A mi hermano y a mí nos hacía mucha gracia el director Seymour Skinner de los Simpson. Su «sí, madre» que decía cada dos por tres se nos quedó tan grabado en nuestra adolescencia que así empezamos a llamar a nuestros padres. «Sí, madre» decíamos a nuestra madre cada vez que nos echaba la bronca o nos quería explicar algo. En nuestra agenda del móvil teníamos los nombres de «madre» y «padre» gracias a los Simpson. Así éramos y a mi madre sé que le hacía un poquito de gracia. De hecho, nos imitaba para burlarse de nosotros cariñosamente.

Hoy mi madre cumpliría años. Me quedé sin ella hace ya 16. Eso es mucho tiempo para cualquier persona y os debo confesar que alguna vez le he pedido a mi padre que me pasase alguna foto o algún vídeo de ella porque empezaba a olvidar su voz. Aunque quieras mucho a alguien, el tiempo pasa rápido y esa persona va desapareciendo de tu vida. Yo siempre digo que la vida son etapas y que todo pasa, tanto lo bueno como lo malo. El tiempo se lleva recuerdos, se lleva experiencias y hace desaparecer a gente que era muy cercana a ti.

Pero no todo es malo con el tiempo. Estos años sin mi madre han reforzado mis pensamientos positivos sobre ella y han ido marginando los pensamientos negativos. Yo tenía muchos conflictos con mi madre antes de que falleciese pero esos conflictos se han ido reduciendo dejando lugar a todos los recuerdos positivos. ¿Y qué recuerdos positivos tengo de ella? Pues venga, os digo unos cuantos. Mi madre fue una de las primeras mujeres feministas que conocí. Feminista de 2026, por cierto. Defendía valores del feminismo que se están tocando en estos últimos años pero que en su época estaban ocultos. Recuerdo como todo el mundo de su entorno la llamaba «la sargento» porque luchaba por derechos sociales, por romper roles de género y por la independencia de la mujer. Eso ofendía a mucha gente y le atacaban con términos militares o agresivos como haciendo ver que era más «un hombre». Pero yo la veía siempre como una mujer con un valor gigante. Era pequeñita de tamaño pero enorme de personalidad. Participaba en manifestaciones, en sindicatos y en cualquier movimiento social que se le pusiera por delante. Luchadora desde que nació hasta que acabó su vida.

Siempre recuerdo el día en el que prácticamente se rapó la cabeza y mis abuelos se ofendieron muchísimo porque «no parecía una mujer». Que como había hecho eso, que cómo se atrevía. Es curioso pero creo que reforzaron su espíritu ese día porque no volvió a dejarse el pelo largo nunca más. ¿Sabéis una de las cosas de las que más orgulloso me siento? Me siento orgulloso de su forma de educarme cuando era niño y de su forma de mostrar cómo tenía que ser una familia. Quiso romper los roles de género desde el principio. Mi madre no hacía las faenas del hogar ni cumplía con el rol de «madre dentro de la sociedad machista». El que planchaba en mi casa era mi padre, el que fregaba muchas veces también, los regalos que recibíamos no tenían ninguna perspectiva de género. Si nos gustaba algo, nadie nos decía que eso era «de chicos o de chicas». Yo era fan de los Backstreet Boys y de las Spice Girls, a mi hermano le gustaba jugar con juguetes de «cocinitas» y nunca escuché un comentario sexista en nuestra casa.

También recuerdo que siendo yo muy pequeño, se me educó para aprender a hacer las tareas de la casa. No porque fuese chico o chica sino porque era lo que hacía un adulto funcional. Confieso entre risas que creo que mis padres me enseñaron para así ahorrarse hacer faenas en casa. «Ugo, ¿a quién le toca fregar? ¿A tu hermano o a ti?» Oye, madre, que tú también deberías fregar alguna vez decía yo mentalmente en algún momento.

¿Qué estaría haciendo ella hoy en día? Esto también lo he pensando un montón de veces. Creo de verdad que estaría disfrutando mucho en esta época en la que vivimos donde hay más movimientos feministas que nunca. Seguro que estaría colaborando en asociaciones, en manifestaciones, se metería en un montón de debates en redes sociales y no descartaría para nada que tuviese hasta algún canal de TikTok para expresar sus pensamientos. También estaría muy metida en todo lo que hago yo sobre discapacidad porque fue ella la que empezó todo esto junto a mi padre en su día. Otra cosa que creo que haría mucho sería discutir conmigo. Discutir por un montón de cosas porque ella era discutidora y yo entraba al trapo fácilmente. Discusiones fuertes por temas de todo tipo. Que oye, no todo va a ser bonito. La de fines de semana que estaríamos enfadados por cualquier chorrada… pero también os digo que lo acabaríamos resolviendo porque tampoco somos tan rencorosos.

En fin, paro ya de escribir que me estoy alargando y estoy seguro que mi madre me hubiese dicho que me ponga las pilas, que hoy tengo que hacer más cosas. Así que voy cerrando.

Estés donde estés, feliz cumpleaños, mamá.

Seymour Skinner junto a su madre sentados en un banco. Él dice: Mother!"

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2 respuestas a «Feliz cumpleaños, madre»

  1. Avatar de Huguich
    Huguich

    Buenos días! Por cómo la describes se parece a la mía, sobre todo lo de discutir por chorradas 🤭 aunque mi madre no es de redes sociales, ya le va costando manejar y entender los dispositivos, me tiene a mí de técnico 🤓. Felicidades a tu madre!

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  2. Avatar de Deira
    Deira

    Me ha encantado esta entrada y habría sido guay conocer a tu madre por redes, suena a señora de armas tomar interesantísima ❤ Yo hace 5 años que me quedé sin mi padre; espero ser capaz de dedicarle unas letras así de majísimas algún día. Un abrazo 🙂

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