Estaba en una especie de estadio muy grande con varias salas. Más que un estadio, era un recinto ferial. Un lugar para eventos de todo tipo. En este caso concreto se estaba celebrando una feria de algún contenido anime, manga o algo por el estilo. Se podía ver a gente disfrazada de personajes de series paseando por los pasillos. También había un montón de stands donde se vendían productos de merchandising y algún que otro cómic.
¿Y qué hago yo aquí? Pues resulta que me habían llamado para un combate de lucha libre. Me enfrentaba al campeón actual, al que portaba el cinturón. Si yo ganaba, sería el nuevo campeón de este deporte de combate. ¿Tenía yo experiencia? Pues ninguna, la verdad. Pero sentía que tenía posibilidades. Sí, no preguntéis por qué porque no lo sé. En el sueño, yo sabía que podía ganar y me estaba haciendo ilusiones con mi futuro como luchador. Pensaba que si ganaba, tendría opciones de vivir de ello en el futuro.
El caso es que en el recinto ferial se iban a celebrar combates de lucha libre y yo iba a ser el primero en pelear. Una mujer me dijo que subiese un ascensor y fuese a la habitación de los invitados para esperar al comienzo del combate. Y ahí que fui, feliz como una perdiz. Al llegar, me fijé en que la habitación era rara. Para empezar, era como rectangular y tenía una enorme ventana que daba al ring del combate desde una posición elevada. Parecía la sala VIP para gente que quería tener las mejores vistas. Hasta aquí pensaréis que todo podía ser normal pero aquí se empieza a poner raro. En la habitación había como pequeños recintos que parecían cuadras para caballos. Sin embargo, no eran caballos lo que había sino futbolistas. En una cuadra se leía en la puerta el nombre de Marcos Llorente, en la otra Dani Carvajal y así un montón más. Digo estos dos nombres porque son los que recuerdo.
La chica que me había dicho que subiese, entra en la habitación y dice en voz alta que muchos futbolistas aún no han llegado. Se siente decepcionada por ello. Otro señor que aparece de repente le comenta que es normal que algunos no quisieran venir porque no estamos en un evento muy popular. Yo empiezo a tener ganas de mear. Muchas ganas, por cierto. Y me dedico a buscar el servicio por todos lados. Salgo de la habitación, bajo el ascensor, me fijo en que no hay tanta gente en el lugar pero de los servicios no encuentro ni rastro. Vuelvo a subir a la habitación y la mujer de antes me enseña por fin el lugar donde mear en paz. Parece que al fondo de la habitación de invitados hay dos pequeñas habitaciones con váteres. No ponen cartel de chico o chica ni tampoco tiene lavabo. Sólo hay dos váteres y ya. Bastante cutre para ser el servicio de una habitación de invitados VIP.
Cuando acabo de mear, vuelvo con la chica y se han unido más personas que no conozco. Son luchadores pero no lucharán conmigo sino que lo harán en combates posteriores. Me comentan que voy a tener poco público porque no intereso demasiado ya que no soy famoso pero a mí me da igual. Sólo quiero ganar y seguir luchando en el futuro para ganarme el pan con ello. Hago además mis cálculos sobre cuánto podría ganar. «Si ganase hoy, seguro que tendría unos cuantos combates más en poco tiempo y esto sería pasta. Ay, necesito dinero, por favor. Venga, a centrarme que tengo que ganar.»
Os vais a decepcionar aquí porque el sueño se acaba. No sé si al final gano el combate, si realmente tenía posibilidades o si pasaba algo más interesante. Básicamente el sueño soy yo recorriendo el recinto ferial porque me estoy meando y esperando para empezar a combatir. Pero se queda ahí. No hay más. Aún así, quería relatarlo porque me ha parecido curioso. Quizás en el futuro relate más sueños para practicar con la narración escrita. Seguiré mejorando mi escritura. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
-
-
Por si no lo sabéis, se ha anunciado que el COI (Comité Olímpico Internacional) va a prohibir la participación de las mujeres trans en las categorías femeninas de los Juegos Olímpicos y la verdad es que me ha dado por pensar en la gente que participa en las Olimpiadas. ¿Por qué los JJOO están permitidos? ¿Nadie va a hacer nada?
Es decir, cuando veo un partido de baloncesto, me doy cuenta de que hay personas excesivamente altas. Algunas llegan al 2,20 de altura. ¿Por qué permiten esto? Es una barbaridad. Pero ya no sólo la altura es enorme sino también la longitud de los brazos. Algunos tienen los brazos tan largos que no necesitan ni saltar para llegar al aro. Y ya ni os cuento lo difícil que es jugar a este deporte si no mides más de dos metros. Te viene uno de estos con los brazos muy largos y apenas tendrás opciones de tirar a canasta. Y esto no se entrena, ¿eh? Esto es biológico. ¡Tienen una ventaja biológica contra los que tienen una altura más normal! ¿Por qué no suspendemos ya este deporte?
Pero esperad, esperad, que hay más. He visto un montón de carreras en atletismo y me he fijado que los atletas de raza negra ganan mucho más que los blancos. Mucho más es MUCHÍSIMO más. Leí hace poco un dato que decía que desde 1980 ningún blanco había ocupado el podio de los 100 metros lisos en unos Juegos Olímpicos. Leyendo un poco más sobre el tema, me he encontrado con que hay explicaciones científicas al respecto. No soy ningún experto pero parece que tiene algo que ver fibras musculares y con el gen ACTN3 que está más desarrollado en la población africana o algo así. Lo dicho, no soy experto pero está claro que hay un componente biológico. Habrá que suspender también el atletismo.
Vamos a volver a los blancos. Concretamente a Michael Phelps, uno de los mejores nadadores de la historia. Este tipo tenía una envergadura de brazos de más de 2 metros. Eso unido a la hiperflexibilidad y a un bajo ácido láctico que le permitían competir a un nivel de bestia parda. Por supuesto que el tipo entrenaba una barbaridad y su ambición competitiva era monstruosa pero sin su cuerpo, no habría ganado todo lo que ganó. ¿Alguien ha dudado de él alguna vez? ¿Alguien se ha planteado suspender su participación en deportes de piscina? Porque claramente tenía superioridad biológica.
Todo lo que he comentado se basa en ese pensamiento que creen algunos de que las mujeres trans tienen superioridad física con respecto a otras mujeres. Apenas han ganado medallas ni competiciones así que esta teoría se cae bastante pero en el caso de que fuese cierta, yo creo que habría que suspender a mucha más gente en los Juegos Olímpicos porque hay casos genéticos y biológicos extremos. Hay atletas con cuerpos sobrehumanos que podrían considerarse tramposos. ¿Por qué no pasa? Porque al final lo que importa no es cuerpo o el atleta. Lo que importa realmente es el odio a un colectivo discriminado.
-
¿Qué puedo escribir en 10 minutos? Es el tiempo que tengo para hacerlo porque mi mañana está muy ocupada. Estaréis pensando ahora mismo que nadie me obliga a escribir, que podría no hacerlo y que además no gano nada con ello. Pero es que quiero hacerlo, me lo pongo como una prueba de improvisación.
Ha pasado un minuto desde que me he puesto a escribir. Aún no he llegado a ningún lado. Todo son quejas de momento. ¿De qué podría hablar en 9 minutos? Bueno, lo primero que quiero decir es que me apasiona comunicar. Necesitaba decirlo porque he recibido un comentario diciéndome que hago vídeos por mi cara, para monetizar mi discapacidad, y oye, no es así. Hago vídeos porque me encanta comunicar, porque he comunicado toda mi vida tanto por escrito como hablado. Yo era ese adolescente que quería ser youtuber cuando Youtube era un medio que acababa de nacer. ¿Pero sabéis qué? Me daba miedo por mi cara. No quería que nadie me viese. Así que me he pasado la vida comunicando por escrito.
Y tachán, ya no tengo miedo. Por fin puedo hacer vídeos. ¡Qué fácil ha sido! Para nada me ha costado años de terapia, de ejercicios de aceptación o de lucha contra mí mismo. ¿Y ahora viene un mierda a decirme que monetizo mi cara? Mira, cómeme los… Ugo, Ugo, relájate que tienes poco tiempo y no hace falta enfadarte más.
Han pasado 4 minutos. Todo lo que estoy haciendo es improvisado, lo que me surge de la mente. ¿Os he contado que me flipa improvisar? El 99% de los vídeos que hago no tienen guion. Lo que tienen es una idea suelta y a partir de ahí yo hablo sin parar de ello. Memorizar no se me da tan bien así que opto siempre por improvisar. Trabajo de forma parecida cuando escribo. Tengo como una idea en la cabeza y digo: «Venga, voy a escribir lo que surja alrededor de esta idea». Y no me salen tan mal las cosas. Eso sí, necesito más experiencia para escribir. Soy novato con textos de más de un tweet o un post de Bluesky.
Uy, me quedan ya pocos minutos. Me he liado a pensar un poco y se me ha ido la cabeza al cielo. Debería ir cortando esto ya porque tengo muchas cosas que hacer. Hay que ver lo que me gusta a mí hablar (o escribir, o comunicar). ¿Cómo puedo acabar un texto que me ha costado 10 minutos? Ah, ya lo tengo. Voy a hacer un truco de magia. Vale, no, no es buena idea. Escribir un truco no es lo mismo que verlo. Improvisar a veces tiene sus riesgos. Venga, lo acabaré todo de forma abrupta. Creo que es lo mejor para vosotros y lo mejor para
-
Imagina por un momento que tu existencia implique que te van a insultar. Sólo por existir. Sólo por ser. ¿Cómo lo llevarías? Al principio, supongo que te sentirías muy incómodo. Sería agobiante y posiblemente estarías pensando en esconderte para no recibir ataques verbales. Si nadie te ve, nadie te puede decir nada.
De esta forma viví yo durante un par de décadas. Escondido en casa, no mostrando mi cara en redes sociales y saliendo muy poco. Apenas tenía amigos y mis parejas aceptaban mi reclusión. Yo lo llamaba timidez, que era asocial, decía que no me gustaba la gente. Me inventaba excusas para salir lo menos posible porque era «poco sociable». ¿Pero sabéis qué? Era miedo. Únicamente terror. Terror al insulto, a las miradas, al trato diferente. Salía muy poco pero aún así guardo recuerdos bastante horribles de las pocas veces que lo hacía. Porque en general no me pasaba nada, la gente suele ser educada en la calle, pero cuando me pasaba algo, se me quedaba grabado en la mente. Por ejemplo, siempre recuerdo a una madre y a una hija en el metro riéndose de mí. Digo madre e hija porque era una mujer de mediana edad y una chica adolescente. También recuerdo ir a comprar y que una pareja me mirase en la caja y se riese. Era como evidente y sentí además que la cajera estaba incómoda con la situación. Pensé: «Mira, alguien más experimentando incomodidad, no estoy solo».
Hace tres años mi vida cambió. Fui a terapia de forma intensiva y trabajé tanto mi rechazo a la discapacidad como el miedo a exponerme. Desde entonces me expongo prácticamente todos los días. Además de salir a la calle sin problemas, hago vídeos diarios en redes sociales sobre discapacidad o sobre reflexiones vitales mías. Admito además que cada vez me acepto un poquito mejor y hasta he hecho vídeos donde me he gustado a mí mismo. Este hecho no me ha ocurrido nunca. Apreciarme físicamente era algo imposible en el pasado pero ahora estoy mejorando en eso. ¿Sabéis qué es lo negativo? Lo que digo en el título de este artículo. Convivo con insultos. Todas las semanas los recibo. De gente anónima y de gente que no es anónima. Me insultan personas de todo tipo, de todas las nacionalidades y de cualquier condición. No me insultan por lo que digo sino por ser. Por existir como he dicho al principio. Además, se da el caso de que cuanto más crezco en redes, más insultos recibo. También hay mucho apoyo evidentemente y no todo gira en torno al insulto pero el apoyo me parece NORMAL. Es decir, estoy haciendo una labor social que creo que es positiva y me parece lógico recibir apoyo porque la mayoría queremos que la sociedad mejore y la inclusión es un concepto constructivo que hace que el lugar en el que vivimos sea mejor.
El caso es que esta mañana me estaba planteando el hecho de lo que es convivir con insultos. Recibir insultos todos los días de gente de todos los lugares del planeta. Por desgracia, cada vez me molestan menos. Y digo por desgracia porque no me parece positivo normalizar esto. ¿Pero qué es vivir con insultos diarios? Es agobiante aunque lo tenga más normalizado. No quiero pensarlo mucho para no agobiarme de más. Normalmente hago dos cosas:
1. Si el insulto es hiriente y simple, suelo borrarlo y bloqueo a la persona. A veces ni bloqueo porque me da hasta pereza.
2. Si el insulto o la persona tienen algo de contenido, me planteo grabar un vídeo sobre el tema para educar de forma constructiva. Además, estos vídeos funcionan muy bien porque se nota que causan un impacto positivo hasta a las personas que me insultan.
Eso sí, trato de pensar poco en ello. Le doy un espacio en mi mente pero no le dedico mucho tiempo porque pensar que tu existencia provoca que te insulten puede llegar a ser deprimente. Aún así, a veces pienso que mucha gente tiene una vida demasiado simple y se deja llevar por la masa. Mucha gente no insulta por ser mala persona sino porque «lo hacen todos». Esto me lo han comentado directamente algunos que han acabado pidiéndome perdón. Me decían que insultan sin pensar, sin saber las consecuencias, que lo hacen porque todo el mundo lo está haciendo. Es curioso, ¿verdad? Esto que nos decían nuestros padres de pequeños de «¿Te tirarías por un puente si Fulanito lo hace?» se ha hecho realidad claramente. La gente no tiene personalidad propia y necesita copiar actitudes aunque sean negativas.
¿Sabéis por qué me ha dado por escribir este artículo? Voy a ser sincero con vosotros, queridos lectores. No he escrito este artículo por los insultos en cuestión ya que los tengo bastante normalizados. La realidad de esto es que me he enfadado un poco con un comentario. Una persona que he bloqueado me ha escrito que me quejo mucho, que soy un pesado hablando de los insultos, que no debería quejarme tanto. He visto a la persona totalmente indignada y lo que me ha venido a la mente en ese momento ha sido: ¿Cómo llevaría él o ella recibir insultos todos los días? ¿Seguiría con su vida como si nada? ¿Y cómo se sentiría si encima, al intentar defenderse, alguien le critica?
Mi conclusión con todo lo que acabo de escribir es que no voy a dejar de hacer lo que hago. No voy a dejar de hacer vídeos, no voy a dejar de quejarme, no voy a dejar de existir. Lo seguiré haciendo como siempre porque yo no tengo la culpa de mi existencia ni tengo la culpa de tener una cara rara. Tampoco creo que ser diferente sea una justificación para insultar a alguien. Así que la culpa realmente es del que insulta. Como decía mi psicóloga, los problemas de los demás. que los gestionen los demás. ¿Te jode mi existencia? Pues te vas a joder más porque voy a hacer más contenido hasta que te acostumbres. ¿Que me vas a insultar? Te expondré, me quejaré y me defenderé porque estoy en mi derecho. Punto y final.
-
El inicio de año ha sido incómodo para mí. Me he sentido desubicado por una pequeña crisis existencial que arrastro desde hace meses. Pequeña crisis existencial es un conjunto de palabras que parece contradictorio pero supongo que es mi afán de no dar importancia a mis movidas. El caso es que últimamente me he ubicado un poquito en la vida. No mucho, todo hay que decirlo, pero esa pequeña ubicación me ha dado alas para estar mejor conmigo mismo.
Y oye, me apetecía expresarlo en este pequeño diario que es mi blog. Expresar que estoy bien sin muchas florituras. Pero en estos tiempos que corren, estar bien parece un milagro y los milagros se celebran siempre. ¿Pero por qué estoy bien? Yo creo que se debe a dos cosas claves. La primera es que estoy haciendo más ejercicio físico. Me llama la atención lo bien que me sienta el ejercicio diario, la energía que me da, el buen rollo que me transmite. Tiene gracia que algo que te cansa, te da energía al mismo tiempo. Sin actividad física no puedo vivir así que estoy encantado con ella.
La segunda cosa clave por la que he mejorado es que estoy estudiando sobre comunicación oral y escrita. Quiero aprender a comunicar mejor y quiero hacerlo tanto con mi voz como con mi blog. Además, es que veo una cantidad enorme de utilidades a lo de comunicar. Ya sea a nivel laboral como a nivel de relaciones sociales. Comunicar es vital para los seres sociales que somos.
Me falta mucho por mejorar. No he salido de mi crisis existencial aún… pero voy por buen camino. Hoy me siento bien y simplemente me apetecía expresarlo en este pequeño rincón personal.
-
Acabo de leer un artículo donde se relata todo lo que pasó en el asesinato de Haitam por parte de la policía. La cantidad de veces que le electrocutaron con los táser, los golpes que le dieron cuando ya estaba inmovilizado, la actitud de ellos ante alguien que estaba desarmado. Todo es horrible pero hay un detalle que me destroza la cabeza y que necesito decir. Mucha de las pruebas presentadas para investigar este asesinato vienen de la propia policía.
Es decir, la policía tiene equipos de cámaras incorporadas en su uniforme y lo graban todo para tenerlo bien documentado en caso de que ocurra algo en su presencia. Bueno, pues en estas grabaciones policiales se escuchan cosas como «Métele más táser» cuando Haitam está inmovilizado. Lo dicen sin miedo, sabiendo que esto es «lo normal» para ellos. Electrocutar a alguien con otro color de piel es un procedimiento que ven estándar aunque vaya desarmado. Sí, seguramente hayan sentido algún tipo de amenaza pero es que eran muchos más que el supuesto agresor. Posiblemente algunos de ellos estén arrepentidos, no tengo duda de ello, pero que actúen así en el momento del asesinato, lo graben y crean que era algo normal me destroza.
Y con todo esto, no paro de pensar en lo normalizado que está el racismo. No sé si conocéis a Lamine Thior pero es un cómico y actor senegalés con bastante fama actualmente. El otro día escuché un vídeo suyo donde hablaba de racismo (uno de los temas que más toca) y comentaba que a lo mejor la policía le había parado unas 200 veces en su vida. 200 veces. A mí me han parado una vez en 40 años. A él 200 veces. Es que me parece esto una salvajada, algo de lo que se habla muy poco por la normalización, porque parece que no nos interesa tanto. Lo denuncian los colectivos discriminados pero el resto no solemos mojarnos tanto en este tema. Es como si nos diese igual.
Escribiendo esto, me ha venido a la mente la pregunta de La Revuelta que hacían antes y que ya han quitado si no me equivoco. ¿Qué eres? ¿Más racista o más machista? El 99% de los invitados siempre decía más machista. Nadie se consideraba más racista, nadie se sentía señalado por ello y nadie hacía una reflexión al respecto. Seguramente estaréis pensando que es que en nuestra vida tenemos mucho más contacto con mujeres que con personas racializadas pero es que hasta las mujeres decían lo de más machista. El tema del racismo parece que sea algo tabú en muchas ocasiones. Da como miedo tratarlo, da como miedo asumir que seguimos teniendo conductas racistas. Da como miedo reflexionar sobre ello.
En fin, me ha enfadado leer lo de Haitam una vez más. Me ha enfadado cómo tratamos el racismo en España. Parece que el tema sale cuando la cosa es muy grave o le ocurre a alguien muy famoso. Vivimos en barrios llenos de gente de muchos países diferentes, con pieles de todo tipo y creo que ya va tocando reflexionar sobre nuestras actitudes. Ya va tocando hablar de racismo en cualquier ámbito.
-
Pues la verdad es que no lo sé. Lo he estado pensando un buen rato y he descartado un montón de ideas. Al principio iba a escribir sobre felicidad porque hoy es el Día Internacional de este sentimiento o emoción o lo que sea pero es que me parece algo tan tópico y vacío que me genera hasta frustración hacerlo. ¿Cómo vamos a hablar de felicidad en el mundo en el que vivimos? Qué pereza…
Luego me ha dado por pensar en un relato sobre ranas. Porque es el Día Internacional de estos animalitos. ¿Pero de qué podría ser el relato? Una rana que está en una charca y de repente crece hasta convertirse en un hermoso cisne que acaba siendo esclavizado en un circo ambulante de monstruos estrafalarios. Pero claro, un cisne no es un monstruo estrafalario en nuestro planeta. Así que el relato tendría que cambiar de ubicación. Se haría en un planeta a millones de años luz de la tierra donde los cisnes sean considerados monstruos. ¿Pero qué planeta sería ese? Ni idea. Tendría que ponerme a inventar un planeta nuevo, dotarle de un ecosistema propio con seres vivos inteligentes porque la existencia de un circo ambulante implica que alguien tiene raciocinio para llegar a la conclusión de que quiere montar un negocio. Nada, paso. El relato lo descarto.
También se me ha ocurrido escribir sobre Trump. O sobre la nueva decepción del PSOE. ¿Otro artículo sobre política? A ver, que a mí me encanta pero escribir mucho sobre política me satura. Además, sería para decir lo mismo una y otra vez. Mi perspectiva de izquierdas no es muy cambiante. Repito los mismos mantras que el 99% de las personas progresistas a la izquierda del partido socialista. Tiene gracia esto, que tengamos todos un 99% de ideas similares y nos estemos peleando desde diferentes partidos de izquierdas. Oh, no. Me está saliendo otro artículo de izquierdas. Corta, Ugo, corta..
¿Y si escribo simplemente sobre mí? Sobre mi crisis existencial, sobre mi intención de estudiar comunicación oral y escrita, sobre mi percepción actual de la discapacidad o sobre la serie que estoy viendo en estos momentos. Un artículo personal podría ser interesante. No para vosotros sino para aclarar mis ideas y ponerlas sobre un papel. Bueno, papel digital, claro. ¿Sabéis cuál es el problema de escribir ahora un artículo personal? Que ya llevo cuatro párrafos improvisando y empezar algo desde un quinto párrafo creo que es ser demasiado cruel con mis lectores. Que por cierto, ya que lo menciono, estoy muy contento con el blog este. Estoy teniendo muchos lectores para ser un rinconcito personal mío. Así que muchísimas gracias a todos los que os pasáis por aquí para leer todas las cosas que se me pasan por la mente.
Al final no he escrito nada y he escrito más de lo que pensaba que iba a escribir. Estoy orgulloso de mi improvisación. Tengo un síndrome del impostor muy potente pero a veces me siento bien conmigo mismo. Escribir me relaja y me sienta genial. Aunque sea algo como este artículo sin ninguna intención concreta. Voy a ir cerrando ya que tengo cosas que hacer esta mañana. Espero que tengáis un feliz viernes y un gran fin de semana.
-
Hoy es el Día del Padre por San José y me he puesto a pensar esta mañana en este señor. Como soy una persona inquieta, he buscado información sobre él porque sí, le hicieron santo pero… ¿Qué fue de su vida? Quiero resaltar que no soy creyente pero me encantan las historias y las religiones tienen auténticas historiazas. Si eres creyente y estás leyendo esto, te pido perdón porque voy a pisar unos charcos guapos.
Lo primero, menudo tipazo debió ser José de Nazaret. Su mujer un día le dice que está embarazada y este señor sabía que él no era el padre porque como todos sabemos, para empezar a ser padre, hay que hacer algo indispensable que José no hizo. ¿Qué decidió? Pues seguir con ella aunque según la Biblia se planteó denunciarla. En esa época, si una mujer era infiel, era apedreada. Muy agradable, sí. Pero tranquilos que a José se le apareció un ángel en sueños y le soltó que su hijo sería el salvador. Así que se aferró a eso en vez de pensar que su mujer le había puesto los cuernos. Todos hubiésemos hecho lo mismo, ¿no? Es mucho más creíble un ángel que sale en un sueño que una infidelidad en el mundo real.
El caso es que José decidió no denunciar a María y asumió que la vida es así. Los primeros años de Jesús, José se dedicó a dos cosas. La primera fue huir de Herodes y del hijo de este. Lo segundo que hizo era trabajar. Era artesano, carpintero para muchos, y eso es lo que le enseñó a Jesús cuando era niño. Luego Jesús no le hizo ni caso y se metió en una secta rara pero esa es otra historia. Lo importante aquí es José. La Biblia deja de hablar del marido de María cuando Jesús cumple 12 años. ¿Qué le pasó luego a este buen carpintero? Lo único que se puede intuir es que el día que crucificaron a Jesús, José no estaba así que se ha dado por hecho que ya había muerto. ¿Qué se me ha ocurrido? Inventarme la vida de José, por supuesto. Ojalá dentro de 500 años alguien lea este blog, piense que yo era un apóstol y añadan más lore a la historia de la Biblia.
A ver, José desaparece de los escritos cuando tenía Jesús tenía 12 años. Lo que yo creo es que se divorció de María. El hombre estaba un poco cansado de todos estos temas sagrados y decidió que lo suyo era más el emprendimiento. ¡Iba a crear una empresa de carpintería! Sus amigotes en el bar no paraban de decirle que tenía que invertir en si mismo y decidió dar un paso adelante. No tenía mucho dinero porque en esa época ser carpintero no era lo más pero algunos ahorros había conseguido. Se alquiló un local pequeñito en la calle de los artesanos de Nazaret y empezó su negocio.
Había decidido llamar a la carpintería «Maderas José». Sí, ya lo sé. El nombre era cutre como él solo y no tenía nada de punch pero lo dio todo con el eslogan. El eslogan era «Si tienes madera de salvador, José es tu servidor». A ver, quería alejarse del rollo sagrado pero tampoco era plan no aprovechar el tirón de su hijo. Mentalidad de tiburón. No lo entenderíais. José sí sabía de esas cosas porque tenía amigos que hacían burpees todas las mañanas y eran unos ganadores. Si ellos decían que José era un tiburón, lo era y punto.
Los primeros años con Maderas José fueron duros. No tuvo mucha clientela y el alquiler del local le estaba robando la vida. Pero José se negó a cerrar su negocio. Estaba convencido de su éxito. Además, había empezado a hacer burpees como le habían aconsejado sus amigos del bar. Eso sí, con las mujeres no tenía mucho éxito. Empezaba a echar de menos a María. Muchas veces se encontraba solo en casa pensando en ella, en cómo le irá. ¿Y a su hijo? Había escuchado rumores de que Jesús estaba metido en temas de vandalismo y los romanos ya le tenían inquina pero José sabía que su hijo era buena gente. No hacía burpees pero era una buena persona.
Con el paso del tiempo, José consiguió tener una clientela más o menos fija en su negocio y consiguió sobrevivir a duras penas. No estaba teniendo una vida de éxito pero oye, podía comer diariamente. Eso no lo podía decir cualquiera. Aunque seguía soltero. Sus estrategias para ligar estaban siendo bastante malas porque el tipo sólo sabía hablar de madera y de su hijo. Y claro, la madera no es el mejor tema conversacional del mundo y el hijo estaba en boca de todos, no era algo realmente original. ¿Y si se compraba una moto? Estuvo pensando en ello durante largo tiempo hasta que se acordó que en su época las motos aún no habían sido inventadas. Este duro palo le sumió en una pequeña depresión. Dejó los burpees y empezó a ir a terapia. Terapia era un amigo suyo que tenía mucha fama por saber escuchar a la gente que tenía problemas. Muchos acudían a él y les sentaba genial desahogarse. Era un alivio tener a Terapia en Nazaret.
Los últimos días de José en este mundo no fueron los mejores. Tuvo un pequeño accidente con una madera que estaba cortando. Fue una heridita de nada pero claro, en esa época no existía la sanidad y la gente se moría por cualquier cosa. Parece que la heridita se le infectó mucho y todo se acabó pronto para él. No entraré en detalles pero no fue un final agradable. Época dura y sin motos. Al menos hay que decir que José murió con una sonrisa porque le dijeron que su hijo era famoso y tenía un montón de amigos a los que llamaban apóstoles. No hacían burpees pero todos parecían buena gente.
Y aquí acaba la historia de San José, el carpintero emprendedor.
-
Estos días he visto varios reportajes sobre el pueblo de Castilla y León donde todos los vecinos del mismo han votado a la derecha o a la ultraderecha con representación hasta de la Falange. ¿Qué he hecho yo? Pues me he ido a ver cómo le va a Marinaleda a día de hoy.
¿Qué es Marinaleda? Marinaleda es un pueblo andaluz que tuvo mucha fama hace años porque su alcalde hacía políticas comunistas y al pueblo no le iba mal. Apareció durante un tiempo en todas las noticias, sobre todo por el boom de Podemos en su día. Gordillo, su alcalde, era como una estrella de la izquierda hace una década. Sin embargo, su cargo no tiene mucha importancia viendo cómo funciona este pueblo.
Por partes, Gordillo, el alcalde estrella, ya no ocupa ese cargo porque está enfermo. Se ha apartado de la política hace ya tres años y su sustituto ha sido Sergio Gómez Reyes que es de su mismo partido. Por lo que leo, el pueblo sigue con medidas y procedimientos similares a las que impulsaba Gordillo en su día. ¿Qué medidas o peculiaridades son estas?
1. La asamblea ciudadana
Antes he dicho que el alcalde no tiene mucha importancia en este pueblo. ¿Y eso? Porque lo que importa es la asamblea. Todos los años hacen decenas de asambleas donde se reúnen un montón de habitantes de Marinaleda y deciden leyes/medidas a mano alzada. No hay líderes. Se hacen propuestas y se votan. Si esas propuestas cuentan con apoyo mayoritario de habitantes, se llevan a cabo. No hay más. Democracia totalmente participativa.
2. El trabajo.
El paro es muy bajo en este pueblo de casi 3000 habitantes (dicen que está en el 0%) porque casi todo el mundo trabaja en el sector agrícola. El ayuntamiento de Marinaleda creó una cooperativa agrícola que gestiona los habitantes del pueblo. Defienden que la tierra tiene que ser de todos. El alcalde actual dice que la propiedad es colectiva, que pertenece al que la trabaja. Leo, por cierto, que todos los trabajadores cobran lo mismo, una cantidad ligeramente superior al salario mínimo. Quizás sea poco pero el ayuntamiento lo que hace es que los servicios del pueblo sean de precios muy asequibles para que el salario sea suficiente para vivir. 3€ anuales por la piscina, 12€ mensuales por el gimnasio, multitud de actividades gratuitas para todos…
3. Vivienda.
Este apartado es curioso. El ayuntamiento tiene un sistema de autoconstrucción. Da materiales de construcción a los ciudadanos para que se hagan su propia casa. También aporta albañiles profesionales para los trabajos más complicados. El terreno para construir pertenece al ayuntamiento y lo cede a los ciudadanos. Los pagos de vivienda de los ciudadanos son de 15€ mensuales. La ley del suelo de Marinaleda defiende el derecho a tener vivienda y prohíbe que el ciudadano la pueda vender. Si vives en Marinaleda, puedes tener casa por 15€ al mes pero no puedes venderla ni especular con ella.
4. Educación.
Marinaleda es un pueblo pequeño así que el sistema educativo evidentemente no es enorme. Por lo que leo, hay tres centros que suelen mencionar. El primero es la guardería infantil que creó el ayuntamiento con capacidad para 60 niños. Según el alcalde, el coste es de 12€ mensuales donde se incluye el comedor. También leo que hay un instituto de secundaria pero no veo muchos datos al respecto.
Otro punto del pueblo al que le dan importancia es la escuela taller donde los jóvenes aprenden especialidades de albañilería, carpintería, fontanería… y además realizan durante ese aprendizaje trabajos sociales para el pueblo que son remunerados. Los estudiantes cobran 390€ por trabajo realizado.
5. Servicios para los mayores.
Esto es totalmente gratuito. Los ancianos del pueblo pueden solicitar asistencia y un cuidador les atenderá para lo que necesiten.
6. La Casa de la Cultura.
Este es un punto importante para el pueblo. Es un edificio que alberga el teatro, uno de los más grandes de la provincia, pero también se usa para ver películas, para grabar programas de televisión o para la radio. Además, también se organizan conciertos y semanas culturales. Según el propio ayuntamiento, la construcción de este edificio ha estado en manos de los habitantes de forma desinteresada.
7. Sanidad.
El ayuntamiento ha construido dos consultorios médicos atendidos por dos médicos y dos enfermeros. Eso sí, leo que se quejan desde el ayuntamiento porque creen que faltan medios y exigen esto a la Junta de Andalucía.
8. Críticas y puntos negativos
La principal crítica que he leído es que el pueblo no es sostenible porque depende de las subvenciones de la Junta de Andalucía. Que sin estas ayudas, no se podrían hacer las políticas que hacen. Yo aquí me pregunto algo muy sencillo. ¿Por qué no hacen lo mismo el resto de pueblos? Si las subvenciones sirven para esto, yo estoy a favor, la verdad.
Otra de las críticas que leo es la de que hay opresión política, que no se pueden presentar otros partidos a las elecciones o que se quejan de agresiones por parte de los habitantes de Marinaleda. Añado que apenas hay denuncias al respecto, que son señalamientos más desde la prensa que desde la realidad. Me hace gracia que la propia Wikipedia dice que «no ha habido constancia documental ni denuncias de ello».
En definitiva, que seguramente este lugar tenga defectos o problemas como en todos sitios pero también es llamativo que se hable poco actualmente de un sitio donde los ciudadanos pagan 15€ mensuales por su vivienda cuando estamos en plena crisis de este asunto. Si queréis leer un poco más de Marinaleda, os voy a dejar una pequeña entrevista que le hicieron al nuevo alcalde el año pasado. De ahí he sacado parte de la información de este artículo.
La entrevista en cuestión: https://www.publico.es/politica/marinaleda-inquebrantable-camino-utopia.html
También os dejo por aquí el enlace oficial del ayuntamiento de Marinaleda: https://www.marinaleda.es/es/
Y hasta aquí este pequeño paseo por un sitio peculiar. Para que no todo sean artículos de pueblos fascistas.
-
¿Cuando escuchas la palabra beber piensas en agua? ¿O en un zumo? A lo mejor sí aunque siempre que se habla de beber, la gente lo relaciona con alcohol. Es curioso porque en la RAE la primera definición es ingerir líquidos y la tercera es ya beber bebidas alcohólicas. Tengo la sensación de que pensamos en alcohol hasta los que no bebemos ni una gota de licor.
Sí, soy abstemio. ¿Os he contado que hace muchos años pensaba que la palabra «abstemio» era una especie de enfermedad? Es decir, sabía que tenía que ver con no beber alcohol pero lo relacionaba con algo malo, como que algo funcionaba mal en ti si decidías ser abstemio. Alguien me decía que era abstemio y yo ya estaba pensando en algo negativo. Pobrecito, no puede beber alcohol. ¿Qué le pasará? Espero que se recupere pronto.
Mientras escribía esto, pensaba en mi familia, en la cultura del alcohol que había hace años en ella. Mi padre desayunaba un café y un carajillo todos los días. También se lo tomaba para almorzar, una cervecita para comer, otra si quedaba con amigos, un buen vinito en alguna cena o comida apetitosa. Mi madre no bebía tanto pero recuerdo que estuvo unos años bebiendo más vino porque le daba como un status. Estaba en círculos de gente «con clase» por así decirlo y todos bebían vino. Vino tinto. Mi abuela tomaba siempre una cerveza, incluso en momentos aleatorios del día. Recuerdo a mi abuelo decirle que era una borracha por beber tanto, aunque lo hacía en tono cariñoso porque ella se reía. Todo esto que estoy contando yo lo veía normal. No he pensado nunca que hubiese problemas con el alcohol en mi familia. Que mi padre bebiese 4 o 5 veces al día, a veces licores fuertes, no era para tanto. Que mi madre aumentase el consumo de vino no era algo malo. Que mi abuela bebiese cerveza en casa a las 11 de la mañana porque sí, no era algo que pensase como negativo. Es llamativo, ¿verdad?
¿Y yo qué? ¿He sido abstemio siempre? Pues la verdad es que no. En mi adolescencia bebía por encajar con los demás. Botellones, borracheras en pubs y noches locas donde acababa vomitando apoyado en algún coche. Me sentaba fatal, perdía la cordura, me destrozaba el cuerpo…. y era todo normal. No hacía nada que estuviese mal visto. Lo mal visto era no participar en estos rituales sociales. Tan mal visto que me obligaba a participar para reducir los momentos de bullying que recibía. Si bebía alcohol y me emborrachaba, era uno más. Si ponía una excusa para no beber, era el malo, el aguafiestas, el objetivo de los insultos más duros.
Hoy me ha dado por reflexionar sobre todo esto porque se celebra San Patricio. La gente aprovecha este día para beber cerveza. Más cerveza, quiero decir, porque beber ya se hace todos los días. Supongo que hoy se incrementa un poco el consumo del alcohol. Leyendo todo lo que he escrito, me sorprende que haya normalizado tanto el alcohol en mi entorno. Situaciones que deberían ser preocupantes, no lo eran para mí. No había ni un ápice de preocupación en su día. Lo más atrevido de mi pasado fue que me hice abstemio. Lo más llamativo para mí era que yo dejé de beber alcohol. Ojalá en el futuro ser abstemio sea más la norma y menos la excepción.