¿Cómo podríamos denominar al acto de tirar un artículo a la basura cuando llevas ya cinco o seis párrafos escritos? A ese momento en el que pillas un folio escrito completo, lo arrugas y lo tiras al contenedor con enfado. Es que me acaba de pasar. Estaba escribiendo un artículo sobre ser buena o mala persona pero me he enfadado con él y lo he acabado borrando entero. Llevaba media hora escribiendo conceptos e ideas al respecto pero luego he pensado «¿Quién soy yo para sentar cátedra sobre esto?». Porque tengo mil contradicciones, mil momentos en el día a día en el que me siento una persona de mierda.

Luego he pensado que ser buena persona es un concepto que varía según quien lo diga. Que yo puedo tener una idea de lo que es ser buena persona pero de repente aparece otro señor para decirme que su idea de buena persona es diferente a la mía. Esto tiene que ver con nuestro entorno, con cómo nos han criado o con quién nos rodea en nuestro día a día. Seguro que muchos diréis eso de que ser buena persona es respetar los derechos humanos, que con eso es suficiente. ¿Pero hay gente que es buena persona en este sistema en el que vivimos?

Es decir, tarde o temprano vais a consumir algo que ha sido creado por alguna empresa turbia o que se salta los derechos humanos. Más temprano que tarde, por cierto. Estaba recordando el momento más álgido del estado genocida de Israel, cuando arrasaba Gaza día sí y día también. Siempre te encontrabas en redes a un montón de cuentas que te decían qué empresas son de Israel o tienen colaboración con Israel para tratar de evitarlas. Yo lo hice, evité todas las que pude pero descubrí un día que la cantidad de empresas y marcas relacionadas con Israel es inmensa. Estaban en todas partes. Era un agobio. Así que opté con el tiempo por no fijarme tanto porque me sentía agobiado por ello.

También estaba pensando en el consumo de carne. Yo no soy vegetariano y soy consciente de que mucha carne que consumo seguramente venga de granjas o naves donde se tortura básicamente a los animales. Escuchaba esta mañana a una chica vegana decir que son moralmente superiores a los que no lo son y en este caso tiene razón. Es que es irrebatible. Yo he tratado de reducir mi consumo de carne con los años, ya no soy tan carnívoro como antes, pero da lo mismo porque sigo consumiendo carne todas las semanas.

¿Cuántas compras hacemos a empresas que explotan a sus trabajadores? ¿Cuántas veces pensamos en ahorrar energía o reciclar? Yo no tengo coche pero sé que mucha gente sí y lo usa para cualquier cosa pudiendo ir andando o en transporte público. Priorizan la comodidad al cuidado del planeta. Y no les juzgo porque posiblemente haría algo similar en algún momento. Casi todos caemos, nuestros valores se tambalean todas las semanas porque el sistema nos invita a optar por el camino cómodo y sencillo.

También me he puesto a pensar en los impuestos. Los impuestos sirven para financiar servicios públicos básicamente que a su vez ayudan a millones de personas, muchas de ellas en situación vulnerable. ¿Cuánta gente está en contra de los impuestos? Muchísima. Además, he visto a gente de izquierdas también hablar de reducir impuestos o quejarse de ellos. Los inspectores de Hacienda son los «malos» en la sociedad, están como mal vistos. Todo esto me alucina porque yo soy un fiel defensor de los impuestos y no entiendo cómo tanta gente se sube al carro en su contra cuando es algo que nos ayuda a todos.

En fin, paro ya de escribir. ¿Veis como nadie es buena persona en el sentido más estricto del concepto? Hay mejores personas que otras pero eso de ser buena persona así en general me parece imposible en este sistema. Vale, me acabo de dar cuenta que el artículo que había borrado antes es muy similar a este que acabo de escribir. Bueno, he reciclado ideas. ¿Eso me hace mejor persona? He reciclado, ¿no? Vale, sí, ya me marcho que tengo que hacer cosas útiles.

Imagen azul con figuras blancas de personas. Algunas de ellas están tachadas con una cruz simbolizando la discriminación.

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