Ugo Sin Hache

Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.

Me miré al espejo del baño y pensé: «Qué bien me queda el pelo recién duchado cuando lo tengo un poco largo.» Me sentía elegante. Un cabello repeinado y aplastado que me daba como un aspecto de persona decente y arreglada. Es una pena que en unas horas vuelva a tener el pelo caótico y rebelde. Oye, ¿y si me grabo ahora con el pelo repeinado y luego en unas horas me vuelvo a grabar para ver mi evolución? Seguro que a algunos de mis seguidores les hace gracia esto.

Y nada, ahí estaba yo en el despacho grabando un vídeo de unos segundos sin decir nada con el único objetivo de que se vea mi pelo. Ya lo había hecho alguna vez hace meses pero reconozco que me hace un poco de gracia contemplar el cambio. Los vídeos de antes y después muchas veces tienen impacto en Instagram o TikTok. Además, sería un vídeo cortito.

Era viernes, ya se olía el fin de semana y además no tenía mucha faena. Estaba tranquilo. Con mi crisis existencial gritándome cada dos por tres en el oído, todo hay que decirlo. Mi comienzo de año no está siendo idílico pero voy tirando hacia adelante. Y oye, podría estar mal pero al menos ya era casi sábado. Hice faenas que tenía pendientes y unas horas después grabé el segundo vídeo. Edición simple, pongo un par de frases, algo de musiquilla de fondo y lo subo a redes. Es un vídeo tan simple que no lo subo en todos lados porque no me parece para tanto. Un vídeo más, un viernes más.

Llega la noche del viernes y empiezo a notar algún que otro insulto en el vídeo en cuestión. «Ugo, esto es lo de siempre. Alguno te va a insultar como pasa todas las semanas. No te preocupes. No hay problema,» Ceno tranquilamente, veo alguna serie con mi pareja y a dormir a la hora de siempre.

Y entonces PASA. Esa noche. Esa noche de viernes el vídeo se empieza a viralizar. Yo no me entero porque evidentemente estaba durmiendo pero se empieza a cocer algo que ni me esperaba. Se está viralizando para mal. Abro los ojos a eso de las 6 de la mañana, cojo el móvil y veo que mi cuenta de Instagram echa humo. 50 comentarios. «¿Pero qué ha pasado? No creo que sea por el vídeo de 10 segundos de ayer. Era un vídeo muy simple donde ni siquiera hablo.» Qué equivocado estaba. Los 50 comentarios comentarios estaban en ese vídeo de 10 segundos. Comentarios como que soy un asesino en serie, un ser horrible, imágenes de monstruos… Odio, mucho odio. Por existir. Porque dudo que sea porque no les guste mi pelo. Eso no tiene sentido.

Hago algunas capturas de los insultos y pienso: «Bueno, esto me puede servir para crear contenido constructivo señalando la discriminación.» Me ducho, desayuno y hago ese vídeo. Crítica social, una llamada de atención y listo. Me siento mejor y además espero que mucha gente me apoye en esto. ¿Fin de la polémica? Para nada. El vídeo se viraliza mucho más y los insultos que antes estaba borrando, empiezan a ser demasiados para mí. Se me escapan de la vista. Lo bueno es que mi segundo vídeo ha hecho que haya más gente defendiéndome pero mi sábado es un caos en mi mente. Insultos por todos lados, en todas partes. Por mi cara, por mi discapacidad. Y cada vez más. Antes de empezar el día, no me planteaba que esto iba a crecer tanto pero cuando llega la tarde, asumo que estoy en el fin de semana con más insultos recibidos de mi vida en redes sociales.

Lo curioso es que no me agobian los insultos. Lo que me agobia es la confusión que siento. Me agobia pensar que haya tanta gente odiándome por existir. Es decir, si me insultasen por un tema político o por un tema polémico, puedo entender el punto. La política genera divisiones muy fuertes y he tenido etapas de mi vida donde he recibido mucho insulto por ello. Pero no es el caso. Nadie señala la política, nadie señala nada polémico que yo haya dicho. Lo que odian es que yo exista, que una persona con una parálisis facial se exponga en redes. Además es un odio muy transversal. Seguramente desde vuestra perspectiva queréis crear monstruos en base a gente que no os guste. Que si te insultan los nazis, los fachas, la gente muy joven o cualquier colectivo que despreciéis. Pero yo soy una persona muy curiosa y me gusta ver quién está detrás de los insultos. ¿Sabéis qué me encuentro? Mucha variedad. Señores mayores con pasta, chavales jóvenes que están en el instituto, padres de familia que posan felizmente con su mujer y sus hijos, gente de clase obrera con trabajos de todo tipo. Es muy complicado crear un perfil ni pensar que todos son monstruos porque hay una variedad que asusta. Casi todos los que insultan son hombres, eso sí. ¿Hay mujeres agresivas? Pues he encontrado algunas que en vez de insultarme, lo que hacen es decirme que es culpa mía por exponerme. Son pocas pero me ha sorprendido ese rol.

Acabo el sábado bastante confundido con todo esto y me cuesta hasta dormir. Pero duermo. Duermo profundamente y recargo pilas. ¿Qué ha pasado este domingo al despertar? Pues lo primero que he visto es un mensaje privado diciéndome «das asco hijo de puta». De alguien que ni me sigue ni conozco. Alguien que no se pone foto ni nombre real. Luego he mirado comentarios. Estaba todo lleno de insultos y de gente apoyándome. Había una mezcla llamativa.

¿Os he hablado alguna vez de mi superpoder de reinicio? Esto lo tengo desde que era pequeñito. Puedo tener el peor día del mundo que mi mente suele desconectar al dormir y al día siguiente parto de la casilla de salida de nuevo. El superpoder del reinicio. Justo esto es lo que me ha pasado. Se me ha ido la confusión del día anterior y también la incomodidad. Ha vuelto el Ugo racional y planificador. Lo primero que he hecho ha sido crear un vídeo hablando de que todo este odio me va a servir para aprender a defenderme en redes sociales. También he añadido que nadie me iba a callar. Luego he planificado mi podcast para la semana que viene y me he ido al cine con mi pareja. Había que aprovechar el domingo.

Y poco más que añadir. Hemos comido fuera, he vuelto a casa, he visto como mi equipo de fútbol perdía un partido y luego me he puesto a escribir este artículo. En estos momentos siguen llegando insultos por todos lados pero me da bastante igual. Lo he afrontado de forma constructiva y además, no voy a negar que este tema me ha dado promoción a mis proyectos. Porque los que insultan serán muchos pero los que me defienden o los que sólo miran sin participar son muchísimos más. He tenido subidón de seguidores, he planificado algunas cosas interesantes para la semana que viene y me encuentro mil veces mejor. Nunca entenderé el odio irracional por existir pero por suerte ya no soy el Ugo que se escondía. Seguiré luchando para reducir ese odio.

Un puño cerrado grande donde se puede leer la palabra odio. Cada letra ocupa un dedo.

Posted in

5 respuestas a «Odio»

  1. Avatar de RBKfm
    RBKfm

    Me alegro de que hayas conseguido «resetear», desconectar con tu pareja y que lo hayas podido usar para seguir peleando.

    Estás siendo un ejemplo de resiliencia para muchas personas.

    Me gusta

  2. Avatar de María José Sáinz Castillo
    María José Sáinz Castillo

    me encanta tu superpoder de reinicio….ojala yo pudiera.

    Me gusta

  3. Avatar de Huguich
    Huguich

    El odio desde hace al menos 30 años se ya hecho más visible, también ha aumentado y está llegando a unos niveles que revuelven el estómago. Algunos llevamos tiempo viendo el odio y defendiendo a otros que también lo están sufriendo. En las redes sociales, cuanto más odio, más visibilidad (así funciona el algoritmo); lo contrario sería la indiferencia, cuando hay indiferencia, no hay interacción en las redes sociales, de hecho, lo peor que te puede pasar es que denuncies injusticias y que a nadie le importe, ni siquiera un «like». Creo que es peor la indiferencia. Al menos tanto odio te da visibilidad y te da un altavoz que puedes usar para exponer toda ese odio y violencia.

    Me gusta

    1. Avatar de Carmen
      Carmen

      Gracias y enhorabuena por no dejar que consigan lo que quieren. Podría decir que me preocupa la cantidad de personas que tienen tanto odio dentro (se da lo que se tiene), pero hay tantos perfiles falsos hoy en día gestionados en bloque que resulta difícil saber cuántos son. Incluso diría que hacen experimentos: «vamos a por esta persona, a ver cuánto tarda en largarse». Sea como sea, que el odio te siga pasando de largo, que no te penetre, que sigas transformándolo en algo positivo para ti. Desde luego que somos muchos más los que te respetamos. Gracias y enhorabuena de nuevo.

      Le gusta a 1 persona

  4. Avatar de rbmuy

    Es admirable tu fuerza. Durante el procès català solía recibir en tw mensajes privados insultándome por que soy inmigrante y mi apellido es Barcelona. Al principio me daba risa porque no tiene ningún sentido, pero llegó un momento que me agobiaba. Espero que consigas seguir sin que te afecte y si decides denunciar, cuenta con mi pequeño apoyo en dineros, muchos pequeños podemos hacer un gran apoyo 😊

    Le gusta a 1 persona

Replica a RBKfm Cancelar la respuesta