Quiero escribir. Me encanta hacerlo. Lo hago todo el día en pequeños fragmentos de redes sociales pero a veces no me sale hacerlo aquí. Tengo mil ideas en la cabeza. Relatos, artículos de opinión, entrevistas y reportajes… pero no me sale. Y me pongo a reflexionar la razón por la que no me sale. No es por falta de ideas porque tengo ahora mismo como cuatro o cinco diferentes en la cabeza para desarrollar. Tampoco es por falta de conocimientos. Los temas que quiero tocar son temas conocidos por mí. ¿Falta de ganas? Bueno, ahora mismo estoy escribiendo, ¿no? No sabría decir si estoy escribiendo sin ganas o no. De hecho, me acaba de venir un mensaje a la cabeza diciéndome que deje esto ahora mismo, que no me está saliendo bien.
Un momento. ¿No me está saliendo bien? ¿Y si es por una exigencia sin sentido? Digo que es sin sentido porque esto es un blog personal y no un trabajo. No es una obligación. Pero si lo pienso, me estoy obligando un poco. ¿Por qué me obligo? Cuando empecé este blog, me impuse lo de escribir algo todos los días para practicar. No escribo el 100% de los días pero sí escribo más de cinco artículos por semana.
– ¡Ugo, deja de torturarte con esto! Ni es una obligación ni tampoco una exigencia.
– Oye, ¿tú quién eres?
– Soy tu texto. O tu mente. O tu autocrítica.
– Pero tú eres yo. De hecho, todo está escrito por mí. ¿No estamos perdiendo un poco el tiempo haciendo esto?
– ¿Te das cuenta que al principio has dicho que tú eres yo y luego has usado el plural para hablar de los dos? Está claro que ni tú sabes si estás solo o estás con alguien.
– No me puedo creer que esté hablando conmigo mismo en un texto que no quería escribir.
– ¡Ajá! Acabas de reconocer que no querías escribir. Este punto es importante porque en el primer párrafo has dicho que no era falta de ganas. Sí que hay falta de ganas. No necesitas ocultarlo.
– ….
Y este artículo de repente se convierte en una mariposa que sale de mi oreja para posarse en mi mano. Una mariposa azulada con círculos rosas en cada ala. ¿Por qué azul y rosa? Esta pregunta me la estoy haciendo ahora mientras escribo. He elegido dos colores que representan muchas veces al chico y a la chica en esta sociedad machista en la que vivimos. Pero en este texto no quería hacer esa referencia. Sólo lo estoy alargando con el objetivo de que agonice en algún momento.
La mariposa azulada de círculos rosas empezó a volar hacia adelante saliendo por mi ventana. La vi alejarse poco a poco. Cada vez es más pequeña, cada vez es más diminuta. Hasta que desaparece de mi campo de visión. Sin la mariposa, este artículo ya no tiene sentido. Lo digo como si en algún momento lo hubiese tenido.
Maldita sea, no hay mariposas azules con círculos rosas en las alas en Google Imágenes. Me voy a tener que conformar con una mariposa azul para ilustrar este artículo. Otro fracaso más del capitalismo. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
Posted in Relatos
Deja un comentario