¿A vosotros os escuchan de normal? Es decir, salís a algún lado y cuando habláis con alguien desconocido, ¿os hace caso? Para mí esto es una sorpresa. Que me escuche gente que no me conoce es raro. No lo considero algo tan habitual aunque admito que en los últimos años ha mejorado eso en mi caso personal porque he subido mucho de seguidores en redes sociales. Parece que si subes seguidores, te hacen más caso. Menuda chorrada, sinceramente.

Pero esto de que no te escuchen está relacionado con la discapacidad. Cuanta más visible y llamativa sea tu discapacidad, menos te escuchan. Te miran, te oyen pero no atienden a lo que cuentas. Hay un montón de razones para ello. La primera es la incomodidad. Están tan incómodos que no paran de pensar en esa incomodidad. No saben cómo reaccionar ante ti. Muchos creen que necesitan un manual de instrucciones para hablar conmigo y no molestarme. Y lo entiendo porque yo he estado también ahí. He hablado con gente con discapacidades más severas y he necesitado una pequeña adaptación mental. ¿Cómo se soluciona esto? Con más visibilidad y normalización. Que las personas con discapacidad tengamos más presencia en medios, en redes o que directamente seamos más activos en la sociedad.

Otra razón por la que no te escuchan son los prejuicios. Hay gente que piensa que yo no puedo decirles nada coherente. Consideran que mi discapacidad me impide tener un diálogo estructurado y aunque yo les trate de demostrar lo contrario, muchos ni intentan comprenderme porque sus prejuicios son más grandes que mi persona. Esto también es bastante habitual. En estas situaciones aparece el paternalismo y la infantilización. Es aquí donde hacen acto de presencia con todo su esplendor. Campeón, cariño, bonito, niño, crack y demás palabras un tanto extrañas si van dirigidas a un señor de 40 años. O las explicaciones innecesarias a cualquier comentario que hagas porque necesitan «enseñarte cosas» o «protegerte porque eres un niño».

¿Más razones? El desprecio. No te escuchan porque eres inferior para ellos, porque eres algo, una cosa, no llegas a ser humano. Yo he recibido insultos simplemente por existir. He preguntado algo, he dicho algo muy normal y la respuesta ha sido una falta de respeto. Me ha pasado más en redes que en la calle pero da lo mismo. Que pase en cualquier ámbito ya es un asunto horrible a tratar. A esta razón no lle voy dedicar demasiado espacio porque creo que la gente que hace esto es demasiado simple para análisis complejos.

El caso es que no nos escuchan por muchas razones pero puedo decir hoy que ayer me escucharon en una reunión de la Asamblea de Madrid. Que muchos diréis que es lo normal, que haya políticos que escuchen debería ser lo lógico y de hecho están preparados para ello. Otra cosa es que luego cumplan pero el paso de escuchar lo hacen todos. ¿Qué pasa? Que yo no estoy acostumbrado a que me escuchen activamente. No es lo normal para nada. Por eso escribo este artículo, por eso me quedé ayer con buenas sensaciones al salir de la reunión. No sólo está bien que tengan en cuenta todo lo que dije o que estuviesen haciendo apuntes con comentarios muy acertados sino que el simple hecho de escucharme supone un avance social enorme para mí y para mi colectivo. Como he dicho, luego cumplirán o no, luego lucharán por las medidas que propuse o no, pero el primer paso, el de escuchar, me pareció un paso acertado.

Así que desde aquí, gracias a la sección de discapacidad de Más Madrid por atenderme ayer. Ojalá a las personas con discapacidad se nos escuche más en el futuro. Sólo con eso ya mejoraría mucho la sociedad.

Foto desde la Asamblea de Madrid de Ugo Sin Hache junto a dos miembros de Más Madrid

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