Llevo más de 20 años muy conectado a redes. He pasado por multitud de proyectos personales. Algunos me han dado algo de dinero, otros no. He tenido pocos éxitos (aunque exitazos) y fracasos, muchos fracasos. Estoy totalmente seguro de que las redes me han dado más alegrías que tristezas en general. Además me han dado relaciones maravillosas y me han hecho aprender en multitud de ámbitos. Así como resumen, creo que las redes e internet han sido muy positivas para un chaval como yo, con una discapacidad y con muchos problemas para salir de casa durante gran parte de su vida.

Sin embargo, no quería escribir sobre todos estos años de redes que muchos seguro que conoceréis. Hoy sólo quería escribir sobre mi vida sin apenas redes sociales. Apenas para alguien como yo que ha creado una BARBARIDAD de contenido en redes. Por poner un poco de contexto, hace dos meses yo subía uno o dos vídeos diarios en Instagram y TikTok, escribía mucho en Bluesky, estaba activo en foros y además escribía en este blog. Pero ya no era sólo subir contenido, era estar atento a comentarios, a respuestas a mis vídeos, realizar contactos con gente destacada para crear futuros vínculos que pudiesen ser útiles y pasarme el día con el móvil en la mano para saber todo lo posible sobre actualidad para así crear más contenido. No era por hobby sino por trabajo, porque las redes me permitían ganar algo de dinero aunque admito que ha sido mucho menos de lo que me gustaría.

Bueno, pues dicho todo esto, quiero confesar que llevo un mes y pico sin subir vídeos ni apenas contenido. Escribo aún en Bluesky mis 3 o 4 posts diarios, sigo entrando en alguna red pero la creación de contenido la he reducido al mínimo. Quería parar un poco ante la vorágine mental que me producía estar tan activo. ¿Sabéis qué ha pasado? Que me siento mejor. Así de simple. Me siento bien sin casi redes aunque a veces reconozco que tengo algo de ansiedad por mi futuro económico y laboral. Pero a nivel personal. he respirado aire fresco. Sigo haciendo ejercicio diario como siempre, sigo informándome de la actualidad por placer y no por trabajo, sigo leyendo libros con el objetivo de aprender/formarme y sigo disfrutando de internet… pero sin presión. Me he dado cuenta de lo jodida que tenía mi cabeza con las redes. Cada contenido que subía me generaba estrés. Primero por la obsesión por las visitas o seguidores nuevos, luego por los comentarios que recibía todos los días. Gente que insultaba, gente agresiva, gente que intentaba tratarme bien pero se pasaba de paternalista, gente que quería contarme cosas negativas aunque mi intención en el vídeo/foto/contenido fuese positiva. Siempre había alguien que me absorbía mi positividad.

Es curioso todo esto porque he vivido enganchado a redes, me han ayudado un montón, sí, pero en los últimos años he trabajado mucho la aceptación personal y he empezado a entender algo sobre mí. Antes necesitaba las redes para sentirme bien conmigo mismo y ahora mismo las necesito más por trabajo pero lo de estar bien conmigo mismo ya no es un factor conectado a internet. ¿Qué significa esto? Que de repente al alejarme un poco de ellas, he entendido el agobio que me generaban en mi día a día. No necesitarlas a nivel personal me ha hecho entender también que estoy en ellas por dinero, no por puro placer. Porque la adicción a las redes no me genera el placer que pensaba. Sólo es adicción. Ya está.

¿Voy a dejar las redes sociales? Pues sinceramente no lo creo. Es parte de mi trabajo y además tengo vínculos con ciertas organizaciones. No puedo desaparecer sin más. Sería irresponsable por mi parte. De hecho, en pocos meses tengo un evento nacional en el que participaré y han contado conmigo por mi labor en redes sociales. No estaría bien de repente abandonarlo todo. Lo que sí creo es que me tengo que tomar la vida de una forma diferente. La vida y las redes sociales. No sé qué haré, no sé qué pasos voy a dar pero lo que tengo claro es que algo tengo que hacer. Hoy sólo quería escribir este artículo como desahogo. Y ya que estamos, os hago una recomendación final. Si vuestro trabajo no depende de redes sociales, os aconsejo daros de vez en cuando un descansito de ellas. A lo mejor os siento igual de bien que a mí.

Uy, me está quedando más largo de lo que esperaba este artículo y me doy cuenta que debería haber acabado ya pero no tengo un final para todo lo que he escrito porque aún no sé ni qué voy a hacer yo dentro de dos semanas. Lo que sí sé es que esta noche voy a cenar unas salchichas con pisto muy ricas. Y sin estar pendiente de redes.

Foto de una pierna con un pantalón corto dando un paso en pleno paseo.


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