Esta mañana hablaba de que debo tomarme más en serio el mundo real y menos en serio el mundo digital. ¿Pero no es acaso el mismo mundo? ¿No estamos todos en ambos mundos? Pues la verdad es que nunca lo he sentido así. Noto una brecha enorme entre mundos, algo que nos hace muy distintos en función de dónde estemos. ¿Y eso por qué? Pues voy a hablaros de las diferencias que veo yo desde siempre.
La apariencia
En el mundo real podemos maquillarnos o arreglarnos pero la base somos nosotros. Nuestra cara, nuestro nombre que no solemos ocultar y nuestro cuerpo. En el mundo digital las reglas cambian totalmente. La mayoría se ponen nombres falsos y fotos falsas. Hay gente que da nombres y apellidos pero lo habitual es tener un pseudónimo y un avatar/imagen que nos represente. El 99% de la gente se esconde tras imágenes o nicks. También tenemos en el mundo digital un perfil con una descripción que nos define pero esa descripción tampoco es objetiva ya que es nuestra perspectiva, no una perspectiva neutra. Yo puedo decir que soy buena gente pero en realidad podría ser una persona horrible. A mí me han insultado personas en redes que dicen en sus perfiles que son padres maravillosos o fervientes cristianos que aman a todos sus hermanos.
La personalidad
¿Nos comportamos igual en el mundo real y en el digital? A mí me parece que es muy obvio que no. En el mundo real sentimos más respeto por los demás y también tenemos más miedo por las consecuencias de nuestros actos. ¿Por qué? Porque somos reales. No sólo nos pueden golpear sino que tampoco podemos salir corriendo con facilidad. Ya que muchas veces estamos en nuestros barrios o cerca de nuestra casa. No podemos hacer un acto horrible porque la gente nos conoce.
En el mundo digital nos escondemos tras perfiles ficticios y podemos ser como queremos o podemos fingir roles o personalidades de diferentes tipos. En el mundo real eres José María pero en el ficticio puedes ser perfectamente GuerreroVikingo y mostrar dureza en tus palabras. Dureza que no muestras en el mundo real por miedo, falta de confianza o directamente porque no eres así. Tener la herramienta del anonimato nos hace ser como queramos sin miedo a consecuencias. Algunos aprovechan esto para ser más crueles, otros para ser más extrovertidos. Pero casi todo me parece un juego de fingir. Muchos se crean deseos de lo que les gustaría ser y no dicen cómo son en realidad.
El algoritmo y el odio
Las redes sociales sacan muchas veces lo peor de nosotros porque suelen mostrarte contenido polémico o de odio. Esto lo tengo muy comprobado desde hace tiempo. Hago vídeos y creo contenido en redes desde hace años y se viralizan siempre los polémicos, los impactantes, los que tienen insultos o faltas de respeto. Esta viralidad también provoca reacciones sobredimensionadas de gente que no es así pero que sigue al rebaño. Somos seres sociales que vivimos de copiar a la masa y si la masa insulta, muchos lo hacemos por repetir una conducta social. He hablado con gente que me ha insultado por mi discapacidad y que me ha pedido perdón luego. ¿Sus argumentos? Pues cosas como «todos los estaban haciendo», «pensaba que no lo ibas a ver», «no creía que te afectase». Estas respuestas sólo me hacen pensar que simplemente son borregos siguiendo al rebaño. ¿Y qué hace el rebaño? Generar odio constante porque es lo que consumen en redes sociales.
Los códigos sociales
Otra cosa que diferencia el mundo real del digital son los códigos sociales o las formas de comunicar. Memes, GIFs, imágenes, frases hechas que sólo se entienden si estás en Twitter, Bluesky o Instagram. El lenguaje muchas veces nos define y casualmente es muy distinto entre ambos mundos. Yo he hablado de temas en el mundo real que comento en Bluesky, en Instagram o que comentaba en el extinto Twitter y la gente me miraba raro. Bueno, más raro de lo normal. Gente que no tenía ni idea de los códigos sociales de algunas redes sociales porque no las viven. ¿No os ha pasado esto?
Personas e ideas
Esto es un poco más complejo de explicar pero lo voy a intentar. Cuando compartimos algo en el mundo real, lo compartimos con todo. Nuestra opinión, nuestra cara, nuestra expresión corporal, nuestra ropa, nuestra imagen en general. ¿Qué pasa en redes sociales? Pues que muchas veces sólo compartimos ideas y dejamos de ser personas. Sólo somos ideas escritas, salvo que hagas vídeos. Entramos en discusiones por ideas y olvidamos muchas veces que somos personas o que son personas la otra parte de la discusión. Podemos acabar ofendiendo al otro lado porque no acabamos de creernos que es una persona, nos centramos en la idea que no nos gusta. Somos palabras, no cuerpos. Esa es mi sensación desde hace años. El mundo de las ideas es el mundo de las redes sociales. El mundo real abandona este concepto de ideas para convertirse en un todo donde no sólo importa lo qué dices sino cómo lo dices, quién eres o qué aspecto tienes.
Querer destacar o ser uno más
Esto me parece siempre muy llamativo. En el mundo digital mucha gente quiere destacar con posts o contenidos llamativos para conseguir likes, reposts o para hacerse virales. Esto no suele pasar tanto en el mundo real. Tú no vives para destacar la mayoría de veces, no sientes la necesidad de compartir cosas ingeniosas o cosas llamativas porque el mundo real no te da likes ni recompensas instantáneas. Cambia tu forma de actuar.
¿Son lo mismo o son diferentes?
Sí, al final somos la misma persona en el mundo real y en el digital pero con todo lo que he comentado, noto una brecha enorme en la realidad. Cuando he desvirtuado a gente del mundo digital, normalmente ha sido agradable pero nunca he dejado de pensar que era todo un poco raro porque parecen personas algo distintas a la sensación que tienes en el mundo digital. Me hace gracia porque siempre digo que asocio a la gente con su avatar y si su aspecto no tiene que ver con la imagen en redes sociales, te cuesta un poco asimilar el asunto.
Supongo que muchos pensaréis que el mundo real y el mundo digital son el mismo mundo pero yo, lo siento mucho, siempre pensaré que son dos universos muy diferentes.
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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