Ugo Sin Hache

Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.

Las 5 de la mañana. Mi espalda quiere romperse pero yo no le dejo hacerlo. La sensación es esa. Mi columna quiere partirse pero yo lucho contra ella todo el rato poniendo diferentes posturas para intentar suavizar el dolor. Voy al baño, me miro al espejo y mi rostro está muy pálido. Me entran náuseas y estoy a punto de perder el equilibrio. Tengo que sujetarme a la pila del lavabo. Miro al suelo. Un minuto, dos, tres. El dolor ahí sigue. No se va. Las ganas de vomitar aumentan. Me duele estando quieto pero tampoco quiero moverme por miedo a desequilibrarme. He estado media hora en el baño hasta que todo ha empezado a estabilizarse. No a calmarse porque el dolor no se ha calmado. Lo que ha pasado es que se ha estabilizado, ya no había picos de dolor de golpe. Me he vuelto a la cama para intentar dormir un poco más. No lo he conseguido.

Bienvenidos al mundo de la escoliosis. Es curioso que hable mucho de discapacidad, de mi parálisis facial, de lo que me pasa en la cara, y casi nunca hable de lo que realmente más me afecta en mi vida. Porque la parálisis facial tiene un impacto más social pero lo que realmente me pega un buen golpe en el alma es la escoliosis. ¿Qué es esto? Es una desviación de la columna. Una condición que tiene bastante gente, algunos más graves que otros. En mi caso, no es de las graves pero tampoco de las leves. Es una escoliosis de nivel medio. Y tengo suerte porque la tengo bastante controlada. Hago ejercicio, paseo mucho y cuido bastante mi nivel físico. Pero a veces es inevitable sentir dolor. Lo siento cuando estoy mucho tiempo apoyado en un sitio con mi espalda o cuando me paso con el ejercicio físico. La crisis de anoche ha sido por lo último, porque me he flipado con el ejercicio en las últimas semanas. Tiene narices porque ya lo veía venir. Llevaba días con amagos de dolor pero yo hacía caso omiso pensando que ya se me pasaría.

Y no, no se me ha pasado. He tenido una crisis esta noche que apenas me ha dejado dormir. He estado al borde del desmayo. Por suerte, se ha rebajado ya bastante. Sé cuidarme para volver un poco a controlar el tema. Un paseo, posturas sanas y paciencia. En los próximos días todo irá mejor. Esto ya lo he pasado. El proceso siempre es similar. Ahora cambiaré mis rutinas de ejercicios físicos para no fliparme tanto, aumentaré un poco los paseos porque esto me sana una barbaridad y a seguir con la vida.

En fin, tengo una escoliosis de nivel medio. No quiero ni pensar la gente que sufre con escoliosis más graves o simplemente con dolores diarios por cualquier cosa. Si estás leyendo esto y tienes dolor diario por lo que sea, un abrazo enorme.

Una espalda humana de alguien que se está quejando del dolor. Se puede ver de forma transparente la columna con desviación

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