¿Lo recordáis? A mí me pilló en uno de los peores momentos de mi vida. Mi madre había fallecido hacía apenas 7 meses y nos quedamos solos mi hermano y yo. Sí, tenemos padre pero él estaba lejos en ese momento. Nos apoyó pero ya tenía una vida hecha tras haberse divorciado hace años de mi madre. Tampoco le culpo realmente.
Pero oye, oye, ¿esto no era un artículo sobre el 15-M? Ya voy, ya voy, impacientes. El caso es que este movimiento nació en un momento difícil de mi vida y sinceramente le debo mucho a nivel familiar. Mis abuelos maternos estaban destrozados tras perder a su hija y nosotros íbamos a visitarles todos los sábados. ¿Qué hizo el 15-M? Crear debates, conversaciones, discusiones y peleas. Mi abuelo, carrillista convencido que se pasó al PSOE, era un gran discutidor político pero el fallecimiento de mi madre le dejó en un estado depresivo grave y el 15-M le resucitó. Él estaba en contra de este movimiento porque tambaleaba al PSOE en su momento y yo estaba a favor. Esto provocó peleas constantes en casa de mis abuelos, algunas muy bestias. Seguro que estaréis pensando que esto era malo, que pelearse oralmente no está bien…. pero la alternativa era la depresión profunda y el cuestionamiento de su existencia. Las peleas nos entretenían, nos hacían olvidar pensamientos mucho más oscuros. Y además yo reconecté con la política. Reconecté para quedarme totalmente porque desde el 15-M he sido siempre un gran fan del mundillo. ¿Y mi abuelo? Mi abuelo discutía un montón pero estoy plenamente convencido de que se sentía orgulloso de tener un nieto combativo e inconformista. Seguro que él era igual a mi edad.
Seguramente hoy veréis análisis sobre que ya no queda nada del 15-M, que Podemos está en las últimas y que los grandes referentes del movimiento que surgió en ese mayo de 2011 ya están desaparecidos pero a mí me apetecía reivindicar su esencia, su lado emocional. El 15-M conectó a mucha gente a la política, a gente como yo que no estaba tan metido en ella o que pasaba por un momento malo, les hizo ilusionarse y creer. Es verdad que se ha rebajado el impacto pero el alma yo la sigo notando en redes y también en movimientos de la calle. El Sindicato de Inquilinos bebe claramente de la PAH, que nació también en el 15-M, por ejemplo. La inmensa mayoría de políticos millennials de izquierdas nacen en este movimiento. La chispa del 15-M sigue encendida aunque no sea tan visible.
Cuando hay movimientos así que buscan una revolución, muchas veces parece que se queden en nada pero realmente provocan chispas y pequeñas llamas en miles de corazones jóvenes. No hay que despreciarlos nunca. No hay que pensar que fueron fracasos. Porque nunca lo son aunque los grandes medios y los grandes poderes se empeñen en ensuciarlos para que pierdas la fe. 
Ugo Sin Hache
Divulgador, creador de contenido, podcaster y señor raro en general.
Posted in Artículos de opinión
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