Eso es lo que siento muchas veces cuando me meto en cualquier debate sobre colectivos discriminados donde se señalan privilegios. Me da exactamente igual el colectivo porque siento que la defensa muchas veces comparte rasgos similares. No es idéntico, por supuesto, pero la estructura de todo esto es muy parecida.
Mirad, un bando primero es rechazado, marginado, agredido, acosado, violado e incluso en muchas ocasiones llega a ser asesinado. Por poner un ejemplo muy gráfico que mezcla varios colectivos, hace unas semanas una abogada me decía que un violador se había librado de un juicio porque su víctima era una mujer con discapacidad intelectual y no era capaz de comunicarse correctamente. Aquí hay agresión, violación, machismo, capacitismo y un rechazo social tremendo. El caso es que veo a colectivos discriminados sufrir muchísimo hasta puntos realmente perturbadores y horribles.
Y luego hay otro bando en los debates. El bando del privilegio. Que no son violadores todos, por supuesto, pero sí participan en multitud de situaciones de rechazo y agresiones. Muchas veces de forma inconsciente porque el privilegio es invisible en la mayoría de ocasiones. Lo de la invisibilidad del privilegio lo suelo explicar con otro ejemplo muy claro. Yo tengo discapacidad pero no movilidad reducida y nunca en mi vida me había planteado si las ciudades o los sitios eran accesibles. Un día quedé con un amigo que va en silla de ruedas y se me rompió mi realidad. Apenas podía ir por la ciudad. Cada bache, cada escalón, cada pequeño desnivel era un muro enorme para él. Acabamos hablando en la calle un buen rato porque no podíamos ir a casi ninguna parte. Y no hablo de un pueblo. Estoy hablando del centro de la capital de España.
El caso es que suele haber dos bandos, el oprimido y el del privilegio. El oprimido sufre muchísimo tanto física como mentalmente y el del privilegio ni se acerca a este tipo de sufrimientos. Pero de repente en los debates recientes, el bando del privilegio se siente víctima. Pide que le hagan caso, pide que no se le invisibilce. ¿Invisibilizar por? Nunca he visto a alguien gay, a una mujer o a una persona con discapacidad invisibilizar a una persona normativa. Lo habitual, de hecho, es lo contrario. Pero eso, que piden respeto desde el privilegio y piden que pensemos más en ellos, que están sufriendo. Sufriendo por palabras.. No les están violando, no les están agrediendo físicamente, no les están matando. El sufrimiento viene porque el colectivo discriminado está tratando con palabras de explicarles que ellos son privilegiados. Y sé que es incómodo que te digan que tienes privilegios. Yo he sentido incomodidad un montón de veces. Pero me parece totalmente justo que si quiero igualdad de derechos, tenga que perder algunos privilegios. No se me ocurre ponerme a defender mis privilegios.
Siempre me ha parecido cruel que muchas veces pisoteen nuestros derechos y luego los malos seamos nosotros por quejarnos o por señalar privilegios. Que si tenemos que rebajar el tono, ser más educados, actuar con más tacto. Todo esto mientras nos pisotean. Que además de ser agredidos, tengamos que esforzarnos un montón para que el bando del privilegio no sienta la mínima incomodidad. Me da un montón de rabia esta situación y me cuesta mantener las formas. Y todo esto en el caso de que nos hagan caso porque lo normal es que nos ignoren o nos digan que «ahora no toca» porque hay cosas más importantes para luchar.
Este artículo es un desahogo. Yo voy a intentar seguir mejorando en mis formas para convencer mejor con argumentos pero me encantaría que la gente tuviese más empatía y fuese capaz de reconocer sus privilegios. Que las agredidas y los agredidos no seamos los únicos que ceden, por ejemplo, sería un gran paso para empezar. Siempre pienso que en un mundo mucho más cruel, los colectivos discriminados habríamos optado por hacer atentados pero al final hemos elegido las palabras para tratar de cambiar la sociedad. Ojalá en el futuro todo esto sirva de algo. Quiero creer que sí aunque en el presente seguiré sintiendo rabia cada dos por tres. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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