Llevo varios días viendo a gente insultar a los españoles que están en Dubai y no paro de pensar en una cosa. El objetivo del insulto viene porque ellos han pedido ayuda a la embajada española y se supone que se habían ido de España para no pagar impuestos. La idea del desprecio tiene que ver con que se supone que estas personas están en contra del Estado y del sistema público pero luego acuden a él en caso de necesidad. La crítica hacia ellos es lógica, la verdad. ¿Pero sirve?
No paro de pensar en si realmente sirven estos insultos y este desprecio. No sé vosotros pero a mí me insulta alguien por una opinión distinta a la mía y yo me alejo de esa persona. Aunque su insulto tenga un peso lógico, aunque tenga una base coherente, si a mí alguien me dice que soy gilipollas, mi primera reacción es alejarme de él o responderle con otro insulto. No me sale razonar y además el resquemor por el insulto hace que me cueste razonar un gran tiempo después del choque. Quizás acabe razonando aunque muchas veces yo suelo abandonar el tema en cuestión porque me siento incómodo. Así que claro, veo insultos a españoles en Dubai y lo que pienso es que esta gente se va a alejar más.
¿Pero y si en vez de insultos, explicamos y elogiamos el funcionamiento de los impuestos? Es decir, gracias a los impuestos, van a recibir algo de ayuda en un país extranjero. Gracias a los impuestos no estarán solos. Y todo esto es un mínima parte de todo lo que hacen los impuestos. Sanidad, educación, seguridad, transporte, infraestructuras para que te llegue la luz y el agua a casa. ¿Cuánta gente sabe todo esto? Porque siempre vemos críticas a los impuestos pero pocas veces se ve el funcionamiento de los mismos. Y sí, la gestión muchas veces es mejorable, la sanidad pública no funciona a veces bien ni el transporte o la educación. Pero imaginad un país sin servicios públicos, un país donde la gente más pobre no puede acudir al hospital, al colegio o no tiene transporte para trasladarse a cualquier sitio. ¿Y si explicamos más esto en vez de criticar a la gente que está en contra de los impuestos?
Muchas veces siento que estamos eligiendo la peor estrategia para convencer a alguien acudiendo a los insultos. Que alguno dirá eso de que hay gente que no puede ser convencida pero también hay gente que sí. Con que se convenza a una persona, a mí ya me parece un éxito enorme. Y no es necesario convencer a la persona a la que se ataca sino también al público que lo ve. Porque en redes sociales casi todo es público. Siempre he sentido que el insulto es un desahogo temporal pero que no debería ser la norma porque no ayuda en nada a la sociedad. Quizás esté muy solo en esto, más en esta era de redes sociales donde el odio es lo que más se lleva y la obsesión de «ganar debates aplastando al rival» es lo más común en nuestra época. Pero bueno, prefiero vivir solo con estas ideas que caer en la vorágine de desprecio constante. Alguno me dirá que la sociedad es dura y que no se puede ser tan buenista pero yo es que no creo que sea incompatible. El buenismo tal y como se entiende a día de hoy me parece un acto revolucionario en un sistema donde la norma es ser agresivo y violento.
¿Hay momentos para insultar y ser cruel con alguien? Por supuesto. ¿Hay que hacerlo todo el rato? No, para nada. Hay que luchar por ser constructivo y buscar herramientas para convencer porque sigo creyendo que una sociedad mejor siempre es posible. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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