Hace poco leí a alguien decirme que dejase de hacer las cosas que hacía y que «me pusiese a trabajar». Yo trabajo en temas de divulgación, de redes y también de charlas aunque últimamente estoy teniendo algunos problemas con ello pero esto da igual. Esta persona no consideraba lo que hago un trabajo. Es más, ni se lo planteaba. Para esa persona, trabajar era hacer algo físico que sea duro y «útil». Trabajar de verdad y no en mierdas de esas modernas.

¿Qué pensé con esto? Lo primero que pensé fue en la felicidad. ¿Sería feliz trabajando en algo duro? La verdad es que no. Pero es que tampoco soy plenamente feliz trabajando en lo que trabajo. Y tampoco conozco a nadie que sea feliz trabajando. Seguro que hay gente que disfruta con su trabajo, eso no lo niego, pero lo normal en esta sociedad es sufrir trabajando. Siempre me gusta recordar que la palabra «trabajo» viene del latín «tripalium» que era una herramienta de tortura para convictos. La base de la palabra «tripalium» es «tripaliare» que significa torturar o sufrir. Oye, mira, una definición adecuada del trabajo en toda la historia, ¿verdad? El trabajo literalmente es un sufrimiento para la mayoría de la población.

Ahora bien, si es un sufrimiento para la mayoría, ¿por qué lo convertimos en algo digno o en algo a elogiar? Cuando ves a alguien haciendo algo que no te gusta, enseguida le decimos que «se busque un trabajo», cuando vemos a alguien que es un inútil o que sus opiniones de la «vida adulta» no nos gustan, enseguida le decimos que «tiene pocos años cotizados» como si fuese un insulto, como si no trabajar te hiciese una peor persona. ¿Por qué apreciamos tanto el trabajo?

Ah, claro, lo apreciamos porque nos pagan. Dependemos de ello para subsistir. Porque necesitamos el dinero en esta sociedad capitalista en la que vivimos. Supongo que aquí entramos en el autoengaño. Sufrimos trabajando pero como lo vemos necesario (trabajar, no sufrir), necesitamos adornar ese sufrimiento. Si te quejas, siempre habrá alguien que te dirá «que al menos tienes un trabajo» como si eso fuese suficiente, un triunfo, un éxito. Tengo la sensación de que estamos siendo engañados con el tema del trabajo. Hemos normalizado tanto el sufrimiento que hasta muchos lo vemos bien. Por cierto, importante esto, estoy hablando todo el rato de trabajo remunerado porque cualquier otro trabajo ni se cuenta. No cotizas si eres ama de casa o si eres la que acude siempre a las reuniones de padres en el colegio de tus hijos, no cotizas si tienes que cuidar de tus padres ya mayores, no cotizas si tienes que ayudar a amigos a mudarse, a pintar su casa, a hacer reformas o colaborar en lo que sea. Estos trabajos parece que no existen.

En fin, que me he desviado un montón al final. Sólo quería hacer este artículo para decir que yo quiero paguitas, que yo no cobro ayudas de nada y me encantaría cobrarlas. Que la gente las ridiculiza o busca ofender con esto de las paguitas y yo cada vez más estoy a favor de que me paguen por hacer nada. Cobrar sin trabajar. ¿Por qué es tan malo si el trabajo es un sufrimiento? Que sí, que hay que cotizar para que existan las paguitas estas pero siempre se pueden aumentar los impuestos a las grandes fortunas o a las grandes empresas que no paran de tener beneficios. Si Elon Musk donase el 2% de su patrimonio, podría acabar con el hambre de 40 millones de personas en el mundo. ¿Por qué tengo que esforzarme yo si otros pueden hacerlo mucho mejor?

Un dibujo de un señor que tiene varios brazos y está haciendo muchos trabajos de oficina a la vez

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