En este 2026 estoy pasando por diferentes géneros literarios porque quiero probarlos todos. Paso de uno a otro sin problema y sin prejuicios. Ahora estoy con la sección infantil y he elegido una obra que me parecía muy inocente. Hablo de Pippi Calzaslargas. Si tenéis una edad, seguramente recordéis como yo esa serie de la niña pelirroja que tenía dos coletas a los lados, era muy fuerte y vivía con un mono y un caballo. Yo la veía de pequeño con los ojos de un niño. No era especialmente fan pero la serie estaba graciosa porque Pippi era muy llamativa. Fuerte, rara, tenía un mono, sus actitudes me hacían gracia…
Ese era mi recuerdo de Pippi. Recuerdos muy inocentes y básicos. ¿Qué ha pasado ahora? Pues que estoy con la obra escrita (bueno, es audiolibro pero es la obra igualmente) y me está impactando en muchos aspectos. ¡Pippi es anarquista! ¡Y feminista! ¡Y antisistema! Pero es que no se esconde ni un poco. Pippi se enfrenta a policías, rompe normas sociales preestablecidas, cuestiona siempre a la autoridad y duda de las cosas que tienen valor según el mundo capitalista. Además se niega a trabajar o a seguir conductas socialmente aceptadas.
Hay varias escenas que necesito comentar. La primera es la del desafío a la autoridad. Unos policías van a detenerla porque una niña no puede vivir sola. ¿Qué hace Pippi? Los ridiculiza todo el rato. Los ridiculiza por placer, los humilla porque no está de acuerdo en que alguien pueda tener más poder que ella. No cree en jerarquías. Esto pasa con policías, con profesores, con directores o con cualquier rango de poder. Nadie está por encima de Pippi pero OJO que tampoco está por debajo. Pippi trata a todos por igual. Aunque humille o ridiculice, no pierde el tono de tratar a alguien como un igual. Juega con todo el mundo porque cree que a todos les gusta jugar. Hasta se pone a bailar con unos ladrones que querían robarle.
Espera, espera. Me detengo con los ladrones porque es reseñable. Como digo, unos señores querían robarle todas sus monedas de oro y ella dice: «Me parece bien pero yo también puedo hacer lo mismo que vosotros, ¿no?». Y lo que pasa es que los ladrones le roban y ella roba a los ladrones recuperando lo que le han robado. Ojo que no dice que quiere recuperar lo suyo sino que va a hacer lo mismo que ellos. Pero no acaba aquí la cosa. En una estructura de héroe-villano, el héroe (Pippi) derrotaría a los villanos (ladrones) y les castigaría para que no vuelvan a hacer eso. ¿Qué hace Pippi? No sigue la norma establecida. Pippi no busca derrotar a los villanos. Lo que busca es divertirse y que todos estén bien. Les obliga a bailar la polca con ella y cuando ve que están cansados, les invita a comer en un gran banquete. Los ladrones acaban saciados de tanto comer y se van contentos de la casa de Pippi. ¿Y sabéis lo mejor? Que Pippi acaba dándoles una moneda de oro a cada uno porque han sido majos bailando con ella. No hay claramente villanos ni tampoco héroes.
Y ahora os tengo que contar la escena del forzudo. Sí, un señor forzudo llega en un circo a la ciudad de Pippi y ella va a verle. Pasa lo que imagináis, que Pippi le vence como era de esperar ya que ella es muy fuerte. Pero yo me quiero detener unas frases. Presentan al forzudo como «el hombre más fuerte del mundo» y cuando Pippi va a enfrentarse a él, sus amigos le dicen que no vaya porque es «el hombre más fuerte del mundo». ¿Y sabéis qué dice Pippi? Dice que se cree totalmente que él es el hombre más fuerte del mundo pero que ella es «la niña más fuerte del mundo». No niega la condición del señor sino que separa géneros. Y hablando de géneros, Pippi se empeña todo el rato en romper roles de género porque ella no es como las demás niñas. No es como su amiga Anika. Pippi viste con ropa rara que no tiene un género concreto, tiene además unos zapatones gigantes que tampoco son de niña y su forma de ser no es femenina como marcaban los cánones de la época.
Podría seguir hablando de Pippi porque hay muchos más rasgos que rompen esquemas de la época (de 1945) y creo que siguen rompiendo algunos esquemas hoy en día pero creo que voy a ir dejándolo ya. Tengo que añadir que es un libro infantil con tono infantil pero yo es que soy un señor de 40 años y no puedo evitar sobreanalizar todo. En definitiva, que ahora puedo decir que Pippi Calzaslargas es una mujer anarcofeminista. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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Posted in Artículos de opinión
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