«¡Fuera la mona! ¡Fuera la mona!» gritaba Carlos Baute el otro día en un evento en Madrid. Este cántico racista señalaba a la presidenta de Venezuela Delcy Rodríguez. El cantante ya ha pedido perdón por ello pero a mí realmente me da igual porque no vengo a hablar de este suceso. Hoy me apetece hablar de que el racismo de algunos señores es absurdo.
Sí, absurdo. Carlos Baute, al igual que millones de personas latinoamericanas, podría estar en peligro en EEUU si no fuera famoso o rico. Su tono de piel, su forma de hablar y su aspecto en general es de persona racializada en el mundo yanki. El ICE ha detenido ya a un montón de personas similares a Baute simplemente por su color de piel o su procedencia. Me llama la atención el ejercicio enorme de autoengaño que tiene mucha gente que es racista. Baute no se diferencia mucho de Delcy Rodríguez y aún así ha sido racista contra ella. Pero es que esto no pasa sólo con latinoamericanos. También pasa mucho con españoles.
No os imagináis la vergüenza ajena que siento cuando veo a un señor de piel oscura y barba morena con pelo casi negro diciendo «moros» o «MENAS», o soltando alguna frase contra los marroquíes. Abascal, por ejemplo, ha nacido en España por pura casualidad pero su aspecto podría pasar por el de un líder árabe o marroquí. Y no pretendo insultar ni que esto suene ofensivo, estoy siendo descriptivo porque yo soy similar también de aspecto. Parte de mi familia procede de Andalucía, tenemos piel morena con barba y pelo oscuro. A mi padre le pararon en el aeropuerto de Londres y le hicieron una inspección minuciosa. Yo me juego un brazo a que no fue una inspección al azar.
Ah, por cierto, en el norte de Europa nos consideran PIGS (cerdos) que es un juego de palabras con las siglas de varios países del sur de Europa. Nos ven como inferiores y hay grandes dosis de racismo ahí. Somos los países latinos, los de la piel morena y nos meten un montón de prejuicios como que somos vagos, delincuentes, salvajes, primitivos… El racismo se manifiesta de forma diferente en función del lugar donde naces. No es siempre igual. Y sobre todo hay un gran ejercicio de autoengaño que practicamos diariamente. Muchos se creen superiores por su tono de piel pero es que su tono de piel no es blanca.
Y hablando de blancos. ¿Sabéis cuánta gente blanca hay en el mundo? Pero blanca como querían los nazis, digo. Pues mirando datos, apenas un 10% de la población mundial es blanca caucásica. La raza asiática es la mayoritaria con un 60% y luego tenemos a la raza negra con un 14%. Los blanquitos que se creen superiores son cuatro gatos en comparación con las otras razas. Que ya que estamos, en biología creo que ya se está negando la existencia de razas, que no tiene sentido eso. Al final es un constructo más social que biológico.
En fin, que nunca he entendido el autoengaño de señores racializados creyéndose blancos. No, la mayoría no somos blancos y no pasa nada. Lo importante es que respetemos a los demás y sobre todo no hacer el ridículo con el tema del racismo. Porque es eso, es hacer el ridículo. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
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