Estaba tumbado en la cama de mi habitación. Era adolescente y no era capaz de dormir. Las 12 de la noche y al día siguiente tenía instituto. «Ugo, duérmete ya que mañana vas a estar hecho polvo». Pero no, no había forma. ¿Qué me estaba pasando? Cualquier otro adolescente como yo pensaría en chicas, en fiestas, en videojuegos pero yo tenía en la mente la nada. La nada en todo su esplendor. Estaba reflexionando sobre la muerte y de repente me entró un pánico enorme a la nada. A la nada que hay detrás.

Cualquier creyente me dirá que tras la muerte está Dios, está Alá, está Buda…. pero yo no era ni soy capaz de creer. Necesito pruebas empíricas y me encantaría que las hubiera. Es decir, sería muy cómodo para mí creer en alguna religión porque me tomaría la vida de una forma más relajada. Pero no, mi mente lo que estaba pensando es que tras la muerte no había nada. Una nada grande, expansiva, que lo ocupa todo. Un vacío vacío. Porque un vacío no puede estar lleno, ¿no?

Sudores y lágrimas. Angustia plena. Enfado. Daba golpes al colchón mientras lloraba. No quería convertirme en nada. No quería desaparecer. Que alguno me dirá ahora que no desapareces si los demás te recuerdan pero… ¿qué más daría si yo no existo? ¿Qué más da lo que pase después si yo ya no estaría allí? Sí, yo querría que mis seres queridos tuviesen una vida plena después de mi muerte y que fuesen lo más felices posibles pero ese pensamiento es del yo vivo. El yo muerto no tiene pensamientos. No existe.

No tenía miedo a la muerte. Ni al dolor que pudiese producir esa muerte. Tenía miedo al después. ¿Después qué? Además, me entraba pánico no saber identificar la nada. ¿Qué era? ¿Cómo puedes describir algo que no es tangible? La nada existe y no existe a la vez. La nada en su apogeo lo ocupa todo y no ocupa nada porque es nada. Mi cabeza de adolescente no paraba de darle vueltas a la nada. Pero no llegaba a ninguna conclusión porque la nada no concluye. La nada siempre está pero nunca está porque no hay nada en la nada.

Uf, ya me estoy liando demasiado. Creo que nada de lo que diga va a cambiar nada. Y si no hubiese escrito nada, no habría pasado nada tampoco.

Nada más que decir.

La palabra Nada sobre fondo blanco.

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Una respuesta a «El miedo a la nada»

  1. Avatar de Huguich
    Huguich

    Pues mejor que no investigues sobre la astrofísica 🤯 uno de mis ídolos es Einstein y cómo explicó parte del universo (y su mujer, el hombre era un poco machista y le quitó mérito), siempre me fascinó el infinito, el universo (o universos paralelos…) no tiene límite (aunque Einstein dijo que no estaba seguro, la estupidez infinita de la humanidad le hizo dudar 🤣). En la actualidad me sigue fascinando sobre qué se expande el universo, según los expertos el universo se expande ¿Pero sobre qué se expande? Y ni te cuento sobre la física cuántica 🤯.

    Sobre mis 20 leí a Darwin y la evolución de la vida. A Darwin le llamó la atención la cantidad de muerte y sobre todo las billones de maneras que la naturaleza tiene de matar. La historia de la vida es en realidad una historia de terror y crueldad🤯. Toda vida de este planeta tenemos un antepasado común, llámalo molécula o como quieras, pero compartimos genes con plantas y animales de este mundo. Y la vida en este planeta no existiría sin el Sol, gracias a nuestra estrella hay vida, Carl Sagan decía que somos polvo estelar de nuestra estrella 🤯

    Es todo tan extraño que nunca me acostumbro, a tí te quitaba el miedo la nada, pero a mí la propia existencia y la consciencia de que existimos y somos auto conscientes de esto me embarga totalmente.

    Ahora mismo estoy escribiendo con un «móvil», «reflexionando» a raíz de tus «reflexiones» sin conocerte de nada y todo lo que esto implica 🤯.

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