¿Conocéis a House? Esta serie tuvo mucho éxito en los 2000s y su impacto fue gigante en muchos sentidos. Yo nunca la he acabado y ahora mismo en 2026 estoy revisitándola para ver si la acabo por fin. Por si no tenéis ni idea de lo que hablo, es una serie sobre un médico que es una especie de genio en temas de diagnósticos pero el tipo es cruel con la gente y no para de hacer chistes o burlas sobre todo el mundo. Una actitud muy Twitter de inicios de los 2010s, por cierto. La serie está basada en Sherlock Holmes y hace un montón de referencias al famoso detective.

Pero el tema aquí es… ¿ha envejecido bien? Absolutamente no. House hace chistes machistas, homófobos, sexistas y todo tipo de comentarios muy desagradables que en la época actual los consideraríamos rancios. Es curioso esto porque la serie es progresista desde un punto de vista estadounidense y se nota en multitud de momentos. Está a favor de la eutanasia, del aborto en algún momento, defiende a colectivos discriminados… pero es que los 2000s eran chungos. Y House es realmente desagradable en muchos momentos.

Dicho todo esto, ¿por qué la estoy viendo si ha envejecido mal? Es una serie que no recomiendo, es desagradable en muchos momentos y a veces te sientes incómodo con ella PERO, y lo pongo en mayúsculas porque esto es importante, yo tengo un vínculo emocional potente con esta serie. Le tengo cariño a House y a los integrantes del hospital donde trabaja. Y es algo que no va a cambiar aunque me digáis que no la vea o que la intente olvidar. El vínculo emocional es mi madre. Y ahí está la clave de todo.

Mi madre falleció en 2010. Falleció de cáncer pero su proceso con la enfermedad fue largo y jodido. Dos años de sufrimiento, de subidas y bajadas, de golpes y de alegrías. Yo apenas tenía 23 años y esos dos años me cambiaron para siempre. ¿Y qué tiene que ver House con todo esto? Pues que era nuestra serie, la serie que veía con mi madre en el hospital o desde la cama en casa. Ella se tumbaba en la cama de mi habitación, yo en la silla de mi escritorio y la veíamos en mi ordenador. O llevaba capítulos descargados en mi portátil para ponerlos en la habitación del hospital. House acompañó a mi madre en gran parte de su proceso. Era lo que la entretenía, le hacía reír, le hacía llorar, nos generaba muchos temas de conversación y siempre estaba ahí. Cuando ella se encontraba mal, recuerdo ponerle algún capítulo de la serie y sentía que lograba desconectar de su sufrimiento. Y cuando falleció, la dejamos incompleta. No consiguió acabarla y yo tampoco. Lo he intentado varias veces pero por unas u otras, acabo dejándola. No porque no me guste sino porque siempre me surgían cosas en la vida y acababa dejándola de lado. Pero House era parte de la vida de mi madre, era parte de su esencia. Ella amaba a Hugh Laurie, el actor protagonista, y yo siempre he amado a Sherlock Holmes.

¿Entendéis ahora lo de los vínculos emocionales? A veces las series tienen esto. Para ti una serie puede ser malísima o puede aburrirte pero para otros, la misma serie podría ser parte de su infancia, de su adolescencia, de sus ratos con un ser querido. Al final cada uno tiene su serie favorita o su serie apreciada por temas que a lo mejor no sospechas y por eso hay que respetar los gustos de los demás, porque no sabes que hay detrás de ellos.

Por mi parte, yo voy a seguir viendo la serie con mi pareja, la voy a seguir disfrutando y voy a intentar por fin acabarla. Además, así cerraré un capítulo de mi vida, algo que tenía un poco enquistado. Una pequeña herida que estaba ahí sin curar. Estoy seguro que mi madre se pondría contenta si la acabo. Mamá, ¿vemos otro capítulo más?

El médico House de pie en la zona de farmacia del hospital.


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Una respuesta a «Doctor House y los vínculos emocionales»

  1. Avatar de Huguich
    Huguich

    Una gran serie, me leí varios libros relacionados con temas filosóficos que planteaban.

    Es interesante lo de los vínculos emocionales con pelis, a mí Sherlock Holmes me encanta, seguro que yá lo has leído pero tal vez te guste también Hércules Poirot. A mí me enganchó hasta el final. Algunos temas me parecían muy interesantes y tenía curiosidad por si era ficción o lo habían basado en algo real, gracias a la serie descubrí muchos libros sobre ciencia y filosofía de la ciencia, es lo que me recuerda a mí cuando me sale en la parrilla de alguna plataforma digital, una época de crecimiento y descubrimiento.

    Me imagino que para eso subjetivamente creamos vínculos emocionales, para recordar lo que descubrimos, para volver a sentir lo que sentimos, para no olvidar, para seguir explorando, para seguir descubriendo y para seguir creando más vínculos emocionales.

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