresión que hemos escuchado muchas veces tiene que estar relacionada con la religión. También sirve para suavizar la muerte de alguien. Un eufemismo. No soy demasiado fan de esta porque yo no creo en nada. Prefiero no morir, la verdad.
– Ha dado de baja el Netflix. Esto es gracioso y no es cierto. ¿Cómo que no es cierto? Pues que Netflix te sigue cobrando aunque estés muerto. A ver, es evidente esto porque a Netflix le da igual tu estado vital mientras tenga tu tarjeta de crédito. Ahora estoy pensando cuánta pasta habrá ganado Netflix con la gente fallecida. Claro, hasta que se anula la tarjeta, los pagos seguirán activos.
– Le ha dado un apechusque. La palabra «apechusque» es muy graciosa aunque hay que decir que no sólo se relaciona con la muerte. Significa concretamente que te ha dado un malestar de golpe, como algo malo de repente. Pero claro, puedes morir o no.
– Subirse a un árbol. Confieso que esto lo leí inicialmente de Arezno, un famoso tuitero, y no he encontrado referencias al respecto pero es una expresión que me flipa. Se ha extendido una barbaridad en redes sociales.
– Diñarla. Una de las tantísimas palabras que vienen del caló y que significa «entregar» o «dar. Si le añades un -la al final, haces referencia a «dar la vida» o «entregar la vida». Le debemos muchísimo al caló, por cierto.
– Se ha quedado moñeco. Otra vez una expresión que he escuchado de Broncano. Quedarse muñeco es básicamente quedarse sin vida porque los muñecos pues son así, supongo. No tengo del todo claro el origen de esta expresión pero es una más que me alucina.
Creo que podría seguir poniendo expresiones todo el día pero es que tengo cosas que hacer y no es plan estar aquí durante horas.. Por cierto, acabo de leer que el lenguaje español tiene al menos 200 expresiones registradas oficialmente que hacen referencia a morirse. Es llamativo que un tema que es tan tabú en muchos sitios, pueda tener tantas acepciones. Nuestro idioma es maravilloso.
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Confieso que iba a escribir un artículo hablando de esa encuesta que ha sacado hoy ElDiario sobre que un frente de izquierdas con un montón de partidos políticos podría acercarse a ser la tercera fuerza política. Me parece una noticia positiva para el progresismo en estos tiempos que corren con la ultraderecha campando a sus anchas en un montón de países del mundo. Un soplo de aire fresco ante el auge de la extrema derecha siempre sienta bien. Pero me han fastidiado un poco.
Sí, he comentado la noticia de forma positiva y ha aparecido gente poniéndola en duda. Primero porque los datos pueden ser erróneos, luego que si esto no pasó con la unión de Podemos e IU en el pasado. No ha sido mucha gente pero que haya alguien con dudas o aferrándose a su partido sin querer unión con el resto me desespera un poco. Me desespera por algo que me parece muy evidente. Todos los partidos a la izquierda del PSOE comparten el 90% de los puntos que defienden. Cuando llegan las elecciones, yo soy ese señor raro que se pone a leer los programas electorales y acabo con la misma conclusión siempre. ¿Qué diferencia hay entre Sumar y Podemos? ¿O entre Podemos e IU? ¿O entre Compromís y ERC? Por supuesto habrá puntos en los programas de partidos nacionalistas que buscan mirar por su comunidad, es obvio, pero es que la mayoría de puntos de todos los partidos progresistas son puntos comunes. Que hay puntos que básicamente parecen copiados unos de otros. En serio, se me acaba haciendo pesado leer programas electorales pero no por su contenido sino por la repetición de puntos.
Y siempre pienso lo mismo. ¿Por qué hay tantos partidos para defender unos mismos puntos? Son todos partidos socialdemócratas con puntos muy similares en Sanidad, Educación, Economía, Derechos Laborales…. Entonces repito, ¿por qué hay tantos partidos? Pues supongo que es por los personalismos. Lo que cambia es la persona, no el programa. En un partido está Belarra, en otro está Díaz, también tenemos a los nacionalistas con Rufián o Matute. ¿Y qué hace la gente? Pues ponerse en un bando o en otro en función de quién le cae mejor o peor. Porque no hay discusiones por programas electorales normalmente. Hay discusiones por personas.
¿Y de qué partido soy yo a día de hoy? Pues de ninguno. Acabo votando al partido de izquierdas que tenga más opciones a la izquierda del PSOE en función de las encuestas porque como sólo me interesa el programa electoral, puedo elegir al que quiera ya que casi todos comparten el 90% de los puntos. Llevo haciendo esto los últimos años y no me escondo. Voté a Podemos en su día, he votado a Sumar y votaré siempre al partido a la izquierda del PSOE que más opciones tenga. Porque me parece absurdo votar a un partido en función de si me cae bien una persona u otra. Este modelo me irrita y me recuerda mucho a EEUU, país que me genera mucho rechazo.
Este artículo no pretende sentar cátedra ni deciros a quién tenéis que votar. No espero convencer a nadie. Sólo quería desahogarme un poco por la situación de la izquierda en este país. Un montón de partidos muy parecidos donde sólo cambia el que manda y el nombre del partido. El resto es bastante similar. Estoy bastante cansado de esta situación que lleva repitiéndose décadas…
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No. La mayoría no somos originales. Ni yo que tengo la cara rara ni tú que estás leyendo esto ahora mismo. Llevo días dándole vueltas a una señora que me dijo que podría hacer yo un vídeo de mi día a día para mostrar cómo se vive con una discapacidad pero es que no me sale hacerlo porque soy aburrido.
En serio,. mi día a día consiste en responder correos, gestionar futuras charlas, hacer ejercicio, preparar alguna entrevista, hacer contactos para futuros proyectos comerciales, ver alguna serie durante las comidas con mi pareja, jugar a algún videojuego y poco más. ¿Y mi discapacidad? Pues ahí está, en mi cara. Y ya te comento que tiene el día aún más aburrido que yo porque básicamente no hace casi nada. A ver, es una parálisis facial, hacer cosas no es lo suyo. Además está adaptada a mi rutina. Ni me molesta ni me incomoda. Está ahí y ya.
Soy mediocre. Esto hace años me asustaba un montón. No quería ser uno más, quería ser especial. Encima el sistema en el que vivimos que está totalmente devorado por las redes sociales nos hace querer destacar entre la masa porque los likes son un buen chute de energía. Mucha gente se esfuerza un montón en no ser mediocre, busca hacer comentarios ingeniosos o creativos, busca hacer cosas originales todo el rato ya sea en forma de respuesta, post o en forma de vídeo. La necesidad de destacar en esta sociedad. ¿Pero por qué existe la necesidad? Porque nos han metido en vena que somos seres individualistas y que tenemos que ser especiales. ¿Os cuento un secreto? Cuando recibo un comentario de alguien que se cree ingenioso, el 99% de las veces es un comentario que ya he leído o visto en otro momento. No sois originales con vuestros comentarios. Y no pasa nada por ello.
¿No pasa nada por ello? Pues no. La mediocridad es la norma, es lo típico. Sólo un mínimo porcentaje de la población es original. La mayoría tenemos gustos típicos, costumbres típicas y rutinas típicas. Os iba a enumerar ahora mis gustos pero son tan típicos que hasta me da pereza. Así que he decidido simplemente disfrutar. Porque la realidad es que yo disfruto mucho de mi mediocridad. Disfruto de ver series típicas, de ir al cine con mi pareja, de jugar a videojuegos o de simplemente dar un paseo. Cuando dejas de preocuparte por la mediocridad o la originalidad, vives mejor. Vives más feliz.
La mediocridad no es algo malo ni tampoco bueno. Es simplemente algo que existe. Una definición objetiva. Ya está. Descansa un poco, lector, y disfruta de la vida porque es corta. ¿Que te gusta comer macarrones con tomate mientras ves Friends o Los Simpson en la tele? Pues DISFRUTA y olvídate de lo que digan los demás.
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¿Habéis visto como no es tan difícil escribir esta palabra, medios de comunicación? Hemos estado toda la semana pasada hablando de therians pero cuando estos son perseguidos por nazis, parece que cuesta decirlo. Varios grupos hacen cacerías contra gente diferente y de repente los medios dicen que no, que son jóvenes y ya. Ni rastro de la palabra nazi entre los titulares. Que oye, tampoco es necesario decir que son claramente nazis. Yo me conformo con decir que actúan igual que los nazis pero esto tampoco lo leo mucho.
¿Y qué me decís de las actuaciones del gobierno de Estados Unidos? Perseguir a extranjeros, maltratarlos, meterlos en campos de concentración, deportarlos y hasta incluso matarlos públicamente ante el mundo entero. Que sí, que esto último dirán que está mal. que ellos no pretendían eso, que hay que rebajar la tensión y tal. Pero una vez más, son actitudes nazis. Hay paralelismos evidentes. ¿Cuántos medios han puesto en titulares que el gobierno de Donald Trump está teniendo actuaciones nazis?
Luego tenemos a un señor que se alinea con partidos de ultraderecha muy cercanos al nazismo, que en un acto hace el saludo nazi varias veces y que tiene una actitud que a veces te hace recordar al señor austriaco del bigote. Por supuesto no es así todo el rato y por supuesto que no quiere acabar con los judíos. Pero una vez más, a los medios les cuesta mucho hablar de Musk mencionando la palabra nazi. Hay debates alrededor de esto, hubo discusiones sobre si es nazi o no pero al final todo acaba en tecnoempresario de ultraderecha porque parece que la palabra nazi no se puede decir en los grandes medios.
¿Recordáis también esas agradables manifestaciones frente a Ferraz con gente quemando muñecos de Pedro Sánchez? En esas concentraciones vimos a gente que era literalmente nazi. No es que tuviesen una actitud concreta, es que tenían banderas nazis y vestían con chaquetas con simbología nazi. Pues no recuerdo a medios titular noticias con cosas como «Nazis en Ferraz» o «Grupo de neonazis se concentra frente a la sede del PSOE». No, las noticias eran protagonizadas por jóvenes conservadores, por gente de ultraderecha o por señores enfadados.
No abogo por llamar nazi a cualquier persona de derechas. Hay miles de políticos conservadores que no son nazis y evidentemente hay miles de personas conservadoras que tampoco lo son. Pero me fastidia que en una época donde la derecha abusa todo el rato de la palabra «comunista» para señalar actitudes socialdemócratas, a los medios progresistas y a muchas personas les cueste tanto decir la palabra nazi viendo casos donde hay multitud de paralelismos. Hay que decir más la palabra nazi, porque sirve para identificar comportamientos y también para señalar a gente. La palabra nazi molesta a bastantes sectores conservadores y se nota. Se siente la vergüenza que pasan muchas veces por ello. Y sí, ya sé que algunos están perdiendo la vergüenza pero sé que hay otros muchos que siguen sintiéndose mal cuando les comparan con nazis. Y oye, ¿sabéis qué? A mí me da igual que les moleste. Si tanto os fastidia, dejad de hacer cosas de nazis.
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Estos días se está hablando mucho de los therian, personas que se identifican con animales copiando sus costumbres y hasta disfrazándose de ellos. Esto está ocupando muchos artículos y se me ha ocurrido pensar que yo también podría hablar de ello.
A ver, para empezar, tengo que decir que los therian no destacan en el ámbito inmobiliario. Esto es un alivio porque la vivienda sigue subiendo sin parar. De hecho, lleva subiendo desde 2013 y se prevé que suba un 13% este año. ¿Y el alquiler? En los últimos 10 años ha subido casi un 100%. Hay hogares en España que dedican el 70% de sus ingresos a pagar únicamente el precio del alquiler de su casa. ¿Pero hay problemas por falta de viviendas? Pues la verdad es que no. Ahora mismo hay 4 millones de viviendas vacías. Lo dicho, menos mal que los therian no se dedican a estos temas.
Otra cosa interesante de los therian es que tienen la habilidad asombrosa de ocupar mucho espacio en televisión o en la prensa. Su impacto es tan grande que están tapando un poco otras noticias como que unos millonarios iban a una isla a tener sexo con menores de edad o a hacer negocios turbios de todo tipo. ¿No es impresionante? Que te pones a ver nombres que salen en estos papeles y te encuentras a gente como José María Aznar, George Clooney, Donald Trump, Mick Jagger… ¿Pero y los therian qué? Mírales ahí disfrazados de animalitos.
No puedo evitar destacar el apartado psicológico de los therian. Es un tema que han tocado ya muchos medios. ¿Están bien estas personas a nivel mental? Buscando datos sobre esto, me ha llamado la atención que España es uno de los países con más estrés laboral de Europa. El 40% de los empleados ha señalado que el trabajo es la causa de su ansiedad o depresión. También hay un 45% de empleados que habla de que su trabajo le causa fatiga generalizada. Todo esto se debe básicamente a la explotación laboral por las excesivas horas trabajadas. Estamos muy por encima de la media europea ahora mismo. ¿Pero esto qué tiene que ver con los therian? Ay, perdonad, es que me he puesto a buscar cosas de salud mental y enseguida me he desviado. Si me encuentro a alguien therian, le preguntaré cómo está.
A ver, pasemos a lo importante. ¿Los therian son peligrosos? Aquí sí me he informado bien. Parece ser que los therian vienen principalmente de Estados Unidos y es importante hablar del contexto. Los therian PUEDEN ser peligrosos si vienen de allí. ¿Y eso? A principios de año, el gobierno de Donald Trump redujo la cantidad de vacunas recomendadas para niños. Este cambio fue anunciado por el Departamento de Salud que está dirigido por Robert F. Kennedy Jr, un señor que ya ha relacionado las vacunas con el autismo pasándose por el forro los hechos contrastados por la ciencia. Resumiendo, en los próximos años habrá algún therian no vacunado que podría tener alguna enfermedad que pueda suponer un peligro público. Así que cuidado con los therian que vengan de Estados Unidos. Espero que los gobiernos europeos tomen medidas al respecto.
¿Un therian puede ser agresivo? Este es otro punto que preocupa bastante a la comunidad internacional. Yo aquí me he preguntado si organizaciones como la ONU o la Unión Europea podrían tomar medidas en el caso de que se diese alguna situación violenta con estas personas. Y siento deciros que tengo malas noticias. En los últimos años, Israel ha matado a 72.000 palestinos, ha destrozado 23 hospitales, ha bombardeado 370 centros educativos entre escuelas, institutos y universidades, ha asesinado a 1600 médicos…. y no se han tomado grandes decisiones para parar este genocidio. Hubo un amago de paz hace unos meses pero Israel ha seguido bombardeando igualmente y se ha cargado a más de 500 gazatíes. ¿Qué han hecho las organizaciones y los países del mundo ante esta barbaridad? Pues muy poca cosa. Es que ni han echado a Israel de Eurovisión. Así que si los therian deciden atacar a otras personas, es muy probable que los organismos internacionales no tomen decisiones drásticas.
En definitiva, que hay que tener mucho cuidado con los therian. Posiblemente no veáis nunca a ninguno pero hay que ser siempre precavido por si acaso.
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Quiero escribir. Me encanta hacerlo. Lo hago todo el día en pequeños fragmentos de redes sociales pero a veces no me sale hacerlo aquí. Tengo mil ideas en la cabeza. Relatos, artículos de opinión, entrevistas y reportajes… pero no me sale. Y me pongo a reflexionar la razón por la que no me sale. No es por falta de ideas porque tengo ahora mismo como cuatro o cinco diferentes en la cabeza para desarrollar. Tampoco es por falta de conocimientos. Los temas que quiero tocar son temas conocidos por mí. ¿Falta de ganas? Bueno, ahora mismo estoy escribiendo, ¿no? No sabría decir si estoy escribiendo sin ganas o no. De hecho, me acaba de venir un mensaje a la cabeza diciéndome que deje esto ahora mismo, que no me está saliendo bien.
Un momento. ¿No me está saliendo bien? ¿Y si es por una exigencia sin sentido? Digo que es sin sentido porque esto es un blog personal y no un trabajo. No es una obligación. Pero si lo pienso, me estoy obligando un poco. ¿Por qué me obligo? Cuando empecé este blog, me impuse lo de escribir algo todos los días para practicar. No escribo el 100% de los días pero sí escribo más de cinco artículos por semana.
– ¡Ugo, deja de torturarte con esto! Ni es una obligación ni tampoco una exigencia.
– Oye, ¿tú quién eres?
– Soy tu texto. O tu mente. O tu autocrítica.
– Pero tú eres yo. De hecho, todo está escrito por mí. ¿No estamos perdiendo un poco el tiempo haciendo esto?
– ¿Te das cuenta que al principio has dicho que tú eres yo y luego has usado el plural para hablar de los dos? Está claro que ni tú sabes si estás solo o estás con alguien.
– No me puedo creer que esté hablando conmigo mismo en un texto que no quería escribir.
– ¡Ajá! Acabas de reconocer que no querías escribir. Este punto es importante porque en el primer párrafo has dicho que no era falta de ganas. Sí que hay falta de ganas. No necesitas ocultarlo.
– ….
Y este artículo de repente se convierte en una mariposa que sale de mi oreja para posarse en mi mano. Una mariposa azulada con círculos rosas en cada ala. ¿Por qué azul y rosa? Esta pregunta me la estoy haciendo ahora mientras escribo. He elegido dos colores que representan muchas veces al chico y a la chica en esta sociedad machista en la que vivimos. Pero en este texto no quería hacer esa referencia. Sólo lo estoy alargando con el objetivo de que agonice en algún momento.
La mariposa azulada de círculos rosas empezó a volar hacia adelante saliendo por mi ventana. La vi alejarse poco a poco. Cada vez es más pequeña, cada vez es más diminuta. Hasta que desaparece de mi campo de visión. Sin la mariposa, este artículo ya no tiene sentido. Lo digo como si en algún momento lo hubiese tenido.
Maldita sea, no hay mariposas azules con círculos rosas en las alas en Google Imágenes. Me voy a tener que conformar con una mariposa azul para ilustrar este artículo. Otro fracaso más del capitalismo.