AVISO. Este artículo contiene spoilers de la película Proyecto Salvación.
En el mundo del cine y de las series, no paramos de ver al típico protagonista o al personaje secundario que hace un sacrificio enorme que acaba con su vida pero es por el bien de la humanidad, del grupo, de su pareja o de la comunidad donde esté. Esa muerte que nos hace llorar porque tiene todo el sentido del mundo que haya muerto. ¡Es por los demás! ¡Es una muerte con sentido! ¡Un sacrificio necesario! ¿Necesario? ¿Cómo que necesario? ¿Qué idea nos queda en la cabeza si no paramos de ver esto? Pues la idea que nos queda es que si queremos hacer el bien, esto conlleva sacrificar cosas. Conlleva perder algo de ti a cambio de un bien común. Si lo pensáis, da la sensación de que hacer el mal es muy fácil y hacer el bien es realmente difícil por el tema del sacrificio.
Ayer estaba maravillado viendo Proyecto Salvación, estaba enamorándome de esa película y de repente llega la escena del sacrificio. Un personaje importante salva a otro a costa de su vida. Tú, como espectador, sabes que no le queda otra, que tiene que arriesgar su vida para intentar que otro personaje sobreviva. Te habías encariñado con él, le habías aceptado como alguien cercano y de repente te lo van a quitar por el dichoso sacrificio. Porque parece que el bien exige eso, un gran sacrificio. Una vez más, nos van a arrebatar a alguien que es bueno por el simple hecho de hacer el bien. ¿Pero sabéis qué? Que esta vez no muere. Ni siquiera acaba fatal ni con una herida que le destroza la vida. No, no, es cierto que tiene que esperar un tiempo de recuperación pero al hacerlo, todo sale bien. Después hay otro momento donde a lo mejor puede morir pero tampoco lo hace. Los personajes protagonistas que hacen el bien, acaban bien. Acaban felices y resuelven la misión que tenían.
Esto de los finales felices sin peros parece más propio de las historias infantiles pero no paro de pensar en lo necesario que es en estos momentos que tengamos películas y series con personajes buenos que acaban bien. En un mundo donde el malismo vende, me parece maravilloso que el bien triunfe sin enormes sacrificios. Me estaba acordando ahora del Superman de James Gunn que hace el bien porque está bien, porque le gusta, porque es lo correcto. Sin peros, sin justificaciones, sin historias traumáticas que expliquen nada. Hacer el bien es el nuevo punk en esta sociedad donde el mal es monetizable en redes sociales.
Proyecto Salvación me parece un acierto enorme porque es una película con valores bonitos sin justificaciones. Dos seres de dos planetas diferentes se conocen, se hacen amigos, colaboran para salvar a sus planetas y acaban felices. ¿Es muy simple? Sí, pero ojalá haya más historias adultas con esta simpleza. Ojalá más Proyectos Salvación para salvar al mundo simplemente haciendo el bien. Para entender que el bien tiene buenas consecuencias y que los sacrificios que hay que hacer no son tan grandes como nos hacen creer. Ojalá el bien vuelva a estar de moda. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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