Ugo Sin Hache

Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.

¿Sois capaces de parar en vuestra vida? Es decir, dejar la mente en blanco mientras estáis sentados en cualquier sitio. A mí me cuesta mucho. Mi mente va a mil por hora siempre, en todo momento. Las redes sociales, internet, la calle, la televisión, la música, el ajetreo de la ciudad y el puto móvil así en general hacen que mi mente no se detenga prácticamente nunca. Sólo descansa cuando duermo y ya. Nada más despertarme, voy al baño y ya estoy pensando en trescientas cosas diferentes. Y cuando vuelvo del baño, pillo el móvil y estoy con la mente activa en mil cosas.

Bueno, pues esta semana he empezado a hacer meditación. En principio, meditación guiada. Una voz en mis cascos me habla de cómo debo respirar y de formas de concentrarme en un único momento, en el ahora. Y lo reconozco, me está costando. Llevo pocos días y han sido pocos minutos pero madre mía, me cuesta la vida. Admito que no es la primera vez que intento hacer esto de la meditación pero nunca le he dado mucha continuidad aunque esta vez estoy concienciado para ello. ¿Lo conseguiré? No lo sé pero intentarlo, lo voy a intentar.

Necesito confesaros cómo funciona mi mente a ratos con la meditación. Mirad, alguien me dice que deje la mente en blanco y que me concentre en la respiración. ¿Qué hago? Analizar si dejar la mente en blanco es dejarla de color blanco o sin color. Porque ya sé que es una expresión, que significa no pensar en nada pero eso tampoco me sirve porque centrarme en no pensar en nada también es pensar en algo. En el blanco o en el vacío. Pensar en el vacío es una movida. ¿Tiene límite un vacío? Y si está lleno de vacío. ¿está vacío realmente? ¿La nada es algo o no es nada? ¿Y por qué pensamos en blanco para expresar que no queremos pensar en nada si el blanco es un color muy brillante y llamativo? ¿No sería mejor pensar en negro que es más oscuridad y yo lo relaciono más con la nada? Bueno, pues ya habéis visto una muestra de mi mente. Creo que si la voz que está en mi cascos, estuviese delante de mí, me habría soltado un guantazo seguramente.

Como punto positivo, debo reconocer que me relaja. Cuando acabo la pequeña sesión de meditación, me noto relajado y más tranquilo. Como si despertase de un sueño apacible. Es una sensación agradable. Además, estoy contento que esta sensación surja en el comienzo y no mucho más adelante. Es decir, que ya da unos resultados positivos nada más empezar. No son resultados espectaculares pero prefiero esto a no sentir nada de nada. Es un avance.

En fin, que estoy aprendiendo a parar. A detenerme en la vida ante la sobredosis de información (la mayoría desde el móvil) que recibimos constantemente. Y me apetecía expresarlo en mi blog que para eso está, para expresar sentimientos, pensamientos o para contar lo que me dé la gana.

La palabra Nada sobre fondo blanco.

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