«¿Cuándo se termina esto?» Esta pregunta me la hizo un niño con los ojos llorosos en una charla que di en un colegio hace unos meses. Mi charla era sobre discapacidad y tocaba mucho el tema del bullying. El niño en cuestión estaba recibiendo acoso escolar casi diariamente simplemente por tener una cara rara. Me lo preguntó porque dije en la charla que yo había recibido bullying en mi adolescencia. Él quería saber cómo había superado yo el bullying, cómo había solucionado esa fase de mi vida. ¿Y sabéis qué? No la he solucionado ni superado. Me dejó unas secuelas enormes y he necesitado mucha terapia. No estoy «curado», no estoy «bien». ¿Y qué le dije al niño? Pues le dije que buscase espacios seguros, que acudiese a terapia también. Le di algunos consejos muy básicos porque yo no soy un gran experto. Eso sí, jamás en mi vida se me ocurriría decirle el título de este artículo. Jamás le diría «no hagas caso».
El «no hagas caso» que tanto se repite cada vez que alguien dice que le insultan es una de las peores herramientas para luchar contra la discriminación y para acabar con la violencia. ¿Violencia? Sí, sí,. Hay que empezar a hablar de que la agresión verbal es violencia y muchas veces deja más huella que muchas agresiones físicas. ¿Decir «no hagas caso» a alguien que está siendo discriminado reduce la actividad del agresor? No, para nada. El agresor va a seguir insultando a gente. Te puede seguir insultando a ti o directamente puede irse a insultar a otros. ¿Decir «no hagas caso» reduce la incomodidad de la persona que recibe el insulto? Normalmente tampoco. Lo que suele pasarle a la persona es que no siente ningún tipo de apoyo real cuando le dicen eso y los insultos los va a seguir recibiendo igual. ¿Pero entonces sirve de algo decir «no hagas caso»? Sí, sirve para el que la dice porque le ayuda a no calentarse la cabeza a la hora de luchar contra la discriminación. Suelta la frase y así se lava las manos con este tema. Ya ha «ayudado». Ya ha dicho «lo suyo» y ya puede seguir con su vida mientras las personas discriminadas siguen siendo agredidas.
Ya sé perfectamente que la intención de esa frase suele ser positiva. Es una frase hecha que nos han grabado en nuestra cabeza y nos resulta muy cómoda porque no supone que tengamos que hacer un esfuerzo extra. La frase ideal para una sociedad cómplice en temas de discriminación. Porque no hacer nada ante discriminaciones evidentes es ser cómplice de esta situación. ¿Sabéis una de las cosas que más recuerdo de mi etapa de bullying? Que mis amigos de siempre, los que estaban siempre a mi lado, se callaron ante UNA persona que me discriminaba. Podían haberme defendido porque eran más pero no, nadie lo hizo. Es más, alguno de mis amigos de siempre se unió a la discriminación que yo recibía porque era la moda. Lo dicho, vivimos en una sociedad cómplice y seguro que hay muy buenas intenciones en muchas personas pero las buenas intenciones sirven de poco si no solucionan discriminaciones estructurales.
Este artículo es un simple desahogo ante el aluvión, una vez más, de gente que me dice que no haga caso o que me centre en las cosas positivas cuando denuncio discriminación. Por suerte, cada vez tengo más medios en redes para denunciar esto. Vídeos, podcasts, redes sociales de todo tipo y ahora hasta un blog. Por cada «no hagas caso», se me ocurren mil ideas nuevas para denunciar públicamente a los que agreden. Callarse ante la discriminación nunca es una opción.
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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