¿Cuando escuchas la palabra beber piensas en agua? ¿O en un zumo? A lo mejor sí aunque siempre que se habla de beber, la gente lo relaciona con alcohol. Es curioso porque en la RAE la primera definición es ingerir líquidos y la tercera es ya beber bebidas alcohólicas. Tengo la sensación de que pensamos en alcohol hasta los que no bebemos ni una gota de licor.
Sí, soy abstemio. ¿Os he contado que hace muchos años pensaba que la palabra «abstemio» era una especie de enfermedad? Es decir, sabía que tenía que ver con no beber alcohol pero lo relacionaba con algo malo, como que algo funcionaba mal en ti si decidías ser abstemio. Alguien me decía que era abstemio y yo ya estaba pensando en algo negativo. Pobrecito, no puede beber alcohol. ¿Qué le pasará? Espero que se recupere pronto.
Mientras escribía esto, pensaba en mi familia, en la cultura del alcohol que había hace años en ella. Mi padre desayunaba un café y un carajillo todos los días. También se lo tomaba para almorzar, una cervecita para comer, otra si quedaba con amigos, un buen vinito en alguna cena o comida apetitosa. Mi madre no bebía tanto pero recuerdo que estuvo unos años bebiendo más vino porque le daba como un status. Estaba en círculos de gente «con clase» por así decirlo y todos bebían vino. Vino tinto. Mi abuela tomaba siempre una cerveza, incluso en momentos aleatorios del día. Recuerdo a mi abuelo decirle que era una borracha por beber tanto, aunque lo hacía en tono cariñoso porque ella se reía. Todo esto que estoy contando yo lo veía normal. No he pensado nunca que hubiese problemas con el alcohol en mi familia. Que mi padre bebiese 4 o 5 veces al día, a veces licores fuertes, no era para tanto. Que mi madre aumentase el consumo de vino no era algo malo. Que mi abuela bebiese cerveza en casa a las 11 de la mañana porque sí, no era algo que pensase como negativo. Es llamativo, ¿verdad?
¿Y yo qué? ¿He sido abstemio siempre? Pues la verdad es que no. En mi adolescencia bebía por encajar con los demás. Botellones, borracheras en pubs y noches locas donde acababa vomitando apoyado en algún coche. Me sentaba fatal, perdía la cordura, me destrozaba el cuerpo…. y era todo normal. No hacía nada que estuviese mal visto. Lo mal visto era no participar en estos rituales sociales. Tan mal visto que me obligaba a participar para reducir los momentos de bullying que recibía. Si bebía alcohol y me emborrachaba, era uno más. Si ponía una excusa para no beber, era el malo, el aguafiestas, el objetivo de los insultos más duros.
Hoy me ha dado por reflexionar sobre todo esto porque se celebra San Patricio. La gente aprovecha este día para beber cerveza. Más cerveza, quiero decir, porque beber ya se hace todos los días. Supongo que hoy se incrementa un poco el consumo del alcohol. Leyendo todo lo que he escrito, me sorprende que haya normalizado tanto el alcohol en mi entorno. Situaciones que deberían ser preocupantes, no lo eran para mí. No había ni un ápice de preocupación en su día. Lo más atrevido de mi pasado fue que me hice abstemio. Lo más llamativo para mí era que yo dejé de beber alcohol. Ojalá en el futuro ser abstemio sea más la norma y menos la excepción. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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