Hoy es el Día Internacional de la Visibilidad Trans y precisamente ayer vi la rectificación de Santiago Segura a la frase esa que dijo sobre que «las personas trans no tienen problemas». Sí, ha rectificado por ello comentando que evidentemente la comunidad trans ha sufrido mucho, que no puede negar la discriminación que ha sufrido este colectivo y se arrepiente de sus declaraciones anteriores. Hasta aquí, bien. Todo correcto. Todos nos podemos equivocar y ya está. Pedimos perdón, rectificamos y aprendemos para el futuro.

Lo que pasa con esto es que hay un pero enorme, un detalle importante al respecto. Cuando Segura rectifica, acaba diciendo que en España el colectivo trans no sufre tanto como en otros países, que aquí se les trata mucho mejor. Que por ejemplo no les linchan o les meten en la cárcel por ello. Y no lo dice con maldad o con la intención de desprestigiar a la comunidad trans. No pretende ofenderles ni hacerles daño. Lo que pasa aquí es que se nota el privilegio. Se nota que no vive ese mundo. Que no tiene tampoco cerca a nadie que lo viva. Se nota muchísimo porque me creo de verdad que él no quiera hacer daño al colectivo trans, que habla por pura ignorancia.

El privilegio es algo que tenemos todos de una forma u otra y es totalmente invisible en muchas ocasiones. Privilegio blanco, privilegio hetero, privilegio como hombre, privilegio por vivir en el primer mundo, privilegio de clase… Todos encajamos en algún privilegio. El colectivo trans es uno de los colectivos más discriminados de la sociedad, uno de los colectivos con el paro más alto, con la tasa de suicidios más elevada (por discriminación constante) y con más miedo por salir del armario. Pero para saber esto, tienes que vivirlo, informarte bien o conocer a gente que lo viva. Porque vivimos en nuestro privilegio y nadie nos dice nada por ello.

Yo, como persona con discapacidad, recordaré toda mi vida la primera vez que quedé con alguien en silla de ruedas para tomar algo por el centro de Madrid. Simplemente quería eso, tomar algo y ya. Me encontré trescientos obstáculos en media hora cuando iba con esta persona. Escalones, suelos irregulares, cafeterías imposibles de acceder y baches en cada esquina. Nunca había sido consciente de ello, Nunca me había planteado mi privilegio como persona sin movilidad reducida. Era absolutamente invisible hasta que de repente se hizo visible. Hasta que de repente alguien sin mi privilegio se acercó a mí.

Así que en el Día Internacional de la Visibilidad Trans, lo único que os pido es que sigáis a gente trans, que aprendáis de estas personas, que escuchéis y que abráis la mente para mejorar vuestro día a día. Esto no es un artículo negativo sino una oportunidad para evolucionar hacia una sociedad más diversa e inclusiva.

Bandera trans con franjas azules, rosas y blancas

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