La de veces que he dicho la palabra subnormal. Era uno de mis insultos favoritos. Lo decía en todo momento hace años y no sólo lo decía sino que era perfectamente consciente de su significado. En mi cabeza, el concepto «discapacidad intelectual» no existía pero cuando decía subnormal, yo pensaba en síndrome de Down o en personas con discapacidades similares. Recuerdo estar en manifestaciones y cantar junto a un montón de gente eso de «Si tienes un hijo subnormal, mételo a Policía Nacional». Nunca he usado la palabra subnormal para hablar de personas «malas» o «malvadas». Siempre he sido consciente de que hacía referencia a alguien con algún tipo de retraso. De hecho, «subnormal» y «retrasado» son básicamente sinónimos.
Pero oye, no sólo lo decía yo. También me lo decían muchas veces a mí. ¿Sabéis por qué? Pues es muy sencillo. Lo decían por dos razones:
1. Mi forma de hablar y mi aspecto se ha relacionado muchas veces con la discapacidad intelectual. De hecho, se sigue relacionando bastante. Que alguno dirá eso de que cuando hablo, digo cosas que te pueden hacer pensar que no tengo discapacidad intelectual pero eso da lo mismo porque mucha gente ni me escucha. Sólo se centran en mi cara y en mi forma de hablar. El contenido es irrelevante.
2. Tengo síndrome de Moebius. En el pasado, tener un síndrome te relacionaba siempre con el síndrome de Down ya que era el síndrome más famoso o de los más populares. Esa conexión me convertía a mí en «subnormal» para muchos. Porque era como los del síndrome de Down.
Todo esto que os estoy diciendo creo que es muy evidente. La palabra subnormal hace referencia a gente con limitaciones intelectuales. ¿Y sabéis por qué me daba igual usarla? Porque no consideraba a las personas con discapacidad intelectual como seres humanos. No pensaba que tuviesen sentimientos, no pensaba que fuesen un colectivo social. No pensaba que tuviesen conductas humanas. ¿Como voy a molestar a alguien que ni piensa? Así de ignorante era yo. Así de cruel también. Y así de equivocado estaba.
¿Por qué cambié? Para empezar, comencé a aceptar mi discapacidad. Empecé a entender que tener una discapacidad es tener una condición y que eso no tenía que ser un insulto. También empecé a escuchar a gente con discapacidad. Tanto física como intelectual. Me enteré del sufrimiento por el que pasaba mucha gente. Conocí a personas con discapacidad intelectual que estaban yendo a terapia porque habían tenido conductas suicidas por el trato que reciben de la sociedad. En mi cabeza tengo un montón de anécdotas que me cambiaron la vida.
Por ejemplo, en una charla que di en una fundación de gente con discapacidad intelectual, una chica me dijo que le dolía mucho cada vez que alguien usaba la palabra subnormal. ¿Y sabéis qué ocurrió? Que cuando dijo eso la chica en público, el resto de personas empezaron a asentir y a confirmar esos sentimientos. Gente con discapacidad intelectual mostrándome lo equivocado que he estado en mi vida. Equivocado por usar palabras capacitistas y equivocado por haberles tratado siempre como seres inferiores. Recordaré este momento toda mi vida.
También recuerdo a un padre decirme que sentía como si le clavasen un cuchillo cada vez que alguien decía la palabra «subnormal» porque su hijo tenía una discapacidad intelectual severa y él no quería que la gente pensase en él cada vez que insultaba. Y como esta anécdota, he visto unas cuantas ya de padres y madres incómodos con ello.
¿Entonces por qué hay tanta negación con el término? Porque siempre que señalo que subnormal hace referencia a discapacidad intelectual, algo que me parece obvio, hay gente que se ofende y dice que ha resignificado la palabra. Que ellos no la relacionan con discapacidad. Que soy un tiquismiquis y demás, ¿Sabéis qué pienso de todo esto? Al principio pensaba que hay gente que ignora el significado y que está acostumbrada a decirlo porque todos lo hacen pero con el tiempo he cambiado un poco de idea. Mucha gente sabe el significado perfectamente pero creo que debe ser un fastidio darte cuenta que no eres tan progresista o abierto de mente como crees. Asumir que estás usando a un colectivo discriminado como insulto te convierte en una persona con una conducta reprobable así que mentalmente es mejor asumir que «has resignificado la palabra». Que lo has hecho tú, no el colectivo social discriminado. Lo has hecho tú y más gente normativa para no tener que reflexionar sobre una actitud bastante turbia.
¿Y ahora qué vamos a decir? Esto es otra cosa que me dicen mucho. Que YO tengo que ofrecerles una alternativa, que yo tengo que convertirme en el responsable de ello. Siento muchas veces como una presión por ello, como que si no doy una alternativa, la gente seguirá usando el término subnormal. Es duro esto. ¿Pasaría igual cuando la gente empezó a señalar insultos homófobos? ¿Habría personas pidiendo alternativas a la palabra «maricón» ¿Lo preguntarían directamente al colectivo LGBTIQ+? ¿Esto no es un poco absurdo? Es como asumir que eres mala persona y que necesitabas otra cosa para sustituir un comportamiento de mierda, que si no te dan esa otra cosa, seguirás teniendo una actitud horrible, Es la sensación de que sigues sin pensar en personas con discapacidad intelectual como seres humanos, que tu preocupación no está en ellos sino en ti, en tus intereses. Me parece algo durísimo.
Otra cosa que me dicen mucho es que casi todos los insultos son capacitistas. Tonto, imbécil, estúpido… Todos tienen una base capacitista que relaciona la discapacidad intelectual con la ofensa. Cuando pienso en esto, yo me deprimo un poco. Hemos normalizado tanto que las personas con discapacidad intelectual son inferiores, que las hemos convertido en insultos de todo tipo. Usamos la falta de inteligencia para insultar porque nunca nos hemos preocupado por este colectivo social. El desprecio es tan grande que el problema que hemos creado es inabarcable en muchos momentos. No hay un problema de vocabulario, hay un problema de discriminación tan grande que me da hasta miedo pensar en ello.
En fin, podría seguir escribiendo sobre la palabra subnormal todo el día pero supongo que tendréis cosas que hacer. Ya os suelto del brazo. Podéis seguir con vuestra vida. Eso sí, espero que reflexionéis sobre las palabras que usamos en nuestro día a día porque el lenguaje es la base de nuestra sociedad y transforma realidades. Por favor, pensad en ello. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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