Ayer me vi el documental «Dentro de la machosfera» de Louis Theroux y no paro de pensar en algo. La discapacidad ni está ni se la espera. Más allá de lo que piense yo de los machos alfa, lo que siempre me viene a la mente es que la discapacidad es una derrota para ellos. Necesitan aparentar todo el rato ser hombres fuertes, protectores, competitivos, físicos y un hombre con discapacidad rompe sus esquemas.
Pero esto no es sólo sobre la machosfera. La discapacidad también rompe masculinidades frágiles fuera de los machos alfa. Lo primero y más evidente es que muchos hombres con discapacidad no cumplen el arquetipo de «hombre fuerte» porque su discapacidad les limita físicamente. En mi caso sólo es una discapacidad facial pero también tengo escoliosis y un problema en la rodilla izquierda que no es visible pero que me ha lastrado toda mi vida. Nunca me he considerado un hombre típico y he sufrido por ello en otras etapas de mi vida. Soy bajito, era siempre el último en gimnasia y físicamente siempre he sido un desastre. Cuando se hablaba de ligar o de relaciones en mi entorno del pasado, a mí se me descartaba. No era una opción para ello. Aunque soy hetero y cumplo muchas veces roles de heterobásico por estar en un entorno muy «hombre», he tenido dudas sobre mi condición sexual. Recuerdo en mi adolescencia plantearme si era gay, Y no porque sintiese atracción por los hombres sino porque no me veía en el rol de hombre hetero común. Era otra cosa que no sabía explicar.
Volviendo a lo de la machosfera, hay otro aspecto que rompe con su masculinidad ideal y que tiene que ver con la discapacidad. La discapacidad juega muchas veces con las emociones, con llorar, con el dolor, con el sufrimiento, con la pena… y esto está prohibido en la machosfera. No pueden mostrar esa «debilidad» porque les reduce valor. Consideran que las emociones hay que expresarlas poco, que no hay que quejarse y que hay que luchar mucho por tus objetivos sin mostrar signos de fatiga. Esta parte es la que yo tenía hace años. A falta del apartado físico, me centraba en «luchar» y en no mostrar emociones. Mi parálisis facial ayuda, por supuesto, pero también bloqueé las emociones de llorar hace muchos años porque cuando lo hacía, otros hombres me atacaban. Así que decidí romper emociones. ¿Qué he hecho en los últimos años? Tratar de volver a sentir emociones, tratar de mostrar algo más de vulnerabilidad. He entendido que la fortaleza no está en ocultar emociones sino en mostrarlas sin miedo. Me está costando, eso sí, tras años y años bloqueando emociones.
No quiero profundizar mucho sobre la machosfera porque es un tema más complejo que lo del «hombre fuerte» pero viendo ayer el documental, me sentí realmente aliviado por estar tan alejado de esas personas. No los tengo cerca ni en mi entorno real ni en el digital. Estoy realmente lejos de ellos en tantos aspectos que me alegré un poco de tener una discapacidad. Y también me pasó otra cosa curiosa al terminar de verlo. Vi mucha inseguridad y fragilidad. Hombres obsesionados todo el rato con aparentar, con mantener una imagen sólida y con estar siempre fuertes. Siempre digo que la discapacidad es una limitación pero ayer sentí que muchos de ellos estaban más limitados que yo en su vida. Me pareció triste porque su límite no era obligatorio, no era una condición como lo puede ser la discapacidad. Era un límite que se ponían ellos con su imagen, apariencia y demás. Tenían que ser «hombres fuertes» todo el rato. Qué pereza, ¿no? Vivir atado a eso tiene que ser muy cansado y sobre todo muy limitado. Con la cantidad de masculinidades que podemos experimentar y muchos se centran en una más antigua que el comer.
¿Sabéis? Me siento afortunado de no ser como ellos. Y así quiero acabar este artículo. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
Una respuesta a «La machosfera y la discapacidad»
-
Yo también me cuestioné mi sexualidad porque no encajaba en el rol típico de hombre hetero, no me gusta el fútbol, no me gusta hablar de coches o mujeres, no me gusta la caza… Sentía que no encajaba en ese rol de hombre hetero. Y no encajo. Algo que sí se me da bien es el deporte y sobre todo el combate por ser un deporte completo y exigente, pero no soy ni he sido una persona violenta ni he abusado o sometido a nadie sólo por tener la capacidad de ejercer mayor violencia, incluso con personas con más envergadura que yo. Aunque no sufro la hipoacusia desde los 13 años, soy muy sensible con los más vulnerables y esa sensibilidad tampoco encajaba en el rol típico de hombre hetero y esa sensibilidad muchas veces era percibida como debilidad, de hecho, intentaron varias veces someterme pero no pudieron porque con un simple apretón de manos mío ponía y sigo poniendo a casi cualquiera de rodillas. Esa sensibilidad también era percibida como debilidad por las mujeres, siempre me ha chocado mucho, es como si me quisieran meter en el mismo saco de la machosfera y tuviera que ser y comportarme igual que los demás ‘onvres’ heteros. La discapacidad sigue formando parte de mí y muchísima gente no lo entiende, rompo la norma y se extrañan porque no ven nada a simple vista y se esperan que me comporte como uno de esos onvres de la machosfera.
Me gustaMe gusta
Deja un comentario