Ugo Sin Hache

Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.

Un día sales a la calle, con cuidado porque tu país está en pleno conflicto, y de repente dejas de existir. No existe ni tu cuerpo, que desaparece contigo. No eres nadie. Ni rastro. Si tienes familiares cercanos, te recordarán pero si no tienes a nadie que te recuerde, te conviertes en vacío. Con el paso de los años, un medio hace un estudio y revela que hay 3000 gazatíes que se evaporaron. Vuelves a existir pero en forma de número. Eres uno de esos tres mil. Un ser humano que posiblemente no tenga nunca nombre porque la prensa te trata así.

Acabo de leer la noticia de que Al Jazeera Arabic ha publicado un estudio sobre el uso de armas prohibidas por Israel para hacer evaporar a la población y me ha dejado fatal este asunto. Según la noticia, estas armas que ha usado Israel son armas térmicas y termobáricas que alcanzan temperaturas de más de 3500 grados. A ese nivel de calor, el cuerpo de una persona se convierte en ceniza en poco tiempo. Dejan a veces rastros de sangre y poco más. La única prueba del uso de estas armas tiene que ver con la carcasa que dejan. No hay pruebas de cuerpos porque los cuerpos ya no existen al cabo de un rato. Es tan horrible todo esto que siento una impotencia gigantesca.

También leo que estas armas tan atroces se han usado en zonas seguras. Por ejemplo, una carcasa de estas armas fue encontrada en una escuela llena de refugiados. Imagina cómo tienes que ser para lanzar un arma así en un lugar donde se refugia gente. Bueno, no, imagina cómo tienes que ser para lanzar un arma así.

Y no pasa nada realmente. Es decir, hay personas que han dejado de existir de la forma más cruel posible pero Israel sigue con su vida. He visto esta mañana que el presidente de este país ha visitado Australia. ¿Le han detenido o juzgado? No, han detenido a 30 personas por protestar contra él. No detienen al que ha evaporado personas, detienen al que protesta contra esto.

He hecho este artículo sólo para recordaros que hay personas sin nombre que han existido en Gaza y que se han evaporado. Personas cuyos nombres no sabréis nunca y cuyo paso por el mundo será olvidado. Personas que se convirtieron en cenizas. Qué repugnante eres, Israel. Qué injusticia más grande. Qué asco todo.

Zona en ruinas de Gaza

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