Hace unos meses vi un vídeo que me heló el corazón. Estaba grabado desde un helicóptero y enfocaba a varios soldados rusos caminando en tierras ucranianas. En cierto momento, los soldados rusos reciben disparos desde un lugar que no alcanzó a ver en el vídeo pero las consecuencias son claras. Uno de los soldados cae al suelo y se ve como se retuerce de dolor. Se nota que está sufriendo mucho. Y en cuestión de segundos pasa algo que no voy a olvidar. Un compañero suyo se acerca al soldado que sufre, le dice unas palabras y le dispara en la cabeza. El vídeo iba acompañado de la explicación de este hecho. Decía que el compañero del soldado había decidido dispararle para que dejase de sufrir y porque no podían quedarse ahí mucho tiempo. Que era la mejor solución en ese momento. «Eliminaban un problema» decía el post con el vídeo.
Supongo que ese soldado ruso muerto tenía familia. Madre, padre, a lo mejor pareja o hijos. Y ahí, en ese momento se acababa su vida. En una tierra que no era la suya y disparado por un compañero que a lo mejor era hasta amigo. Compañero que, por cierto, seguramente obedecía órdenes de protocolo. Le habrían enseñado que disparar a un aliado que estaba sufriendo era la mejor opción si estabas en territorio del bando contrario. La nacionalidad me da igual. Hubiese sentido lo mismo si el soldado fuese ucraniano. Sensación de vacío y de lo frágil que es el ser humano.
No paro de pensar en la gente que muere en la guerra, soldados cuyos nombres desconozco, muchos de ellos que se unen al ejército por necesidad. No hace tanto se hizo viral un vídeo sobre el ejército estadounidense donde un soldado decía que se unían a él porque las condiciones laborales eran propicias para ellos, que el ejército suponía un sustento que ayudaba mucho a sus familias. Ser soldado por necesidad era lo que más se comentaba. No existía tanto ese patriotismo que nos venden sino que simplemente les daban dinero a cambio de arriesgar sus vidas en caso de que hubiese algún conflicto armado.
¿Y sabéis qué? Siempre hay conflictos armados. Siempre hay alguna guerra activa. Guerras por intereses económicos. Siempre veo esto. Intereses económicos y expansionismo. Guerras que son un negocio para empresas armamentísticas, para empresas de construcción cuando finalice la contienda, para empresas farmacéuticas, para empresas petroleras o de cualquier recurso energético. Grandes líderes mundiales sentados en su despacho muy lejos de esas contiendas y ordenando a los suyos que ataquen tal o cual sitio a miles de kilómetros de allí. Frotándose las manos con los recursos que pueden conseguir si ganan. Y a veces no es ni necesario ganar un conflicto. Con que exista tal conflicto ya es suficiente.
Aborrezco las guerras. Me dan miedo, me dan rabia, me generan impotencia. Destrozan familias enteras, rompen a personas. Nadie vuelve feliz de una guerra. La felicidad siempre aparece desde lejos. Los que más ganan son los que menos luchan. Y los que pierden siempre son los pobres. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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