Ugo Sin Hache

Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.

Yo tenía 16 años o así, estaba en plena adolescencia con las hormonas a flor de piel pero con una cara rara por mi discapacidad. No había tenido relaciones de pareja nunca y tampoco relaciones sexuales. Para mí eso era un drama. ¡IBA A ESTAR SOLO TODA MI VIDA!

Por si eso no fuera poco, recordaré siempre una anécdota muy cruda y dura que me ocurrió con un compañero de clase. Estábamos sentados en el césped hablando de nuestros futuros, de qué carrera universitaria elegiríamos, de qué esperábamos en la vida y de repente me soltó una frase que se me quedó grabada. «Ugo, debe ser duro saber que nunca tendrás relaciones de pareja. Y si quieres relaciones sexuales, tendrás que pagar.» No me lo dijo como burla ni como insulto. No me lo dijo tampoco a malas o para ofenderme. Me lo dijo porque lo creía realmente. Le salió del alma y ya está.

Después de esa frase que no supe replicar, la conversación siguió como si nada. No hubo enfados ni mal rollo. Yo me sentí incómodo y mi compañero cambió de tema como si lo que hubiese dicho no fuese importante.

Lo curioso de todo esto es que siempre que recuerdo esta etapa de mi vida, me doy cuenta de todo lo que he cambiado. Lo primero que tengo que decir es que mi compañero se equivocaba en muchas cosas. He tenido bastantes más relaciones de pareja en mi vida que muchísima gente (cosa que no me parece un éxito pero esto lo cuento luego) y evidentemente he tenido relaciones sexuales. Sí, teniendo esta cara rara y sí, no pudiendo dar besos normativos. Pero a mis parejas no les ha importado demasiado porque valoraban otras cosas de mí. Nos hemos adaptado y listo. Adaptarse es la acción preferida de las personas con discapacidad. Lo hacemos todo el rato y nadie lo valora.

¿Pero tener relaciones de pareja es un éxito? Tener pareja a mí me parece agradable y además personalmente me sienta bien pero no entiendo esa presión constante de la sociedad por hacer ver esto como un triunfo. Puedes ser feliz teniendo pareja y puedes ser feliz no teniéndola. Muchas veces siento que se nos presiona para tener pareja, hijos, una familia o sexo. Son como los objetivos sociales por excelencia. Si eres virgen, eres un perdedor. Si no tienes hijos, se te pasa el arroz. Si no tienes pareja, eres un triste solitario. ¿Por qué? Presión social. Presión social que pasa a tu yo personal y te afecta en el día a día. Añado además que tener pareja no es la única relación social que existe. Las amistades pueden ocupar muchas veces ese espacio de socialización que necesitamos. Alguno dirá que no es lo mismo pero yo he visto a parejas con relaciones menos sanas que muchas amistades y estoy seguro que vosotras también.

En el programa de La Revuelta de David Broncano hay una pregunta clásica que habla sobre el número de relaciones sexuales que has tenido en el último mes. Si respondes un número alto, se respira un aire de triunfo con aplausos intensos. Si dices que tienes pocas, se respira un aire de fracaso, de tristeza, de soledad. Broncano pide el aplauso por «la valentía de contar algo triste» básicamente. ¿Pero y si no quieres tener sexo? ¿Y si eres asexual? ¿Eres un fracasado? La respuesta es que no. Si eres feliz como eres, da igual lo que diga la sociedad. Si algún día voy a este programa, pienso decirlo claramente. Que además sé que me van a entender muchos. No tener sexo NO es un fracaso ni un problema. Tampoco es una necesidad básica. Se puede vivir sin sexo con gente aunque a algunos les cueste entenderlo.

Con todo esto, lo que quiero decir es que me parece absurda la presión social por tener pareja o tener sexo porque cada persona es un mundo. Ni tener sexo es una necesidad social ni tener pareja una obligación. Si quieres tener pareja, intenta buscarla porque tú lo sientas, no porque te lo diga la sociedad. Y si no quieres tener pareja, estás en todo tu derecho. Nadie debería exigirte nada.

David Broncano tocando el bombo en La Revuelta

Posted in

Deja un comentario