Estaba en una especie de estadio muy grande con varias salas. Más que un estadio, era un recinto ferial. Un lugar para eventos de todo tipo. En este caso concreto se estaba celebrando una feria de algún contenido anime, manga o algo por el estilo. Se podía ver a gente disfrazada de personajes de series paseando por los pasillos. También había un montón de stands donde se vendían productos de merchandising y algún que otro cómic.
¿Y qué hago yo aquí? Pues resulta que me habían llamado para un combate de lucha libre. Me enfrentaba al campeón actual, al que portaba el cinturón. Si yo ganaba, sería el nuevo campeón de este deporte de combate. ¿Tenía yo experiencia? Pues ninguna, la verdad. Pero sentía que tenía posibilidades. Sí, no preguntéis por qué porque no lo sé. En el sueño, yo sabía que podía ganar y me estaba haciendo ilusiones con mi futuro como luchador. Pensaba que si ganaba, tendría opciones de vivir de ello en el futuro.
El caso es que en el recinto ferial se iban a celebrar combates de lucha libre y yo iba a ser el primero en pelear. Una mujer me dijo que subiese un ascensor y fuese a la habitación de los invitados para esperar al comienzo del combate. Y ahí que fui, feliz como una perdiz. Al llegar, me fijé en que la habitación era rara. Para empezar, era como rectangular y tenía una enorme ventana que daba al ring del combate desde una posición elevada. Parecía la sala VIP para gente que quería tener las mejores vistas. Hasta aquí pensaréis que todo podía ser normal pero aquí se empieza a poner raro. En la habitación había como pequeños recintos que parecían cuadras para caballos. Sin embargo, no eran caballos lo que había sino futbolistas. En una cuadra se leía en la puerta el nombre de Marcos Llorente, en la otra Dani Carvajal y así un montón más. Digo estos dos nombres porque son los que recuerdo.
La chica que me había dicho que subiese, entra en la habitación y dice en voz alta que muchos futbolistas aún no han llegado. Se siente decepcionada por ello. Otro señor que aparece de repente le comenta que es normal que algunos no quisieran venir porque no estamos en un evento muy popular. Yo empiezo a tener ganas de mear. Muchas ganas, por cierto. Y me dedico a buscar el servicio por todos lados. Salgo de la habitación, bajo el ascensor, me fijo en que no hay tanta gente en el lugar pero de los servicios no encuentro ni rastro. Vuelvo a subir a la habitación y la mujer de antes me enseña por fin el lugar donde mear en paz. Parece que al fondo de la habitación de invitados hay dos pequeñas habitaciones con váteres. No ponen cartel de chico o chica ni tampoco tiene lavabo. Sólo hay dos váteres y ya. Bastante cutre para ser el servicio de una habitación de invitados VIP.
Cuando acabo de mear, vuelvo con la chica y se han unido más personas que no conozco. Son luchadores pero no lucharán conmigo sino que lo harán en combates posteriores. Me comentan que voy a tener poco público porque no intereso demasiado ya que no soy famoso pero a mí me da igual. Sólo quiero ganar y seguir luchando en el futuro para ganarme el pan con ello. Hago además mis cálculos sobre cuánto podría ganar. «Si ganase hoy, seguro que tendría unos cuantos combates más en poco tiempo y esto sería pasta. Ay, necesito dinero, por favor. Venga, a centrarme que tengo que ganar.»
Os vais a decepcionar aquí porque el sueño se acaba. No sé si al final gano el combate, si realmente tenía posibilidades o si pasaba algo más interesante. Básicamente el sueño soy yo recorriendo el recinto ferial porque me estoy meando y esperando para empezar a combatir. Pero se queda ahí. No hay más. Aún así, quería relatarlo porque me ha parecido curioso. Quizás en el futuro relate más sueños para practicar con la narración escrita. Seguiré mejorando mi escritura. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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